Cuantas veces quisiera que con solo con una simple mirada, pudiera decirte todo lo que siento, todo lo que pienso, todo aquello que solo tú debes comprender, pero que nadie más debe saber. Que práctico sería que con solo una simple mirada, pudieras entender todo lo que infructuosamente intento transmitirte en esta maraña de palabras que cada tanto escribo en este sitio. Que bueno sería para mí que con solo una simple mirada, pueda decirte con claridad: “Te amo. Te odio. Ámame. Olvídame…”
lunes, diciembre 14
Con una simple mirada
sábado, diciembre 12
MICROCUENTOS 20
BANCO
Sentado en el banco de una plaza, pienso que podría vender mi sangre a un banco de sangre, y vender mi esperma a un banco de esperma, y reunir todo ese dinero y depositarlo en un banco, en uno de esos bancos de dinero, nomás. Esto es lo que tengo que hacer. Total, yo me las banco…
TITANIC
Se dice en mi familia, que mi tatarabuelo solía relatar que él tenía un amigo que se había salvado de milagro del naufragio del Titanic, pero que poco tiempo después, había muerto ahogado con una galletita de agua. No creo que esto sea cierto, aunque se muy bien que a veces el destino se divierte con nosotros jugándonos bromas. Con muy malas bromas.
AMBULANCIA
Veo pasar una ambulancia a toda velocidad, como un rayo que cruza ante mis ojos. Seguramente, para las personas que viajan en ella no es tan así, y todo les debe parecer como una pesadilla en la que las escenas transcurren en cámara lenta. Debe ser por esto que suelen decir que el tiempo es relativo.
jueves, diciembre 10
Buitre
Como buen buitre
que yo se que soy,
me lanzaré furioso
sobre tu cuerpo aún tibio,
y con mucho placer
devoraré en un instante
la carroña de tu calma,
la roña de tu alma.
No me juzgues.
Solo soy un buitre,
que quiere devorarte el corazón,
para acabar con tanto silencio,
y para poder soñar
aunque solo sea
por una vez,
con que ya no existe
más frío en mi ser,
ni más soledad
a mi alrededor.
martes, diciembre 8
Keiko
Keiko se despertó a la hora en que su padre salía a trabajar. Deben haber sido no más de las siete y treinta de la mañana, y esa traviesa niña de seis años ya no pudo volver a dormirse. Por eso se levantó sola, se calzó unas sandalias y corriendo salió a la calle. Inmediatamente se puso a jugar con un perrito vagabundo que husmeaba en la basura de la calle. Su madre aún dormía profundamente, tal como lo hacían los tres hermanitos de Keiko. La niña, con toda su inocencia, nunca podría haber imaginado que el peligro se acercaba. En un momento, el animalito pareció cansarse de los mimos de Keiko y decidió marcharse, corriendo por el callejón. La niña, que aún no se había cansado de jugar, salió a perseguirlo, siguiéndolo sin darse cuenta que se alejaba demasiado de su hogar. Luego de una larga persecución, finalmente Keiko pudo atrapar al perro, justo en el mismo momento en que una estridente alarma se escuchó en el aire. Era una señal de alerta para que la población se dirigiera a los refugios antiaéreos. Pero ella no entendía lo que sucedía.
De pronto, cientos de personas iban apresuradas por la calle. Muchas eran mujeres que huían desesperadas con sus niños semidesnudos, todos llorando asustados, chocándose entre si, buscando algún lugar seguro en donde resguardarse.
Al cabo de un par de minutos, Keiko volvió a estar sola en el medio de la calle. Tenía su perrito entre sus brazos, lo acariciaba y se reía, y muy pronto se olvidó de la escena que acababa de ver, aunque el ruido de tres aviones que surcaban el cielo le llamó la atención. Con mucha curiosidad se puso a verlos, mientras le hablaba a su nueva mascota y le contaba que eso que estaba allá arriba eran aviones, y que los aviones vuelan, y que a veces llevan gente y otras veces llevan bombas.
