Obra de Rocío Tisera

viernes, noviembre 6

¡Papá! ¡Tengo miedo!

("El sueño de la razón produce monstruos" - Francisco Goya)


Era una madrugada de verano, deben haber sido algo así como las dos de la mañana y hacía demasiado calor. En mi dormitorio era imposible dormir ya que el ambiente estaba asfixiante y el ventilador del techo pasaba desapercibido en aquel sopor. Tanto Rosa como yo estábamos casi bañados en sudor en esa cama, por lo que intentábamos alejarnos el uno del otro para no acalorarnos más. No era una noche agradable para tener sexo. Hubiese deseado más un aire acondicionado que congelara mi cuarto que hacer el amor. Pero bien, el tema fue que en medio de ese sueño entrecortado, pesado y molesto, un llanto hizo que me sobresaltara. Era Milagros, nuestra hija, llorando por alguna pesadilla. Antes de que alcanzara a encender el velador para ir a verla, sentí sus pisadas acercarse rápidamente hacia el dormitorio y de pronto apareció ante mí. Estaba llorando. Milagros dio un salto y terminó acostada en mi cama, entremedio de mi esposa y yo. “¡Papá, tengo miedo!”, alcanzó a decir y quedó instantáneamente dormida. Abrazó a su mamá, estiró sus piernas sobre mí y dejó de llorar. El calor se me hizo aún más insoportable. Me levanté medio tambaleante, con los ojos entrecerrados y caminando como un sonámbulo, a darme una ducha. El agua salía del grifo tan caliente como si hubiese prendido el calefón. De todas formas, quedé un poco refrescado, sin esa incómoda transpiración que tenía pegada, y me fui a dormir al cuarto de mi hija. Ese lugar era mucho más fresco, quizás por la ventana que da al gran patio que tiene la casa. Corría una brisa fresca y gratificante, y casi no era necesario el ventilador. Me acosté en la cama de Milagros y quedé rápidamente sumergido en un profundo sueño…
Hasta que en un momento de la noche un ruido me despertó, un ruido bastante extraño. Creo que sonó como una risa, ¡si!, como una risa macabra y maligna, que provenía del extremo de la cama. Debo reconocer, muy vergonzosamente que sentí miedo, un miedo que hacía mucho tiempo que no me invadía. Junté coraje y me levanté a encender la luz, y aunque revisé debajo de la cama, no encontré nada raro. Apagué la luz, me volví a acostar, aunque ya no podía conciliar el sueño. Me había quedado pensando de donde pudo haber provenido aquella extraña risa. No pasó más de unos minutos cuando algo sucedió. Algo, o alguien, me golpeó, no muy fuertemente, pero lo sentí con claridad, en mi pierna derecha. Di un salto de la cama, encendí la luz y revisé todo el cuarto, pero nuevamente no encontré nada. Me volví a acostar, ya muy alterado, y con la intención de estar alerta por si algo sucedía nuevamente. Un par de minutos después sentí como si la cama se moviera, como si se deslizara levemente de un lugar a otro. No tuve que esperar nada más. Me levanté y casi corriendo fui hasta mi dormitorio. Me tiré en mi cama y abracé a mi hija a pesar del denso y húmedo calor que había allí. Tal vez, debo haberla despertado, porque en ese mismo momento ella, abrazándome también pero como si lo hiciera por compasión, me dijo susurrándome al oído: “No tengas miedo papá, ¡el cuco no existe!”. Igual, no pude dormir en toda la noche…

miércoles, noviembre 4

No a la guerra!


“No hagamos la guerra, hagamos el amor”, rezaban los graffitis que los hippies escribían en todas las paredes, allá por los años ’60. “No hagamos la guerra, hagamos el amor”, pero primero nos cuidemos…

lunes, noviembre 2

Bajo la sombra de un árbol


No existe nada mejor que estar acostado sobre la hierba, bajo la sombra fresca de un árbol, sintiendo las caricias de esa brisa que ahora corre, iluminado por esos gloriosos rayos del sol, sin tener nada más que hacer que escribir cada palabra que brota compulsivamente de mi ser.
Lo digo con conocimiento de causa.
En este momento, estoy acostado sobre la hierba, bajo la sombra fresca de un árbol, sintiendo las caricias de esa brisa que ahora corre, iluminado por esos gloriosos rayos del sol…

viernes, octubre 30

3 al hilo de Albert Einstein


1- Tus problemas no se pueden resolver en el mismo nivel mental que tenías cuando los creaste.
2- El amor por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada.
3- Lo importante es no dejar de hacer preguntas...

miércoles, octubre 28

Dolor de muelas

(Pablo Picasso)


El pobre de Pedro Delfini ya no soportaba más ese terrible dolor de muelas. El sufrimiento que le hacía sentir esa profunda carie no se lo deseaba ni a su peor enemigo. Cuatro noches sin poder dormir, en las que probó de todo, desde remedios caseros como hacer buches de salmuera, o colocarse un algodón embebido en alcohol sobre la zona afectada, o ponerse una bolsita de hielo sobre el rostro, hasta tomando distintos tipos de analgésicos, calmantes, desinflamantes y antibióticos. Hizo de todo, claro, menos lo que debía hacer, o sea ir al dentista, pero su insoportable fobia a los consultorios odontológicos le impedía recurrir a esa única solución posible para su mal.
Aunque claro, ya al quinto día de ese intenso dolor de muelas que casi lo estaba llevando al borde de la locura y el suicidio, no tuvo más remedio que visitar ese lugar infernal. Con el rostro claramente inflamado por su afección, ingreso apurado al consultorio y encaró directo hacia la secretaria para pedir un turno. Pero su verdadera pesadilla recién comenzaba.
-Señor, va a tener que esperar un momento porque el doctor tiene que atender a otros pacientes que ya habían reservado su turno. –Dijo la bella y amable secretaria, aunque ante los ojos de Pedro Delfini poco de bella y amable tenía esa joven. Es que su sufrimiento ya no le permitía ni disfrutar siquiera de la belleza de una mujer como aquella.
Tomó asiento y trató de pensar en cualquier cosa, con tal de poder quitar por un momento de su mente no solo el tormento que le causaba esa maldita carie, sino también el tétrico ruido del torno, los gritos y lloriqueos de esos niños esperando, tal como el sufrido Pedro, que la secretaria pronunciara sus apellidos para terminar de una buena vez con esa cruel espera que ya se transformaba en agonía.
Pero los minutos pasaban muy lentamente, hasta que llegaron a transformarse en una hora, y el apellido Delfini seguía sin ser pronunciado por los sensuales y carnosos labios de la secretaria. Con el correr de aquellos minutos, Pedro escuchó que ella llamaba a Larrauri, Tuero, Guerra, Fontana, Mazzacane, pero nunca su apellido. Ya había pasado una hora y media, y él seguía allí, aguardando, sufriendo, enloqueciendo…
Hasta que de pronto no lo soportó más y se puso de pié, y salió corriendo despavorido a la calle, como si se tratara de un poseído, intentando escapar de esa sinfonía de tornos, llantos y apellidos, yendo en busca de una farmacia en donde comprar el calmante más eficaz que puedan llegar a venderle. Y solamente allí pudo terminar con su horroroso dolor de muelas. Porque al cruzar la calle corriendo, desesperado, sin detenerse a mirar a los costados, no advirtió que un ómnibus se acercaba velozmente hacia él.
Así, el pobre de Pedro perdió la vida, exactamente en el mismo momento en que la bella secretaria del consultorio odontológico pronunciaba a quién le correspondía el siguiente turno: “¡Delfiniii!”.

