Obra de Rocío Tisera

sábado, abril 30

Niña juega sola en la calle

Maya con muñeca - Pintura de Pablo Picasso

Era la hora de la siesta. Nadie se encontraba en la calle, excepto una niña de no más de tres años que andaba con su triciclo por la vereda. La puerta de su casa se encontraba abierta y, muy de tanto en tanto, se asomaba tanto su padre como su madre para cerciorarse de que ella estaba bien o para advertirle que no bajara a la calle. Pero de pronto, un auto se detiene frente a ella. Se abre la puerta del coche y una mano se asoma, mostrando unos caramelos. Esa persona la llama, le pide que se acerque, que no tenga miedo. Mientras tanto sus padres, en ese momento se encontraban ajenos a todo esto, y continuaban haciendo vaya uno a saber que, quizás viendo televisión, o recostados en la cama, o tomando mate, no importa mucho en realidad. Lo cierto es que ninguno de los dos salió a la calle en ese instante para saber si su pequeña hija estaba bien. La niña vio los caramelos tentadores, la sonrisa amplia del extraño, el bello auto que ese señor conducía, pero en ningún momento intentó acercarse a él, al contrario, comenzó a pedalear con todas sus fuerzas hacia la puerta, e ingresó a su casa como un rayo. Al ver esto, el conductor del auto huyó con rapidez del lugar, doblando bruscamente en la esquina. Esa niña tuvo muchísima suerte de no terminar secuestrada. Porque la nena no entró a su casa porque hubiera temido de ese extraño, sino que solo lo hizo para poder pedirles a sus buenos, responsables y dulces padres que le compraran una enorme bolsa de caramelos para ella sola.

martes, abril 26

Liev Tolstói - El salto


El novelista, ensayista y narrado ruso Liev Nikoláievich Tolstói (1828-1910), fue un profundo pensador social y moral, y uno de los más eminentes autores del realismo de todos los tiempos. Entre sus principales obras se encuentran las novelas “Guerra y Paz” y “Ana Karénina”. Tolstói escribió además numerosos cuentos de carácter edificante, ambientados en escenarios rurales, que se publicaron reunidos en el volumen Historias para el pueblo (1884-1885). Escribió asimismo otras obras destinadas a lectores cultos, también decididamente moralizantes en cuanto al contenido, pero en las que dedica un mayor espacio al desarrollo de su poderosa inventiva. A continuación, uno de sus cuentos. EL SALTO (LIEV TOLSTÓI) Un navío regresaba al puerto después de dar la vuelta al mundo; el tiempo era bueno y todos los pasajeros estaban en el puente. Entre las personas, un mono, con sus gestos y sus saltos, era la diversión de todos. Aquel mono, viendo que era objeto de las miradas generales, cada vez hacía más gestos, daba más saltos y se burlaba de las personas, imitándolas. De pronto saltó sobre un muchacho de doce años, hijo del capitán del barco, le quitó el sombrero, se lo puso en la cabeza y gateó por el mástil. Todo el mundo reía; pero el niño, con la cabeza al aire, no sabía qué hacer: si imitarlos o llorar. El mono tomó asiento en la cofa, y con los dientes y las uñas empezó a romper el sombrero. Se hubiera dicho que su objeto era provocar la cólera del niño al ver los signos que le hacía mientras le mostraba la prenda. El jovenzuelo lo amenazaba, lo injuriaba; pero el mono seguía su obra. Los marineros reían. De pronto el muchacho se puso rojo de cólera; luego, despojándose de alguna ropa, se lanzó tras el mono. De un salto estuvo a su lado; pero el animal, más ágil y más diestro, se le escapó. -¡No te irás! -gritó el muchacho, trepando por donde él. El mono lo hacía subir, subir... pero el niño no renunciaba a la lucha. En la cima del mástil, el mono, sosteniéndose de una cuerda con una mano, con la otra colgó el sombrero en la más elevada cofa y desde allí se echó a reír mostrando los dientes. Del mástil donde estaba colgado el sombrero había más de dos metros; por lo tanto, no podía cogerlo sin grandísimo peligro. Todo el mundo reía viendo la lucha del pequeño contra el animal; pero al ver que el niño dejaba la cuerda y se ponía sobre la cofa, los marineros quedaron paralizados por el espanto. Un falso movimiento y caería al puente. Aun cuando cogiera el sombrero no conseguiría bajar. Todos esperaban ansiosamente el resultado de aquello. De repente alguien lanzó un grito de espanto. El niño miró abajo y vaciló. En aquel momento el capitán del barco, el padre del niño, salió de su camarote llevando en la mano una escopeta para matar gaviotas. Vio a su hijo en el mástil y apuntándole inmediatamente, exclamó: -¡Al agua!... ¡Al agua o te mato!... El niño vacilaba sin comprender. -¡Salta o te mato!... ¡Uno, dos!... Y en el momento en que el capitán gritaba: -¡Tres!... -el niño se dejó caer hacia el mar. Como una bala penetró su cuerpo en el agua; mas apenas lo habían cubierto las olas, cuando veinte bravos marineros lo seguían. En el espacio de cuarenta segundos, que parecieron un siglo a los espectadores, el cuerpo del muchacho apareció en la superficie. Lo transportaron al barco y algunos minutos después empezó a echar agua por la boca y respiró. Cuando su padre lo vio salvado, exhaló un grito, como si algo lo hubiese tenido algo ahogado, y escapó a su camarote.