En un momento, ella se dio cuenta que estaba muy lejos de casa y regresó saltando y cantando sin dejar de abrazar a su amiguito. Volvió a mirar el cielo, y alcanzó a ver un brillo desmesurado que todo lo envolvía, como si el mismo sol se hubiera bajado del cielo para posarse sobre su casa.
Keiko nunca pudo llegar a casa.
(Eran las ocho y cuarto de la mañana del seis de agosto de 1945, cuando en Hiroshima, una ciudad de Honshu, la más importante isla del Japón, sufrió el genocidio causado por el primer ataque nuclear lanzado por los Estados Unidos. La bomba mató a más de 120.000 personas e hirió a 70.000, de una población de 450.000 habitantes. Hiroshima fue destruida casi en su totalidad. Tres días después, la ciudad de Nagasaki sufriría el segundo y último ataque nuclear de los Estados Unidos. Allí murieron 50.000 personas y 30.000 fueron heridos de una población d 195.000 habitantes. Todo se volatilizó en un segundo, a casi 4.000 grados dejando solo un hongo atómico de un kilómetro de altura.)
Luego del ruido ensordecedor de la explosión, hubo un largo silencio, y luego de ello, todo se convirtió en un coro de llanto y de lamentos. Cientos y cientos de fantasmas ciegos, sin cabellos, sin piel, deambulaban entre los escombros y las cenizas de lo que solían ser sus hogares, en busca de sus seres queridos.
Ya no existía ningún lugar adonde ir.
domingo, diciembre 6
Brillar
¿Quién eres en realidad? ¿Eres tú quién finges, o soy yo quién se equivocó, por idealizarte, por creer ver alrededor de ti un aura mágica que todo lo impregnaba?
Lo único de lo que estoy seguro, es que yo fui quién te descubrió, quién encendió esa chispa que te dio la vida, yo fui quien te hizo brillar.
Brillar.
Y ese fue justamente mi fin. Porque primero tú me iluminaste y luego terminaste por enceguecerme. Aunque eso no fue precisamente lo que me hizo sucumbir.
Lo que realmente me destruyó, es que hoy tú brillas para todos. Para todos, menos para mí.
jueves, noviembre 26
Tres al hilo de Ray Bradbury
1- Todo se trata de intentar cosas y ver si funcionan.
2- Es fácil decir alguna inconveniencia cuando se habla por teléfono; el teléfono cambia el significado de las frases.
3- Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas, no leerlos.
martes, noviembre 24
Me gané el fuego
Creo que me gané el fuego en buena ley. Realmente es justo que arda, que las llamas me atormenten, me ajusticien, me castiguen. Es por esta razón que ya he dejado de gritar hace un buen tiempo (aunque como todos saben aquí el tiempo no existe), es por esto que ya no me lamento en vano. ¿Qué sentido tiene arrepentirse, si todo lo que he obrado lo he gozado a pleno, si todo lo que he realizado lo volvería hacer una y otra vez más? El fuego es mío, y solamente mío, y estoy seguro de que nunca he hecho a hace tanto mérito para ganarme algo como lo es este averno. Me gané el fuego, y todo el calor me pertenece, así como también toda la felicidad, porque desde aquí abajo, en las más tenebrosas profundidades, pequeños rayos de sol alcanzan milagrosamente a filtrarse entre las mínimas grietas de aquel techo de rocas que me sepulta, y son lo más bello que mi condenada alma ha llegado a presenciar en toda su existencia.
domingo, noviembre 22
Llorar
Se puede llorar por una basurita que entra en el ojo, por la tierra que trae una racha de viento, o por algún tipo de producto químico que este esparcido en el aire.
Se puede llorar por algún accidental arañazo, por un brote de alergia, o por un golpe intencional.
Se puede llorar por el humo del cigarrillo, por pelar una cebolla, o por un agudo dolor de cabeza.
Se puede llorar por hambre, miedo, pena, dolor, soledad, vergüenza, hastío, depresión, locura, rabia, alegría, emoción, sorpresa, desesperación…
Llorar. Llorar. Llorar.
Ha decir verdad, en mi caso lo hago únicamente por una sola causa. Y es que yo tan solo lloro cada vez que pienso en vos.
Si.
En VOS.
viernes, noviembre 20
La rubia que aparece en la imagen