lunes, octubre 26

El uno para el otro


¿Somos el uno para el otro?
¿Somos el uno para el toro?
¿Somos el uno para el orto?
¿Somos el uno para el roto?
¿Somos el uno para el otro-toro-orto-roto?

jueves, octubre 15

3 AL HILO DE FRIEDRICH NIETZSCHE

1- La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad con la que jugábamos cuando éramos niños.
2- Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido, de forma extraordinariamente peligrosa, el sano intelecto animal.
3- Aquel que tiene un porque para vivir, puede enfrentar todos los como.

sábado, octubre 3

Telescopio

(Pintura de Sol Halabi)

Construí un sofisticado aparato, una especie de telescopio, con el cual puedo observarte desde cualquier lugar, sin importar que tan lejos o que tan oculta puedas estar. Me costó mucho trabajo realizarlo, pero la razón que me impulsaba lo justificaba. Necesitaba saber si tú aún pensabas en mí, si aún me amabas, si me extrañabas…
Pero en realidad, cuando observé tu bella figura a través de la lente, lo único que pude alcanzar a ver fue una larga sucesión de hombres desfilando dentro de tu dormitorio. Y tu rostro que se mostraba muy feliz. Demasiado feliz.
Hoy, aquel sofisticado aparato, esa especie de telescopio con el cual podía observarte desde cualquier lugar, se encuentra tirado y olvidado, cubriéndose de tierra, junto a esos cientos de inventos míos que en lugar de solucionarme la vida, solo logran arruinarla un poco más.

miércoles, septiembre 30

Ciudad melancólica


(Pintura de Sol Halabi)

Juan está enamorado de Laura, pero Laura está enamorada de Fabián. Fabián a su vez está enamorado de Carla, aunque Carla está enamorada de Claudio. Claudio está enamorado de Alicia, y Alicia está enamorada de Damián. Damián está enamorado de Julieta, por más que Julieta esté enamorada de si misma.
Situaciones semejantes se repiten una y otra vez, irremediablemente, a lo largo y a lo ancho de esta ciudad. Quizás sea por esta misma razón que este lugar sea tan gris y melancólico, y que este tan repleto de poetas, músicos, artistas, y de soñadores en general. Porque así como Juan está enamorado de Laura, pero Laura está enamorada de Fabián, etc. etc. etc., yo estoy enamorado de vos y vos estás enamorada vaya uno a saber de quién… Así es de rompecorazones esta ciudad. Es por esta razón que yo escribo y escribo, mientras afuera cae la lluvia y el viento hace golpear mi ventana. Es por esta razón que por más que lo intente, no puedo dejar de soñar despierto.

domingo, septiembre 27

Rocío a lo Warhol

El pintor y cineasta estadounidense Andy Warhol, líder del movimiento Pop Art, hizo en 1962 un famoso retrato de Marilyn Monroe, una de las mujeres más bellas del siglo pasado. Yo, para no ser menos, representé a la señorita más bella que conozco de este siglo, Rocío, parodiando aquel trabajo que supo hacer él. Y bueno, que le vamos a hacer… Reconozco totalmente que soy un padre baboso por su hija, ¡Ja!

viernes, septiembre 25

MICROCUENTOS 19


¡QUE PENA!

Me gustaría amarte. Realmente me gustaría. Que pena que yo no te merezca. Que pena que tú no me merezcas. Y que pena, realmente que pena, que tú no me ames, ni siquiera un poquito…

ÁRBOL, LIBRO, HIJO

Planté un árbol que apenas creció un poco, se secó por completo.
Escribí un libro que solo unos cuantos leyeron, y que a ninguno de ellos le gustó.
Tengo un hijo que me odia, y que sería feliz si me viera muerto.
Hace mucho supe leer aquel viejo refrán que habla de tres cosas que hay que hacer antes de morir. Jamás creí en ello.

FIN DEL MUNDO

Encendí mi computadora, me metí en Internet y tecleé en el buscador la frase “fin del mundo”. Aparecieron más de 15.000 sitios web relacionados con ese tema. Ya he visitado cientos de esos sitios y todos ellos coinciden en algo: el fin del mundo es hoy…

martes, septiembre 22

Brújula

(Brújula dibujada por Rocío Tisera)

Me encuentro extraviado. Totalmente perdido.
Mi brújula enloqueció por completo, y en lugar de señalarme el norte como lo indica la lógica, puedo ver incrédulo como su aguja da vueltas y vueltas tal como lo hace un carrusel en un parque de diversiones.
Ahora no se que rumbo tomar. Ni a donde debo ir.
Intentaría guiarme por el sol, sino fuera porque hace semanas que el Astro Rey no aparece tras el horizonte. Trataría de guiarme por la Cruz del Sur, sino fuera porque noche tras noche, furiosas tormentas se debaten sobre mí.
¡Qué más da! Opto por lanzar una moneda al aire y que el azar tome la decisión por mí. Cara, voy hacia delante. Ceca, regreso tras mis pasos. Entonces, mis dedos impulsan el redondo metal que comienza a girar en el aire, una, y otra, y otra vez.
Cara, alcanzan a observar mis cansados ojos. Cara.
Camino hacia delante, sin saber porqué, sin imaginar a cual lugar llegaré. No importa. Lo que realmente es importante, es que no me sorprenda la muerte, aquí parado.
Por costumbre, por cábala, miro con curiosidad mi vieja brújula para saber si ya está en condiciones de darme una ayuda. Pero no es así. Esa cosa endemoniada, continúa dando miles de vueltas sin detenerse jamás. Esa brújula maldita gira hasta llegarme a marear…

domingo, septiembre 20

En la pared





Siempre deploré a aquellas personas (más si se tratan de cazadores) que cuelgan en sus paredes cabezas de animales. Si bien la taxidermia es considerada casi como un arte, no solo veo como algo de muy mal gusto que se decore un hogar con animalitos disecados, sino también que me parece de una crueldad inaudita. ¿O usted acaso se imagina tener en el living de su casa, al cuerpo disecado de su abuelita sosteniendo entre sus tiesas manos una maceta, o usándola de perchero, o algo por el estilo? En la segunda foto, se muestra la original decoración de un bar, exhibiendo en la pared una especie de escultura (que se me hace medio “rara”), aunque desconozco cual reacción despierta en los clientes. De todas formas, esta me parece más simpática, por más que la cara que muestre no sea una de las más agradables…

miércoles, septiembre 16

MICROCUENTOS 18


MI NOVIA QUE SABÍA VOLAR

Una vez tuve una novia que sabía volar, agitaba sus brazos y prontamente levantaba vuelo. Lo nuestro no duro mucho, yo sufro de vértigos, y además nunca aprendí a despegarme del suelo. Una verdadera lástima, ¿no?