domingo, abril 24

Un cuento acerca de plagios


Hoy me levanté con la intención de escribir un cuento acerca de un escritor famoso que plagiaba historias de la Web y que se hacía cada vez más rico y famoso a costa de ignotos cuentistas que publicaban en blogs, pero cada vez que intentaba comenzar a escribir, mi pequeña hija me interrumpía para que jugara con ella o para mostrarme algún dibujo que acababa de realizar. Yo intentaba explicarle que estaba ocupado pero ella no me hacía caso, así que lamentablemente tuve que optar por ignorarla. Bueno, el cuento hubiera consistido en que uno de esos desconocidos escritores descubriría el plagio del que fue víctima e intentaría hacer justicia por mano propia, eliminando al prestigioso escritor. En el momento en que intentaba añadir más elementos jugosos al relato para que el desarrollo fuera más entretenido, mi esposa se aparecía ante mí para contarme chismes de su familia, de la mía, de los vecinos, etc. Yo me limitaba a asentir con la cabeza y continuaba escribiendo, intentando que mi inspiración no se esfumara. Pero ella seguía y seguía hablando como si nada. Así que al final le pedí por favor que se callara de una buena vez y le grité que me importaba un bledo que la mujer del albañil de la vuelta se estuviera viendo a escondidas con el carnicero de la esquina. Vuelvo a la historia del cuento. El escritor plagiado, de escasos recursos, atraviesa innumerables obstáculos y adversidades hasta que por fin consigue viajar hasta España para ultimar su venganza. Allí, la historia toma un giro, ya que el joven escritor comienza a meditar sobre el valor de la literatura en la vida del hombre y si las palabras pueden tener un dueño, si pueden ser esclavas de una sola persona o si en realidad pertenecen a todos por igual. Pero mientras intento plasmar algo de sentido en el final del cuento y encontrar el desenlace perfecto, escucho los insultos de mi mujer, que me grita, entre otras cosas, que soy un mal padre, un pésimo esposo, un inútil, una tipo que tiene la cabeza llena de boludeces, que ya esta cansada y que no me aguanta más y que se va y nunca más me quiere volver a ver… Un buen final podría ser que ambos escritores terminen conociéndose y debatiendo si el plagio existe cuando ya todo está escrito. Podría ser. Pero me distraigo viendo a mi esposa y a mi hija cargando bolsos y maletas mientras a través de la ventana veo a un taxi detenerse frente a mi casa. En fin, así es muy difícil convertirse en escrito y poder escribir algo digno. La verdad es que me parece más rápido y hasta más práctico, plagiar alguno de todos esos textos que están dando vueltas en la Internet.