La rubia que aparece en la imagen es una chica bondadosa. Ella es de las que se preguntan eso de “¿por que hacer feliz a una sola persona cuando puedo hacer felices a muchas?”. Y no solo eso, además podemos apreciar que ella es una mujer romántica, sensible y poco pretensiosa, ya que el tipo de la otra mesa no le está regalando ni una joya preciosa, ni un reloj de oro, ni un anillo con rubíes, tan solo le está regalando una flor. ¡Una flor! Y además es muy educada, porque por más que reciba el obsequio de alguien, en ningún momento interrumpe la conversación que ya había iniciado con su pareja, algo que de verdad hubiera sido de muy mal gusto. En fin, esta rubia es la mujer ideal, sino fuera por esos pedazos de cuernos que pueden llegar a aparecer en el cráneo de todos aquellos que estén dispuestos a cortejarla…
miércoles, noviembre 18
Por eso el sol ya no es más un sol
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Los perros husmean entre el montón de basura que forma montañas gigantescas.
Los niños duermen a la intemperie, cerca de líquidos cloacales que forman una laguna nauseabunda.
Moscas, hormigas, cucarachas, ratas, andan de aquí para allá, vagando por el lugar inquietas, pareciendo sufrir de cierta ansiedad.
El cielo es completamente gris, y no porque haya llegado el otoño, sino por el denso humo de unos neumáticos consumidos por las llamas.
Por eso el sol ya no es más un sol, sino un tímido círculo que apenas se hace notar.
Por eso los niños hace mucho tiempo ya que no juegan, y por lo tanto, que ya no ríen.
Esto que describo no lo he sacado de mi imaginación, tampoco lo leí en algún libro, ni lo vi en una película, ni me lo contaron.
Mis ojos aún lloran por el humo.
Mi nariz aún huele el hedor.
Mi corazón se avergüenza profundamente de no saber, de no poder, de no querer terminar de una vez con ese paisaje infernal, con esas desgarradoras imágenes que resumen la injusticia, la desigualdad social, la falta de oportunidades, la corrupción, la ausencia del Estado, la falta de solidaridad…
Por eso el sol ya no es más un sol.
lunes, noviembre 16
Debo olvidarte
Debo olvidarte. Debo olvidarte. Debo olvidarte.
(Si, creo que lo estoy logrando).
Debo olvidarte. Debo olvidarte. Debo olvidarte.
(¡Ya me falta poco!)
Debo olvidarte. Debo olvidarte. Debo olvidarte.
(¡Estoy a punto de lograrlo!)
Debo olvidarte. Debo olvidarte. Debo olvidarte…
Algo salió mal… No recuerdo mi nombre, ni quien soy, ni en donde estoy.
Lo único que se, es que te amo.
Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo. Te amo.
sábado, noviembre 14
3 de Borges y el tiempo
2- Solo perduran en el tiempo las cosas que no fueron del tiempo.
3- El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
jueves, noviembre 12
Si yo no fuera yo
Ojalá, él quisiera ser yo.
martes, noviembre 10
El Rasta Albino
Quien aparece en la foto es un amigo, Mario Guana, el “Rasta Albino”. Él, fanático del reggae en general y de Bob Marley en particular, enfrenta día a día sus sueños de ser tan rastafari como solo puede llegar a serlo un verdadero jamaiquino. Claro, que él cuenta con la terrible desventaja de haber nacido y de seguir viviendo en una provincia que no cuenta ni con mar, ni con palmeras, ni mucho menos con jamaiquinos…
El sueño de Mario es triunfar en Kingston, la mismísima capital de Jamaica, interpretando una nueva versión de “No woman no cry”, que es casi como querer venderle hielo a los esquimales. Pero bueno, a nadie se le debe matar los sueños. Mientras tanto, hasta que aparezca esa oportunidad de ser volverse famoso, Mario Guana, como buen cordobés, cada domingo va al estadio a alentar a su querido Club Atlético Talleres. Eso es lo único que Jamaica nunca le podrá llegar a dar.
domingo, noviembre 8
3 al hilo del Che Guevara