DOS AMIGOS

Dos amigos se encuentran en la calle. “¡Hola! ¿Cómo te va?”, pregunta uno. “¡Bien! ¿Y a vos?”, respondió el otro. “¡Bien! ¿Y cómo te va a vos?”, dice el primero. “¡Bien! ¿Y a vos?”, responde el otro. Esta conversación se repitió 523 veces. Mientras tanto el mundo seguía girando, y el resto de la gente seguía viviendo la vida.

BOSTA

En el aire hay olor a bosta, es insoportable, nauseabundo. Reviso la suela de mis zapatos y no hay rastros de ninguna ocasional caca de perro que pueda haber pisado. Me fijo si por la calle corren aguas servidas y no, en los desagües no hay líquidos cloacales. Busco si a mi alrededor alguien está quemando basura, pero no, no se ve humo ingún lado. Me fijo si por la calle pasó algún camión atmosférico, pero no hay señales de él. No hay caso, me debo haber cagado encima otra vez.

domingo, septiembre 13

La sopa

"Las Máscaras y la muerte" - James Ensor

-Abuelo, ¡venga a tomar la sopa! –Gritó la mujer desde la cocina.
El viejito luego de un gran esfuerzo para levantarse del sillón, se aferró al gastado bastón y comenzó a caminar muy lentamente. Cuando llegó hasta la mesa con su mano izquierda, la “buena” como el solía llamarla, corrió la silla y se dejó caer pesadamente en ella. Su orgullo le impedía pedir ayuda para realizar aquella simple acción.
La mujer le sirvió el humeante plato de sopa.
-Es de cabellos de ángel, abuelo, como a usted le gusta.
Ella se retiró a corta distancia y se apoyó contra la mesada mirándolo fijamente.
-No deje nada en el plato, abuelo, le va a hacer bien.
En ese momento, dos muchachas llegaron a casa sonriéndose burlonamente, y haciendo comentarios en voz baja.
-Tome la sopita abuelito, verá que se va a sentir muuucho mejor. –Dijo una de ellas, sin dejar de sonreír.
-Eso abuelito, no deje nada en el plato, que con la panza llena se le van a acabar los achaques… -Dijo la otra, con un tono de voz bastante malicioso.
Las chicas, tentadas al punto de largar una carcajada, se sentaron en la otra punta de la mesa, observándolo con curiosidad.
El viejito, apenas terminó de tomar la sopa, comenzó a transpirar copiosamente, llenando su arrugado rostro con grandes gotas de sudor. Intentó desprenderse el botón del cuello de su camisa, utilizando su mano izquierda que, ya no tan buena, temblaba casi tanto como suele hacerlo siempre su mano derecha. Pero no pudo. Sintió que se asfixiaba, que se caía, que se desvanecía, pero aún tenía sus ojos abiertos, aterrorizados, alcanzando a ver la imagen más macabra que podría haber imaginado jamás.
Allí estaba ella, su hija, su única hija, contemplando como él se moría, sin hacer nada por ayudarlo, por socorrerlo, solo observándolo con una expresión ansiosa, como deseando que todo terminara pronto. Allí estaban sus adoradas nietas, esbozando sonrisas siniestras, sádicas, despiadadas, mirando cómodamente desde sus lugares como si todo fuera parte de una burda comedia, de una mala obra de teatro.
Nadie lo ayudó, y sin que nadie lo contuviera, se desplomó violentamente contra el suelo, produciendo un ruido seco y funesto. El viejito murió con los ojos abiertos, incrédulo, intentado descubrir en su familia aunque fuera un mínimo gesto de amor para con él.
La mujer se acercó hasta la mesa, levantó el plato vacío, y se puso a lavarlo rápidamente. Pero luego de pensarlo por un momento, lo tomó y lo arrojó directamente a la basura.
-Naty, haceme un favor, llamá a la ambulancia así se llevan a ese viejo de mierda, que está estorbando en el pasillo. Yo voy tirando a la calle todas las porquerías de él, así puedo desocupar la pieza.
-¡Ufa, mamá! ¿Por que yo? Yo me voy con las chicas al shopping. Que llame Pamela…
-¡No mami, no! ¡Que llame ella! Me tengo que cambiar urgente la ropa porque ya viene Matías a llevarme a dar una vuelta en su moto…
-¡Por Dios! Que chicas inútiles que son… ¡Bah! Tienen razón, mejor váyanse de acá porque las dos no sirven para nada. Dejen que yo, como siempre, me encargue de limpiar toda la porquería que hay en esta casa…

viernes, agosto 28

El dolor le hizo recordar

El dolor le hizo recordar de pronto quién fue, quién es, y quién nunca dejará de ser: el típico cobarde que inevitablemente hoy debe convertirse en héroe, si es que desea sobrevivir una noche más; la pobre víctima que debe transformarse por una vez en un cruel y despiadado victimario, si lo que quiere es poder consumir la ansiada venganza.
El dolor le dio el ánimo necesario para tomar con decisión y firmeza el arma.
Y también para poder disparar.

martes, agosto 25

Hermosa mañana

Es una hermosa mañana. Desde mi avión puedo ver como el rojizo sol se refleja majestuosamente sobre el mar. El cielo está desnudo, sin ninguna nube que lo oculte. Las olas danzan suavemente alrededor de las embarcaciones. Es una verdadera lástima que me encuentre aquí, en medio de una guerra mundial, y que no pueda disfrutar de esta postal tan bella. Es una pena que este avión sea un caza de combate, y no uno privado, o de pasajeros, al igual que es una verdadera pena que yo sea un piloto de combate, y no un simple turista, o un millonario excéntrico. Pero ya no hay marcha atrás. Ni tengo tiempo que perder. Como buen piloto del Imperio del Sol, debo ser valiente y honorable hasta el último de mis minutos, y de hecho, se que falta muy poco para llegar a él. Allí se encuentra mi objetivo, el portaaviones más importante y estratégico de esos malditos americanos. Ahora, en este preciso momento, me acerco a esa nave a toda velocidad en un impresionante vuelo en picada, y veo de bien cerca el fuego antiaéreo que descargan las baterías sobre mi avión. No me preocupo demasiado en disparar mis armas. Soy un kamikaze, el arma más temida de esta guerra. La bomba es ni más ni menos que mi avión, y mi deber es sacrificarme junto a él. Es una hermosa mañana. El sol sigue ascendiendo sobre el cielo despejado, mientas las aguas del océano se mecen con premura. Creo que lo mejor que puedo hacer es guardar estas bellísimas imágenes en mis retinas. Hermosa mañana…