miércoles, abril 20

CHARLES BUKOWSKI - COMO SER UN GRAN ESCRITOR


La escritura, prosa y poesía de Charles Bukowski (1920-1994), llana y contundente, refleja la vida de la clase trabajadora, el alcoholismo y otros temas habitualmente sacados de su propia experiencia vital. Escribió el guión de la película Barfly en la que el actor Mickey Rourke interpretaba a un alcohólico salvaje a la deriva. Éste y otros éxitos cimentaron su reputación literaria, pero Bukowski se sintió siempre más cómodo entre los trabajadores a salto de mata, los vagabundos y los bebedores que entre los vapores de la fama literaria que, contra todo pronóstico, alcanzaría más adelante. Aquí una poesía de su autoría: “Como ser un gran escritor”. Tienes que cojerte a muchas mujeres bellas mujeres, y escribir unos pocos poemas de amor decentes y no te preocupes por la edad y los nuevos talentos. Sólo toma más cerveza, más y más cerveza. Anda al hipódromo por lo menos una vez a la semana y gana si es posible. Aprender a ganar es difícil, cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. Y no olvides tu Brahms, tu Bach y tu cerveza. No te exijas. Duerme hasta el mediodía. Evita las tarjetas de crédito o pagar cualquier cosa en término. Acuérdate de que no hay un pedazo de culo en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977). Y si tienes capacidad de amar ámate a ti mismo primero pero siempre sé consciente de la posibilidad de la total derrota ya sea por buenas o malas razones. Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente una mala cosa. Quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos y como las arañas, sé paciente, el tiempo es la cruz de todos. Más el exilio la derrota la traición toda esa basura. Quédate con la cerveza, la cerveza es continua sangre. Una amante continua. Agarra una buena máquina de escribir y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana dale duro a esa cosa, dale duro. Haz de eso una pelea de peso pesado. Haz como el toro en la primer embestida. y recuerda a los perros viejos, que pelearon tan bien: Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun. Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas como te está pasando a ti ahora, sin mujeres sin comida sin esperanza... entonces no estás listo toma más cerveza. Hay tiempo. Y si no hay, está bien igual.

lunes, abril 18

Invisible

Obra de Roberto Aizenberg


Muchas personas, entre las que me incluyo, alguna vez han fantaseado con la posibilidad de volverse totalmente invisible y realizar distintas acciones amparándose en ese increíble anonimato. Actos como realizar bromas pesadas a la gente que se detesta, robar bancos, meterse en el baño de las mujeres (o de los hombres, según corresponda), meterse en una cancha de fútbol y hacer que el equipo de nuestros amores marqué un gol insólito y situaciones muchísimas más ingeniosas que estas que mencioné, en alguna oportunidad seguramente han pasado por las cabecitas locas de todos. Pues bien, en las antípodas de este razonamiento se encuentra El Ente, alguien quien no recuerda quien es, pero que se deduce persona y que, precisamente, cuenta con la particularidad de ser invisible. El problema es que él añora profundamente con la posibilidad de volverse visible alguna vez. Porque El Ente ya se cansó de realizar todo tipo de travesuras, bromas pesadas y maldades, aprovechando que nadie puede verlo. Él, lo único que quiere es que alguna vez una mujer lo mire a los ojos, que un amigo de la infancia lo reconozca en la calle y le de un fuerte abrazo, tener un hijo con el que pueda jugar a las escondidas, poder llevar una vida común y corriente como todas esas personas que él ve por allí. ¡Pobre Ente! No recuerda como llegó a este mundo, ni siquiera el más mínimo detalle de su infancia. Solo sabe que nadie lo ve, que nadie lo tiene en cuenta. Él no existe para los demás, y lo peor de todo es que él también está comenzando a creer en ello…

sábado, abril 16

Bertolt Brecht - El analfabeto político


El poeta, director teatral y dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898-1956), influyó enormemente en la creación y en la producción teatral moderna con el tratamiento original y distanciado de los temas sociales y de los experimentos revolucionarios. Brecht escribió obras satíricas enormemente críticas con el capitalismo, el nazismo y Adolf Hitler. Defendió un tipo de teatro en el que el público pudiera concentrarse en los temas más que sentirse conmovido por los personajes. Así, desarrolló un teatro épico revolucionario en el que los actores recitaban sus papeles sin añadir ninguna emoción a su actuación -en ocasiones hasta llevaban máscaras- de modo que al público le llegaran fácilmente los mensajes del autor. Aquí, un brillante pensamiento de Brecht. El analfabeto político (Bertolt Brecht) El peor analfabeto, es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

jueves, abril 14

Por si algo malo me llegara a suceder



Obra de Carlos Crespo


Esto que te escribo es por las dudas de que algo malo llegara a sucederme. No es que esté enfermo, ni que me hayan amenazado con matarme, ni nada por el estilo, pero es que uno nunca sabe. Por lo tanto, si algo malo me llegara a pasar, te aviso que:

- Tengo 2.000 pesos guardados dentro de ese gato de cerámica que está sobre la repisa de la cocina. Los estaba ahorrando para ir juntos de vacaciones a Mina Clavero. Si algo me sucede, por favor, no dejes de ir. Has de cuenta que te acompaño.
- Te dejé una carta que te escribí hace tiempo en el cajoncito de mi mesita de luz y que nunca me animé a entregártela, porque es demasiado, realmente demasiado, sincera.
- Tengo guardados diez cospeles en el cajón donde guardo las medias, así que si tenés que viajar en ómnibus para ir al cementerio a llevarme flores, ya sabés, no compres.
- Al quiosquero le debo diez pesos del diario, y que a vos te debo diez besos a diario.
- Me olvidé de atar en el patio al Bobby antes de irme, y que me olvidé de quedarme y desatar mi locura.
- Ya le pagué al plomero por el arreglo en el baño. Esa canilla ya no llorará más por las noches.
- Aún guardo las entradas de la primera vez que fuimos juntos al cine. No recuerdo la película, solo se que tú estabas hermosa y que tus labios eran muy dulces.
- Aún recuerdo el perfume que usaste la primera vez que fuimos a un hotel. No quedó ni un rincón de tu cuerpo que no besara.
- Tengo unos CDs de Nirvana que debes devolver a un amigo.
- Aún deseo escuchar otra vez la música de tu respiración cuando estas a punto de besarme.
- Te mentí cuando dije que nunca había llorado por vos. Siempre lo hice. Ahora mismo lo estoy haciendo.

Y nada más. Creo que esto es todo. O mejor dicho, solo una cosita más: si algo me llegara a pasar, te pido por favor que no te olvides de quitar mi retrato de la repisa, y que lo guardes, para siempre, en el cajón en donde sueles guardar tus bombachas…

domingo, abril 10

Microcuentos 2011 - 2 -



Obra de Carlos Alonso

HACIA EL MAR

Me parece que debo estar algo gordito, porque cada vez que me tiro en la playa, sobre las cálidas arenas, dispuesto a tomar sol, aparecen de la nada decenas de activistas de Greenpeace que comienzan a empujarme con fuerza y entusiasmo para que pueda regresar al mar. Y a veces, hasta lo logran.

LA FRASE DEL DÍA

El tipo, mientras desayunaba, leyó una frase en el diario. Era un pensamiento de Alejandro Jodorowsky que decía: “Cuando dudes de actuar siempre entre “hacer” y “no hacer”, escoge hacer. Si te equivocas tendrás al menos la experiencia”. Hoy, este tipo está en la cárcel luego de haber matado a su jefe en la misma oficina del trabajo, decisión que tomó luego de haber leído aquel diario. Hoy, él cuenta con esa experiencia.

EL TRABAJO IDEAL

Se de un tipo que consiguió un trabajo que para muchos es repugnante, pero que para él es el ideal: asistente en una morgue. Nadie entiende porque él es tan feliz, pero yo si lo se, porque en una noche de alcohol me confesó su gran secreto: es necrófilo, o sea, practica aquella perversión sexual en la que la persona obtiene placer erótico con cadáveres. Y si, hay gente sado-masoquista, zoofílica, fetichista, onanista, exhibicionista, y bueno, él es necrófilo. Para esta persona, cada noche en la morgue se convierte en una verdadera fiesta.

viernes, abril 8

miércoles, abril 6

Egocéntrico



Pintura de Michelangelo Merisi (Caravaggio)


Cuando el egocéntrico científico logró hacer realidad su más ansiado sueño, el realizar un viaje en el tiempo, supo perfectamente a que lugar debía ir y con quien debía encontrarse. Fijó las coordenadas espacio-temporales en el maravilloso artefacto que el mismo había diseñado y construido, y se transportó hacia el pasado, veinte años atrás más precisamente. Así, en lo que dura un simple parpadeo, pudo llegar hasta ese pequeño departamento que poseía en el centro de la ciudad cuando apenas era un estudiante recién ingresado a la Facultad de Física. Cuando el egocéntrico científico estuvo por fin frente a frente con su joven yo, un júbilo extraordinario se apoderó de él, sintiéndose así el hombre más afortunado de la Tierra. Tomó con sus manos esa joven cara llena de asombro y cerrando los ojos le besó en los labios, sus propios labios, lleno de ternura y pasión. Para ambos, ese encuentro fue un verdadero flash, ni más ni menos que un verdadero amor a primera vista. Eso es lo que yo llamo una persona egocéntrica.

sábado, abril 2

Edgar Alan Poe: En cuatro frases - 2 -



- La muerte de una mujer hermosa es pues incuestionablemente el tema más poético del mundo, e igualmente está fuera de duda que los labios más adecuados para este tema son los del amante en duelo.
- La estupidez es el talento para la equivocación.
- La nariz de una multitud es su imaginación, por ella, en cualquier momento, puede guiársela serenamente.
- Una injuria no queda reparada cuando el castigo alcanza al injuriador, tampoco cuando el vengador no tiene el cuidado de darse a conocer a quien a ha cometido la injuria.