1- Si no hay café para todos, no habrá café para nadie.
2- El momento de decisión en la vida de todo hombre, es cuando decide enfrentar la muerte. Si la enfrenta es un héroe tenga éxito o no. Puede ser un buen o mal político, pero si no puede enfrentar la muerte, nunca será otra cosa más que un político.
3- Prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado.
viernes, noviembre 6
¡Papá! ¡Tengo miedo!

Era una madrugada de verano, deben haber sido algo así como las dos de la mañana y hacía demasiado calor. En mi dormitorio era imposible dormir ya que el ambiente estaba asfixiante y el ventilador del techo pasaba desapercibido en aquel sopor. Tanto Rosa como yo estábamos casi bañados en sudor en esa cama, por lo que intentábamos alejarnos el uno del otro para no acalorarnos más. No era una noche agradable para tener sexo. Hubiese deseado más un aire acondicionado que congelara mi cuarto que hacer el amor. Pero bien, el tema fue que en medio de ese sueño entrecortado, pesado y molesto, un llanto hizo que me sobresaltara. Era Milagros, nuestra hija, llorando por alguna pesadilla. Antes de que alcanzara a encender el velador para ir a verla, sentí sus pisadas acercarse rápidamente hacia el dormitorio y de pronto apareció ante mí. Estaba llorando. Milagros dio un salto y terminó acostada en mi cama, entremedio de mi esposa y yo. “¡Papá, tengo miedo!”, alcanzó a decir y quedó instantáneamente dormida. Abrazó a su mamá, estiró sus piernas sobre mí y dejó de llorar. El calor se me hizo aún más insoportable. Me levanté medio tambaleante, con los ojos entrecerrados y caminando como un sonámbulo, a darme una ducha. El agua salía del grifo tan caliente como si hubiese prendido el calefón. De todas formas, quedé un poco refrescado, sin esa incómoda transpiración que tenía pegada, y me fui a dormir al cuarto de mi hija. Ese lugar era mucho más fresco, quizás por la ventana que da al gran patio que tiene la casa. Corría una brisa fresca y gratificante, y casi no era necesario el ventilador. Me acosté en la cama de Milagros y quedé rápidamente sumergido en un profundo sueño…
Hasta que en un momento de la noche un ruido me despertó, un ruido bastante extraño. Creo que sonó como una risa, ¡si!, como una risa macabra y maligna, que provenía del extremo de la cama. Debo reconocer, muy vergonzosamente que sentí miedo, un miedo que hacía mucho tiempo que no me invadía. Junté coraje y me levanté a encender la luz, y aunque revisé debajo de la cama, no encontré nada raro. Apagué la luz, me volví a acostar, aunque ya no podía conciliar el sueño. Me había quedado pensando de donde pudo haber provenido aquella extraña risa. No pasó más de unos minutos cuando algo sucedió. Algo, o alguien, me golpeó, no muy fuertemente, pero lo sentí con claridad, en mi pierna derecha. Di un salto de la cama, encendí la luz y revisé todo el cuarto, pero nuevamente no encontré nada. Me volví a acostar, ya muy alterado, y con la intención de estar alerta por si algo sucedía nuevamente. Un par de minutos después sentí como si la cama se moviera, como si se deslizara levemente de un lugar a otro. No tuve que esperar nada más. Me levanté y casi corriendo fui hasta mi dormitorio. Me tiré en mi cama y abracé a mi hija a pesar del denso y húmedo calor que había allí. Tal vez, debo haberla despertado, porque en ese mismo momento ella, abrazándome también pero como si lo hiciera por compasión, me dijo susurrándome al oído: “No tengas miedo papá, ¡el cuco no existe!”. Igual, no pude dormir en toda la noche…
miércoles, noviembre 4
No a la guerra!
lunes, noviembre 2
Bajo la sombra de un árbol