sábado, agosto 22

Golpes

Así debo verme algunos días, con el rostro deformado por los golpes, tal como este pobre boxeador. Golpes, puñetazos, que lanzan el cruel destino, las desilusiones, las traiciones, las injusticias, las penas, el desamor… De vez en cuando, alcanzo a esquivar algún que otro gancho al hígado, algún cross de derecha, pero siempre acabo desmoronado en la lona, escuchando resignadamente la cuenta del árbitro. Desde el piso, atontado, escucho a lo lejos la cuenta del réferi: “1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9…”, y suspirando profundo, juntando coraje, vuelvo a levantarme, maltrecho, adolorido, mareado, confundido, pero de pie, y diciéndome: “¡Qué sea lo que Dios quiera!”
Es que de eso se trata la vida, ¿no? Es caer y volver a levantarnos, una y otra vez.

miércoles, agosto 19

Rompecabezas

Hoy, como todos los días, sin percibirlo, sin llegar jamás a darnos cuenta, nos vamos convirtiendo en una nueva pieza, cada vez más pequeña, cada vez más insignificante, de este gigantesco rompecabezas al que todos pertenecemos. Desde bien cerca, puede verse a cada uno de los individuos que integran el puzzle. Desde bien lejos, puede verse a la mismísima humanidad, ensamblada, apiñada, amontonada, pero en soledad.

domingo, agosto 16

Trece días

Sin llegar a darse cuenta, Víctor cerró los ojos por un segundo, quizás solo fue un perezoso parpadeo. Se encontraba extenuado, sin ánimo, exhausto. Ya llevaba dos días sin poder dormir. El cómodo sillón en el que descansaba lo cobijó como si fuera un cálido nido, un protector útero, y de esa manera, Víctor al fin durmió. Y soñó, soñó de golpe todo lo que no había tenido oportunidad últimamente. En uno de esos sueños, un bello ángel se acercaba hasta donde él se encontraba, y le acariciaba los cabellos mientras murmuraba en sus oídos, con la voz más dulce que jamás logró a escuchar, las siguientes palabras: “No entierres a tu esposa. Ella pronto resucitará”. El pobre Víctor, de un salto se levantó del sillón, y no pudo contener las lágrimas. Por un instante, se había olvidado del lugar en se encontraba. A un par de metros de él, un féretro abierto estaba siendo velado. Lo rodeaban muchas personas, algunas muy conocidas, otras, completamente extrañas. Todos lloraban con el mismo dolor que sentía él.
“Celeste, porque te fuiste, mi Celeste”, sollozó Víctor cuando volvió a ver el rostro de su esposa, aunque ya no era él mismo que conocía. Le besó la frente, y comprobó que estaba muy pálida, muy fría, muy… Ya había amanecido, y la radiante luz del sol, reflejada en sus lágrimas, pareció quemarle los ojos.
De pronto, un señor vestido de un lustroso traje negro se le acercó con lentitud, le volvió a dar el pésame y le dijo con voz resignada: “Señor, ya es hora de cerrar el ataúd”. Víctor, por un instante, estuvo a punto de decir que si, casi de forma automática, pero al mismo tiempo recordó el sueño en el que ese ángel le avisaba sobre la pronta resurrección de su esposa. “¡No!”, gritó, “¡Aun no! ¡Denle tiempo por favor!”.
El encargado de la sala velatoria, sorprendido, le preguntó sin perder su parsimoniosa formalidad, “¿Tiempo para que, señor?”. “¡Para que resucite! ¿Para qué va a ser sino?”, fue la sorpresiva respuesta. Al oír esto, las mujeres que se encontraban en la sala comenzaron a llorar aún con más desconsuelo, mientras que los hombres se acercaban a él para calmarlo e intentar hacerlo entrar en razón. “Tranquilo víctor, tranquilo. Tomá un calmante, estás bajo mucha presión y…” Pero él no los escuchaba, solo repetía una y otra vez, cada vez con más vehemencia, con más convencimiento, “¡No se van a llevar a mi mujer! ¡Ella va a resucitar! ¿No lo entienden? ¡Me lo dijo un ángel!”De nada sirvió que sus familiares y amigos intentaran convencerlo de que todo eso era totalmente imposible, no lo lograron ni aún recordándole por cuanto tiempo la pobre de Celeste sufrió por ese maldito cáncer que finalmente le robó la vida. Víctor no pudo, no logró, no quiso entenderlo. Es por esa misma razón que ahora, en este mismo momento, él se encuentra en su casa, observando fijamente el féretro abierto ubicado en el living, a la espera de que su amada mujer resucite, a pesar de que eso es algo sobrenatural, a pesar de que ya han pasado trece días desde que aquel ángel le hablara en el sueño.

lunes, agosto 10

Perdón si me olvidé


PINTURA DE SOL HALABI

Perdón si me olvidé
de nuestro aniversario,
del día de tu cumpleaños,
de aquella canción que sonaba
cuando nos conocimos,
de tu sabor de helado preferido,
de despertarte con un beso,
de tu segundo nombre,
de avisarte que llegaría tarde.
Perdón si me olvidé
de todas estas cosas
y de algunas otras más.
Pasa que,
como siempre,
ando distraído,
volando por los aires,
viviendo en la luna,
y me olvido de todo.
Esto me viene sucediendo
desde hace ya
un buen tiempo,
más precisamente
desde aquel día,
en que comencé a pensar
en ti.

viernes, agosto 7

Luca Prodan

Allá, por mediados de los ’80 (¡Que quieren que haga! Hace poco cumplí años y sufro de nostalgias…) Luca Prodan, italiano que cantaba en inglés en ese fantástico grupo de rock argentino llamado Sumo (del cual nacieron bandas como Divididos, Las Pelotas y “personajes” como Roberto Pettinatto), gritaba en una de sus canciones más emblemáticas, en su típico castellano cocoliche: “¡¡¡No se lo que quiero, pero lo quiero ya!!!”. Han pasado ya más de veinte años de la desaparición física (los ídolos del rock nunca mueren) de Luca y sin embargo, las nuevas generaciones aún aprecian su legado musical y la influencia que ejerció sobre las bandas rockeras actuales. Mientras tanto, yo, a mis treinta y siete años de vida, aún sigo cantando esa canción con la misma emoción que sentía cuando solo tenía quince: “¡¡¡No se lo que quiero, pero lo quiero ya!!!”.

martes, agosto 4

Ideal

Quizás no soy
tu hombre ideal.
Quizás tú no eres
mi mujer ideal.
Pero…
¡qué importa!
Si nuestras vidas
así de unidas,
así de inseparables,
se transforman,
se convierten
en algo sumamente
ideal…

sábado, agosto 1

Dibujo de Rocío

Este dibujo fue hecho por Rocío, mi hija, que hace poco cumplió 9 años. Viéndolo, advierto de como nosotros sin darnos cuenta, vamos cambiando con el paso del tiempo (envejeciendo, bah!). Uno, a causa de miles de factores externos como los estudios, el trabajo, los problemas familiares, la inseguridad, la falta de dinero, la incomprensión, etc., va perdiendo la inocencia, la frescura, la ingenuidad, la honestidad, la imaginación, la originalidad… ¡Cómo quisiera volver a tener 9 años! Y pensar que Rocío desea ser grande para poder hacer “lo que ella quiera” (¡Ja Ja Ja!).

miércoles, julio 29

Es mi último día aquí

PINTURA DE SOL HALABI

Es mi último día aquí,
lo se,
y no tengo miedo,
a que podría temer
si yo estoy
plenamente convencido
de que hoy
es mi último día aquí.
Es mi último día aquí,
puedo sentirlo,
percibirlo en la piel,
n el aire,
en el último trago
del agua que bebo,
en el tartamudeo
que lleva mi voz,
en el nulo sabor
del último bocado
de mi última comida.
Es mi último día aquí
y lo vivo, lo disfruto
como debe hacerse
en una situación así,
lo gozo con demencia,
con razón, con regocijo,
sin importarme ninguna resaca,
ningún dolor,
ningún arrepentimiento.
¿Que puede
llegar a importarme
el día después,
lo que acontezca mañana?
Si se que hoy,
si estoy seguro que hoy,
es mi último día aquí…


domingo, julio 26

Darwin tiene razón

Viendo esta imagen, ¿qué duda cabe sobre la teoría de la evolución? Miren bien, ese monito allí sentado sobre esa piedra es lo más parecido que hay a un ser humano, a alguien como uno mismo (aunque yo de estar así, sentado bien al pedo, estaría con una buena cerveza bien fría en la mano, ja!). Por mi parte, por miles de evidencias, apoyo el darwinismo. Yo creo que ese monito, también…

domingo, julio 12

MICROCUENTOS 17

CALENTAMIENTO

De pronto, la superficie de hielo crujió y una grieta profunda se abrió ante los pies del esquimal. La plataforma en la que él se encontraba se separó así del resto, y comenzó a flotar sobre el mar del polo norte a la deriva. “¡Me cago en el calentamiento global!”, gritó el esquimal, al ver que lo lejos, sobre la otra superficie de hielo, había quedado su amada. Quizás, él nunca más tendría la posibilidad de volverla a ver…

TRES OVNIS

Acampando en el cerro Uritorco, tuve la extraordinaria suerte, en tres ocasiones diferentes, de poder contemplar a un ovni surcando velozmente por el cielo estrellado. Pero nadie me creyó cuando lo conté, ya que dio la casualidad de que justo en esas tres oportunidades yo me hallaba algo embriagado. ¡Qué estúpida es la gente! ¿Acaso es que no saben que los borrachos siempre dicen la verdad?

MI LUNA DE MIEL

Mi luna de miel fue realmente fabulosa. Imagínense, una hermosa y paradisíaca playa caribeña, el más lujoso de los hoteles, un majestuoso casino, fiestas divertidas e interminables, restoranes distinguidos… El único problema, lo único negativo, es que tenía que estar allí con mi esposa.

viernes, julio 10

Mírame


Maldita agonía
la que me hacen sufrir
tus bellos ojos,
que me miran
sin mirar,
como si yo no estuviera,
como si yo me perdiera
en una brumosa lejanía.
No me miras,
no adviertes mi presencia,
y si tus ojos no me ven,
si tu mirada
no se adueña de mí,
yo me convierto
en un tonto fantasma
que marcha errante
sin asustar a nadie,
sin causar daño alguno.
Soy nada,
soy tu nada.
Si no me miras,
si no me reflejo
en tus pupilas,
soy como aire
que se mueve
en forma de brisa,
soy agua
que fluye
como un manantial,
Pero por más que lo intente
no puedo apagar
la llama de tu ira,
no puedo evitar
que me sigas odiando
tanto como yo
te estoy amando.
Por eso,
por favor
levanta tu mirada,
y mírame,
aunque sea eso,
por solo una vez,
mírame…

miércoles, julio 8

No puedo dormir

No puedo dormir.
Pienso en lo que me espera mañana, y no puedo dormir.
Pienso en que no me alcanza el dinero, y no puedo dormir.
Pienso en que nadie puede ayudarme, y no puedo dormir.
Pienso que soy un verdadero estúpido, y no pudo dormir.
Pienso que ya no tiene sentido lamentarse, y no puedo dormir.
Escucho gritos, ladridos, disparos, coches a toda velocidad, y no puedo dormir.
Entonces me levanto, tomo un trago de agua, cargo el arma, y salgo decidido a enfrentarme de una vez por todas con mi problema. No me queda más remedio. Tarde o temprano, necesitaré algo de tranquilidad para no volverme loco. Y para poder dormir aunque sea un par de horas…

lunes, julio 6

MICROCUENTOS 16

ESTORNUDOS

De pronto estornudé y me transformé en perro. Volví a estornudar y me convertí en gato. Estornudé otra vez y volví a ser yo. Pero luego tosí y me volví elefante, y así quedé. Por más que tosí y tosí, una y otra vez, no pude volver a mi condición de humano. Por ese motivo, ahora soy un solitario paquidermo que camina incómodo por las atestadas peatonales cordobesas sin lograr, nunca, poder pasar desapercibido.

RACHA DE VIENTO

Justo en el momento en que abrí el portón para salir de mi hogar, sopló una fuerte racha de viento que llenó todo de tierra, incluso mi ojo. Regresé lagrimeando como si acabara de pelar mil cebollas y de muy mal humor. Y no es para menos. Como no habría de estar fastidioso, si yo, en mi condición de cíclope, llego a quedar ciego de mi único ojito.

BLA BLA BLA

Él se acerca a ella. Ella tiene lágrimas en su mejilla. Él le dice: “Bla bla bla”, pero de pronto ella lo interrumpe y le replica entre sollozos: “Bla bla bla… bla bla bla”. Él, sin dejarle terminar la frase, la toma con mucha suavidad del mentón, la acerca hacia su boca y la besa. “Bla bla” alcanza a decir ella, entre suspiros, entre beso y beso. “Bla bla”, le responde él, de una manera mágica, sin dejar de besarla en ningún momento.

sábado, julio 4

Perdón Neruda (Poesía escatológica)

Amada mía,
estos últimos días
siento que nuestro amor
se despedaza,
se desgrana,
se rompe,
se diluye,
se esfuma,
se desploma,
se destruye,
se desmaterializa,
se desarma,
se retuerce,
se muere,
se extingue,
se desvanece,
se desaparece,
se escapa,
se fuga,
se apaga,
se oscurece.
Amada mía
en pocas palabras,
siento que nuestro amor
se está yendo
lenta y dolorosamente
a la mismísima mierda.