No existe nada mejor que estar acostado sobre la hierba, bajo la sombra fresca de un árbol, sintiendo las caricias de esa brisa que ahora corre, iluminado por esos gloriosos rayos del sol, sin tener nada más que hacer que escribir cada palabra que brota compulsivamente de mi ser.
Lo digo con conocimiento de causa.
En este momento, estoy acostado sobre la hierba, bajo la sombra fresca de un árbol, sintiendo las caricias de esa brisa que ahora corre, iluminado por esos gloriosos rayos del sol…
viernes, octubre 30
3 al hilo de Albert Einstein
miércoles, octubre 28
Dolor de muelas

El pobre de Pedro Delfini ya no soportaba más ese terrible dolor de muelas. El sufrimiento que le hacía sentir esa profunda carie no se lo deseaba ni a su peor enemigo. Cuatro noches sin poder dormir, en las que probó de todo, desde remedios caseros como hacer buches de salmuera, o colocarse un algodón embebido en alcohol sobre la zona afectada, o ponerse una bolsita de hielo sobre el rostro, hasta tomando distintos tipos de analgésicos, calmantes, desinflamantes y antibióticos. Hizo de todo, claro, menos lo que debía hacer, o sea ir al dentista, pero su insoportable fobia a los consultorios odontológicos le impedía recurrir a esa única solución posible para su mal.
Aunque claro, ya al quinto día de ese intenso dolor de muelas que casi lo estaba llevando al borde de la locura y el suicidio, no tuvo más remedio que visitar ese lugar infernal. Con el rostro claramente inflamado por su afección, ingreso apurado al consultorio y encaró directo hacia la secretaria para pedir un turno. Pero su verdadera pesadilla recién comenzaba.
-Señor, va a tener que esperar un momento porque el doctor tiene que atender a otros pacientes que ya habían reservado su turno. –Dijo la bella y amable secretaria, aunque ante los ojos de Pedro Delfini poco de bella y amable tenía esa joven. Es que su sufrimiento ya no le permitía ni disfrutar siquiera de la belleza de una mujer como aquella.
Tomó asiento y trató de pensar en cualquier cosa, con tal de poder quitar por un momento de su mente no solo el tormento que le causaba esa maldita carie, sino también el tétrico ruido del torno, los gritos y lloriqueos de esos niños esperando, tal como el sufrido Pedro, que la secretaria pronunciara sus apellidos para terminar de una buena vez con esa cruel espera que ya se transformaba en agonía.
Pero los minutos pasaban muy lentamente, hasta que llegaron a transformarse en una hora, y el apellido Delfini seguía sin ser pronunciado por los sensuales y carnosos labios de la secretaria. Con el correr de aquellos minutos, Pedro escuchó que ella llamaba a Larrauri, Tuero, Guerra, Fontana, Mazzacane, pero nunca su apellido. Ya había pasado una hora y media, y él seguía allí, aguardando, sufriendo, enloqueciendo…
Hasta que de pronto no lo soportó más y se puso de pié, y salió corriendo despavorido a la calle, como si se tratara de un poseído, intentando escapar de esa sinfonía de tornos, llantos y apellidos, yendo en busca de una farmacia en donde comprar el calmante más eficaz que puedan llegar a venderle. Y solamente allí pudo terminar con su horroroso dolor de muelas. Porque al cruzar la calle corriendo, desesperado, sin detenerse a mirar a los costados, no advirtió que un ómnibus se acercaba velozmente hacia él.
Así, el pobre de Pedro perdió la vida, exactamente en el mismo momento en que la bella secretaria del consultorio odontológico pronunciaba a quién le correspondía el siguiente turno: “¡Delfiniii!”.
lunes, octubre 26
El uno para el otro
jueves, octubre 15
3 AL HILO DE FRIEDRICH NIETZSCHE

2- Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido, de forma extraordinariamente peligrosa, el sano intelecto animal.
3- Aquel que tiene un porque para vivir, puede enfrentar todos los como.
sábado, octubre 3
Telescopio