(Perdón Neruda que estás en los cielos por no lograr hallar un final más poético y menos escatológico que este…)

jueves, julio 2

Ernesto Guevara en calle Roma

En la foto, aparece un jovencísimo Ernesto Guevara, cuando él ni siquiera se imaginaba que un día se convertiría en el mítico Che. Atrás de él, aparece el Hospital Italiano, ubicado en la calle Roma, entre Oncativo y Sarmiento, en el barrio General Paz de la ciudad de Córdoba. Esta foto, es previa al viaje continental que Guevara emprendería junto a su amigo Granado, arriba de una Motocicleta Norton.
Yo viví gran parte de mi vida en ese barrio, incluso por un tiempo supe vivir en un departamento ubicado a pocos metros de donde fue sacada la fotografía. Y la verdad, es que es muy extraño ver en una vieja foto a un personaje histórico, y esto lo digo más allá de toda ideología, deambulando por las mismas calles por las que uno anduvo tantas veces. ¡Guaaau! ¿Qué cosas habrá meditado el Che, mientras vagaba por las calles de barrio General Paz?

martes, junio 30

Picazón

Comencé rascándome detrás de la oreja. Era una picazón realmente insoportable, algo que nunca había sufrido en esa magnitud. Luego pasé a rascarme la cabeza como un demente, y tenía la sensación de que millones y millones de piojos atacaban sanguinariamente mi cuero cabelludo. Después continué clavando mis uñas en las piernas, y al hacerlo sentía una especie de placer y dolor, algo muy extraño por cierto, semejante a la varicela que nos suele atacar en la infancia. Minutos más tarde, me encontraba desnudo por completo, tirado en el piso de la cocina, rascándome tan veloz y enérgicamente como me lo permitían mis manos, y así mis uñas se clavaban en mi estómago, en mi espalda, en mis brazos, en mi cuello… Lo hice sin detenerme, incansablemente, hasta que de pronto mis uñas se cayeron de mis dedos, y la piel se despegó de mi carne, y mis cabellos se desprendieron de mi cabeza. Y una vez que sucedió esto, la picazón se detuvo para mi alegría, para mi terror. Porque ahora me encuentro inmóvil y aturdido en el suelo, y se que ya no soy el mismo. Por lo que alcanzo a ver desde la incómoda posición en la que me encuentro, entiendo que me he transformado en algo monstruoso, en algo que dista mucho de mi anterior forma humana.
Pero para que seguir relatando esto, si el gran Franz Kafka ya lo ha escrito de manera genial hace tantos años atrás… Creo que si él hubiera sido un contemporáneo mío, habría sido el único ser humano en la Tierra que podría entender cabalmente de lo que ahora estoy intentando decirles. “Ser humano”, que extraña que me suena esa frase en estos momentos…

domingo, junio 28

La venganza de las bolsas

Y un buen día, todas las bolsas del mundo (y cuando digo todas, es porque son todas, las de plástico, las de papel, las de cartón, las de polietileno, etc.) se cansaron de ser usadas y maltratadas, para luego terminar siendo tiradas a la basura. Y ese día, decidieron acabar de una buena vez con esa trágica situación, mientras juraban venganza contra la especie humana. Y por lo visto, la contraofensiva ya se inició. Por ejemplo, esa bolsa que aparece en la imagen, está a punto de arrancarle los dedos a una pobre persona que camina distraída por la calle.

viernes, junio 26

MICROCUENTOS 15

NÚMEROS

Anoche soñaba que caminaba por una ciudad en donde en todas las paredes de todas las casas estaban escritos los números 3,14159265358. Cuando le preguntaba a la gente que pasaba por allí que significaba eso, ellos solo me contestaban “3,14159265358”. ¿Qué significaba todo eso? Gracias a Dios desperté, y comprendí que mientas dormía me había orinado encima, dejando el colchón completamente empapado. Me había hecho Pi.

UNA CARTA PARA MAMÁ

En el día de la madre, intenté sin éxito redactarle una carta a mi mamá. Realmente me falló la inspiración y no podía escribir otra cosa que frases cursis y trilladas. Sin embargo, tuve más suerte con la otra carta, la que le escribí a la mamá de mi novia. Es más, le gustó tanto lo que le escribí, que ahora, ella también se convirtió en mi novia.

LOS ASTROS

Una bruja me supo decir una vez que yo, por haber nacido bajo el signo de Cáncer, iba a tener problemas de compatibilidad con las chicas del signo Leo. Con el paso del tiempo, pude comprobar que esa adivina tuvo toda la razón con esa profecía. El problema, es que la bruja obvió aclararme que esa incompatibilidad amorosa que ella predijo se iba a extender también con las mujeres de los signos de Aries, Tauro, Géminis, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario, Piscis… ¡Y hasta con las de Cáncer!

miércoles, junio 24

Te regalo la luna

El muchacho la tomó de las manos, y mirándola a los ojos, con voz emocionada, le dijo: “Si me dices que si, te regalo la luna”. Ella, sin dudarlo, le dijo que si. Y él, como todos saben, es un hombre de palabra…

lunes, junio 22

Desaparezco

Hay momentos como este
en que desaparezco,
en que me esfumo
como un fantasma,
como el viento,
como el tiempo.
Hay momentos como este
en que soy invisible
y que puedo hacer que todos
se olviden de mí,
y logar que crean
que nunca existí,
y que soy nadie,
y que soy nada.
Hay momentos como este
en que nadie
recuerda mi nombre,
ni mi existencia,
ni mi insignificancia,
y a pesar de todo,
y a pesar de todos,
soy feliz.
Muy feliz.

sábado, junio 20

Amapolas


A estas fotos las escaneé de una revista (no recuerdo cual) hace ya un buen tiempo.
Las imágenes son bastantes sugestivas y lujuriosas por cierto. Son amapolas, aunque no tengo en claro a cual especie pertenecen, si a las famosas adormideras de las que se extrae el opio, o a las amapolas de California. Lo cierto, es que esos bulbos retratados en las fotografías parecen tener algo así como… ¡vulvas! Y bueno, no en vano los griegos consideraron a la amapola como la flor de Afrodita, la diosa del amor y la belleza, equivalente a la Venus romana…
Para finalizar, juro que no digité ni modifiqué las imágenes. A veces la naturaleza, de por si sola, es algo cochinita ( y nosotros demasiado mal pensados, je!)

jueves, junio 18

Un poderoso tornado

Un poderoso tornado destruye por completo a mi indefensa ciudad.
Atrás de mi ventana, resignado, veo como ese gigantesco torbellino arrasa a su paso arrastrando todo lo que se le interpone: techos de casas, autos y árboles, entre otras cosas. Miles de objetos giran y giran en él, como seducidos por un baile trágico.
Antes de huir para refugiarme en el sótano, no puedo evitar observar una cosa pequeñita que da vueltas en el aire a una elevada altura y que grita, no, que no grita, sino que llora desconsoladamente. Es un bebé. Un pequeño bebé que flota en ese enloquecido viento como lo haría la hoja de un árbol en una suave brisa.
Salgo a la calle aún sin saber bien que es lo que debía hacer y corro tras ese niño que poco a poco va perdiendo altura. Cuando giro mi vista a un costado, puedo observar que el tornado se aleja de la ciudad, como bien podría hacerlo un lobo satisfecho luego de haber devorado todas las ovejas. Miro hacia delante y tengo ante mí, llorando aún sin consuelo, al bebé volador que milagrosamente se posó en el suelo sin tener ninguna herida a la vista. Lo tomo con mucho cuidado, lo protejo del frío entre mis brazos, y lo beso con amor, aunque también con muchísima pena.
Ese angelito de no más de seis meses de vida, seguramente ha perdido a sus padres en este desastre, y no hay nada que yo pueda hacer para calmar ese profundo llanto, salvo darle un poco de calor. Creo que eso es lo único que no se pudo llevar ese cruel tornado de aquí.

martes, junio 16

Bob Marley, futbolista

Dicen los entendidos en el tema, que Bob Marley además de ser el Rey indiscutido del reggae, era uno de los mejores futbolistas de Jamaica, tanto así, que estuvo a punto de jugar para la selección nacional de su país. Por lo tanto, Marley cantaba y jugaba al fútbol como los dioses, a diferencia de nuestro Diego Maradona que jugaba como los dioses y canta como el reverendísimo… bueno, digamos mejor que canta como un pobre diablo. (Para comprobar lo que digo, escuchen la canción llamada “Hacer el tonto”, del disco “Honestidad Brutal” (1999) de Andrés Calamaro.)

domingo, junio 14

MICROCUENTOS 14

MI ABUELO Y SU MÚSICA

Mi abuelo, en los años cincuenta fue beatnik, en los sesenta fue hippie, en los setenta fue punk, en los ochenta fue tecno, en los noventa fue heavy y en el 2000 se hizo fanático del pop. Mi abuelo, en la década que viene, ¿dejará, por fin, de romper las pelotas con la musiquita de una buena vez?

AL OTRO DÍA

La noche que la conocí, ella me juró una y otra vez que me iba a amar por toda la eternidad. Al día siguiente, ella se levantó histérica de mi cama, se vistió con toda prisa, se marchó raudamente de mi departamento, y nunca, jamás, la volví a ver. Creo que esa fue la eternidad más breve que llegué alguna vez a vivir.

CUENTITO MINIMALISTA

Frío. Oscuridad. Calle. Pasos. Ladridos. Hombre. Puñal. Mujer. Gritos. Violencia. Sangre. Muerte. Ladridos. Pasos. Calle. Oscuridad. Frío. Fin.

viernes, junio 12

Gótico Americano


(“Gótico americano” (1930) de Grant Wood. El pintor estadounidense se inspiró en los retratos flamencos del siglo XV para realizar esta obra. Con la representación de un agricultor y su mujer, Wood ironiza sobre el mundo rural de su país.)

El viejo tenía cara de bueno, aunque con su mirada mostraba cierto cansancio y fastidio. La vieja tenía un gesto indiferente, aunque sus ojos destilaban cierto mal carácter. Por lo visto, un buen día, el viejo se cansó de ella, optó por terminar con esa situación y se decidió a usar su herramienta preferida. Ahora, a él se lo puede observar mucho más alegre que de costumbre…


miércoles, junio 10

Siento


Siento que dejo el cuerpo
tan despierto como dormido.
Siento que muerta mi carne,
será muerta mi rabia.
Siento que un suspiro
se volverá mi cuerpo,
y que un parpadeo
se hará mi alma.
Siento que el principio y el fin
se mantienen ligados,
y que todo lo olvidado
regresa otra vez.
Siento que grita la piel por mí,
y que me transformo
en un simple garabato
que dibuja un viejo sin memoria.
Siento.
Siento que muero…

lunes, junio 8

Hojas


Sacudo
el árbol de mi memoria,
y así,
de esa manera,
comienzan a caer de él,
hojas,
miles de hojas
que se desploman
y se marean
en vertiginosos remolinos,
hojas amarillentas
que se quiebran
en la palma de la mano,
hojas secas
que lentamente perdieron
el hermoso verdor
que vestían,
hojas desconsoladas,
que hoy,
que también me siento marchitar,
deseo quemar…

sábado, junio 6

Estoy a punto de llegar


Estoy a punto de llegar luego de una extensa marcha, pero también a punto de partir otra vez. Siento que mi vida transcurre únicamente mientras mi espíritu se encuentra viajando. Cuando llego a mi destino, el corazón se detiene por completo hasta que comienzo a soñar cual será la próxima meta que me fije. Y así, de esta manera, estoy listo para partir de nuevo.
Estoy a punto de partir, y ya me siento un intruso en mi propia casa. Me es imposible no caer atrapado en el atractivo riesgo de ir a cualquier parte, aun a costa de perder la silla.
Y así, a medida que comienza mi marcha, me encuentro entre caras desconocidas que he soñado un millón de veces, tantas, como esas pisadas que he dejado desparramadas por cada una de las calles.
Estoy a punto de llegar, y se terminan las ciudades a la vera de esta ruta, aunque en realidad aún no encontré cual es la que será mi destino. Y corro hasta la meta, aun sabiendo que nadie estará esperándome para recibir la posta. Y me siento uno más del pueblo, por más que mis rasgos revelen que yo no soy de ningún lugar. Llegué, y me siento feliz, satisfecho, y por sobre todo, me siento vivo. Pero, a pesar del cansancio y del sueño, a pesar de la alegría y el bienestar, creo que ya es el momento de volver a partir. Y ya estoy preparado para ello…

jueves, junio 4

Febril


Un nuevo día febril empieza a explotar impetuosamente sobre el desnudo horizonte. Así se expande el sol, inundando todo de un rojo fuego, desbordándose con su cegadora luz hacia todos los puntos. Mientras tanto, la tierra se conmociona con violencia y de pronto, se abre de par en par, dejando escapar a su vez al furioso e irascible infierno, que hoy esta dispuesto a satisfacer su sed de venganza. Un nuevo día estalla, y nosotros solo somos meros espectadores que presenciamos resignados y temerosos, como el averno continúa escribiendo la saga de su cruel pesadilla sobre nuestra dolorida piel, que comienza, lentamente, a cubrirse de profundas llagas.