Construí un sofisticado aparato, una especie de telescopio, con el cual puedo observarte desde cualquier lugar, sin importar que tan lejos o que tan oculta puedas estar. Me costó mucho trabajo realizarlo, pero la razón que me impulsaba lo justificaba. Necesitaba saber si tú aún pensabas en mí, si aún me amabas, si me extrañabas…
Pero en realidad, cuando observé tu bella figura a través de la lente, lo único que pude alcanzar a ver fue una larga sucesión de hombres desfilando dentro de tu dormitorio. Y tu rostro que se mostraba muy feliz. Demasiado feliz.
Hoy, aquel sofisticado aparato, esa especie de telescopio con el cual podía observarte desde cualquier lugar, se encuentra tirado y olvidado, cubriéndose de tierra, junto a esos cientos de inventos míos que en lugar de solucionarme la vida, solo logran arruinarla un poco más.
miércoles, septiembre 30
Ciudad melancólica

(Pintura de Sol Halabi)
Juan está enamorado de Laura, pero Laura está enamorada de Fabián. Fabián a su vez está enamorado de Carla, aunque Carla está enamorada de Claudio. Claudio está enamorado de Alicia, y Alicia está enamorada de Damián. Damián está enamorado de Julieta, por más que Julieta esté enamorada de si misma.
Situaciones semejantes se repiten una y otra vez, irremediablemente, a lo largo y a lo ancho de esta ciudad. Quizás sea por esta misma razón que este lugar sea tan gris y melancólico, y que este tan repleto de poetas, músicos, artistas, y de soñadores en general. Porque así como Juan está enamorado de Laura, pero Laura está enamorada de Fabián, etc. etc. etc., yo estoy enamorado de vos y vos estás enamorada vaya uno a saber de quién… Así es de rompecorazones esta ciudad. Es por esta razón que yo escribo y escribo, mientras afuera cae la lluvia y el viento hace golpear mi ventana. Es por esta razón que por más que lo intente, no puedo dejar de soñar despierto.
domingo, septiembre 27
Rocío a lo Warhol
viernes, septiembre 25
MICROCUENTOS 19

Me gustaría amarte. Realmente me gustaría. Que pena que yo no te merezca. Que pena que tú no me merezcas. Y que pena, realmente que pena, que tú no me ames, ni siquiera un poquito…
ÁRBOL, LIBRO, HIJO
Planté un árbol que apenas creció un poco, se secó por completo.
Escribí un libro que solo unos cuantos leyeron, y que a ninguno de ellos le gustó.
Tengo un hijo que me odia, y que sería feliz si me viera muerto.
Hace mucho supe leer aquel viejo refrán que habla de tres cosas que hay que hacer antes de morir. Jamás creí en ello.
FIN DEL MUNDO
Encendí mi computadora, me metí en Internet y tecleé en el buscador la frase “fin del mundo”. Aparecieron más de 15.000 sitios web relacionados con ese tema. Ya he visitado cientos de esos sitios y todos ellos coinciden en algo: el fin del mundo es hoy…
martes, septiembre 22
Brújula

Mi brújula enloqueció por completo, y en lugar de señalarme el norte como lo indica la lógica, puedo ver incrédulo como su aguja da vueltas y vueltas tal como lo hace un carrusel en un parque de diversiones.
Ahora no se que rumbo tomar. Ni a donde debo ir.
Intentaría guiarme por el sol, sino fuera porque hace semanas que el Astro Rey no aparece tras el horizonte. Trataría de guiarme por la Cruz del Sur, sino fuera porque noche tras noche, furiosas tormentas se debaten sobre mí.
¡Qué más da! Opto por lanzar una moneda al aire y que el azar tome la decisión por mí. Cara, voy hacia delante. Ceca, regreso tras mis pasos. Entonces, mis dedos impulsan el redondo metal que comienza a girar en el aire, una, y otra, y otra vez.
Cara, alcanzan a observar mis cansados ojos. Cara.
Camino hacia delante, sin saber porqué, sin imaginar a cual lugar llegaré. No importa. Lo que realmente es importante, es que no me sorprenda la muerte, aquí parado.
Por costumbre, por cábala, miro con curiosidad mi vieja brújula para saber si ya está en condiciones de darme una ayuda. Pero no es así. Esa cosa endemoniada, continúa dando miles de vueltas sin detenerse jamás. Esa brújula maldita gira hasta llegarme a marear…
domingo, septiembre 20
En la pared