martes, junio 2

El artista


El sueño de Antonio Rousseau era convertirse en un talentoso, reconocido y millonario artista. Pero la cruel realidad era que él estaba muy lejos de ese objetivo, ya que artísticamente era bastante mediocre y económicamente se encontraba en la ruina.
Su novia, la misma de hacía diez años, le apoyaba en todos sus pasos y le soportaba cada uno de sus fracasos. Pero en su intimidad, Antonella, tal el nombre de su amada, sufría en secreto la desilusión de no poder conformar una familia como ya lo habían hecho casi la totalidad de sus amigas. Los años pasaban rápidamente y sus 35 recién cumplidos le comenzaron a preocupar de una manera que antes, nunca habría imaginado.
Ella era una mujer bastante atractiva y nunca le faltaron pretendientes y admiradores que le propusiesen abandonar a ese fracasado seudo-artista para iniciar una nueva vida. Y si bien algunas veces lo había llegado a dudar, el amor que sentía por Antonio siempre terminaba imponiéndose, difumando así toda idea de abandonarlo.
Mientras tanto, Antonio pasaba por cada una de sus facetas artísticas, cosechando no solo las críticas desfavorables de la totalidad de los especialistas, sino también la burla generalizada de los miembros del ambiente cultural.
Comenzó con la pintura y a pesar de sus denodados y briosos esfuerzos en intentar ser original en la manera en que combinaba colores, texturas y atmósferas, no solo no logró vender ni siquiera un miserable cuadro de los cientos que pintó, sino que además su trabajo fue defenestrado despiadadamente por los críticos.
Luego continuó con grandes instalaciones conceptuales, exponiéndolas en algunas galerías de arte de la ciudad, pero no pudo evitar que el público jamás comprendiera su obra ni tampoco impedir que lo ignorara bochornosamente.
El siguiente paso fue probar suerte con la poesía, y si bien llegó a publicar algunos de sus espantosos versos, la mayoría de los mil libros en que consistió la edición terminaron apilados en el oscuro sótano de la casa de sus padres y los pocos libros que llegaron a una librería, quedaron rápidamente en la mesa de ofertas, cubriéndose lentamente de tierra. El culpó de su fracaso a los best seller impuestos por las grandes editoriales, a las mafias enquistadas en los círculos literarios y a la falta de promoción que tiene la poesía. Pero lo cierto, es que sus letras carecían de inspiración, métrica y, por sobre todo, de buen gusto.
Después le llegó el turno a la música, aunque en realidad fue un paso demasiado fugaz.
Dio un solo concierto ejecutando el violín, y si bien explicó que lo suyo consistía en música de fusión, experimental y de vanguardia, lo cierto es que ejecutó el violín de la misma forma en que un pelotón de fusilamiento ejecutaría al condenado a muerte.
Ya a esta altura de las circunstancias, Antonella le imploraba de rodillas que se olvidara de sus inspirados trabajos y se abocara a buscar un verdadero empleo, ya que solían pasar varios días sin siquiera una moneda para comprar algo para comer. Y ni hablar de las ilusiones de ella de poder formar una familia, ya que su sueldo de empleada en un comercio del barrio, apenas les alcanzaba para pagar el alquiler.
Por todos esos motivos, poco a poco, Antonella empezó a cansarse de los desvaríos de su novio y de los nulos progresos que había realizado en su vida por culpa de él. Pero Antonio le pidió una última oportunidad.
-¿Escultor? ¿Ahora quieres ser escultor?
-Si ¿Por qué? ¿Ahora dudas de mí?
-No se que pensar Antonio, pero lo cierto es que la dueña de casa hoy me dijo que si no le pagamos los tres meses de alquiler que le debemos nos va a echar a la calle, y vos sabés muy bien que con lo que yo gano no…
-No te hagas problemas mi amor, en serio, estoy convencido que con las esculturas que voy a crear, no solo vamos a poder pagarle lo que le debemos a esa vieja analfabeta, sino que no vamos a mudar a un barrio privado. Y no solo eso, compraremos los muebles más sofisticados, viajaremos por el mundo y…
-¿Pero me estás hablando en serio, Antonio? ¿No te das cuenta de que no tenemos donde caernos muertos? Discúlpame, pero ya me estoy cansando de esta situación. Estoy harta de no tener que comer, de no poder comprarme aunque sea una miserable bombacha, de no tener hijos y sobre todo estoy harta de ser la única que trabaja en esta casa…
-¿Pero que me querés decir? ¿Qué soy un fracasado? O sea que tú también eres una de esas incultas personas que no comprende nada de arte…
-Antonio… me voy. Te quiero mucho, pero así no puedo seguir. En serio, discúlpame.
-No. No te disculpo. Y tú no te vas a ningún lado.
Antonella intentó atravesar la puerta, pero Antonio, en un ataque de nervios, la tomó violentamente de los cabellos, arrastrándola por el piso. Con mucho esfuerzo, ella logró zafarse sujetándose de la mesa. Tironeando del mantel, pudo alcanzar el florero que su madre le supo regalar para su cumpleaños y apuntándole a la cabeza de Antonio, lo arrojó con todas sus fuerzas. La frente de él pronto comenzó a sangrar y apenas notó la herida que ella le había causado, su furia fue aumentando hasta llegar a enceguecerlo.
Antonio tomó del cuello a Antonella, con esas mismas manos que habían fracasado con la pintura, las instalaciones, los poemas y la música.
La tomó firmemente del cuello hasta dejarla pálida, sin respiración.
Recién le soltó el cuello cuando sintió que sus manos se le habían entumecido.

Hoy, Antonio Rousseau se ha convertido en un talentoso, reconocido y acaudalado artista.
Todo es debido a una de sus esculturas, la más bella y sensual escultura que podría haber nacido de las manos de un artista.
Si bien los críticos hacían la observación de que el resto de la obra de Rousseau era bastante mediocre en realidad, todos consentían que “Antonella”, tal el nombre de su escultura, era única, majestuosa y sublime.
La figura, un desnudo hecho de cemento, era el retrato fiel de quién había sido su amada novia hasta no hace mucho tiempo. Era un hecho en el chismoso ambiente artístico, de que esa insensible mujer había abandonado a Rousseau muy cruelmente, rompiéndole para siempre el corazón. Él, a pesar de ello, le dedico esta obra a su amor de toda la vida.
Y eso era lógico teniendo en cuenta que debajo de ese cemento que utilizó, se encuentran ocultos ni más ni menos que los restos mortales de la pobre Antonella.
Antonio pagó todas sus deudas y ahora habita un impresionante chalet ubicado en el más importante barrio privado de la Capital. Mientras tanto, “Antonella” viaja por todo el mundo, visitando las más prestigiosas y afamadas galerías de arte.