miércoles, septiembre 16
MICROCUENTOS 18

Una vez tuve una novia que sabía volar, agitaba sus brazos y prontamente levantaba vuelo. Lo nuestro no duro mucho, yo sufro de vértigos, y además nunca aprendí a despegarme del suelo. Una verdadera lástima, ¿no?
DOS AMIGOS
Dos amigos se encuentran en la calle. “¡Hola! ¿Cómo te va?”, pregunta uno. “¡Bien! ¿Y a vos?”, respondió el otro. “¡Bien! ¿Y cómo te va a vos?”, dice el primero. “¡Bien! ¿Y a vos?”, responde el otro. Esta conversación se repitió 523 veces. Mientras tanto el mundo seguía girando, y el resto de la gente seguía viviendo la vida.
BOSTA
En el aire hay olor a bosta, es insoportable, nauseabundo. Reviso la suela de mis zapatos y no hay rastros de ninguna ocasional caca de perro que pueda haber pisado. Me fijo si por la calle corren aguas servidas y no, en los desagües no hay líquidos cloacales. Busco si a mi alrededor alguien está quemando basura, pero no, no se ve humo ingún lado. Me fijo si por la calle pasó algún camión atmosférico, pero no hay señales de él. No hay caso, me debo haber cagado encima otra vez.
domingo, septiembre 13
La sopa

El viejito luego de un gran esfuerzo para levantarse del sillón, se aferró al gastado bastón y comenzó a caminar muy lentamente. Cuando llegó hasta la mesa con su mano izquierda, la “buena” como el solía llamarla, corrió la silla y se dejó caer pesadamente en ella. Su orgullo le impedía pedir ayuda para realizar aquella simple acción.
La mujer le sirvió el humeante plato de sopa.
-Es de cabellos de ángel, abuelo, como a usted le gusta.
Ella se retiró a corta distancia y se apoyó contra la mesada mirándolo fijamente.
-No deje nada en el plato, abuelo, le va a hacer bien.
En ese momento, dos muchachas llegaron a casa sonriéndose burlonamente, y haciendo comentarios en voz baja.
-Tome la sopita abuelito, verá que se va a sentir muuucho mejor. –Dijo una de ellas, sin dejar de sonreír.
-Eso abuelito, no deje nada en el plato, que con la panza llena se le van a acabar los achaques… -Dijo la otra, con un tono de voz bastante malicioso.
Las chicas, tentadas al punto de largar una carcajada, se sentaron en la otra punta de la mesa, observándolo con curiosidad.
El viejito, apenas terminó de tomar la sopa, comenzó a transpirar copiosamente, llenando su arrugado rostro con grandes gotas de sudor. Intentó desprenderse el botón del cuello de su camisa, utilizando su mano izquierda que, ya no tan buena, temblaba casi tanto como suele hacerlo siempre su mano derecha. Pero no pudo. Sintió que se asfixiaba, que se caía, que se desvanecía, pero aún tenía sus ojos abiertos, aterrorizados, alcanzando a ver la imagen más macabra que podría haber imaginado jamás.
Allí estaba ella, su hija, su única hija, contemplando como él se moría, sin hacer nada por ayudarlo, por socorrerlo, solo observándolo con una expresión ansiosa, como deseando que todo terminara pronto. Allí estaban sus adoradas nietas, esbozando sonrisas siniestras, sádicas, despiadadas, mirando cómodamente desde sus lugares como si todo fuera parte de una burda comedia, de una mala obra de teatro.
Nadie lo ayudó, y sin que nadie lo contuviera, se desplomó violentamente contra el suelo, produciendo un ruido seco y funesto. El viejito murió con los ojos abiertos, incrédulo, intentado descubrir en su familia aunque fuera un mínimo gesto de amor para con él.
La mujer se acercó hasta la mesa, levantó el plato vacío, y se puso a lavarlo rápidamente. Pero luego de pensarlo por un momento, lo tomó y lo arrojó directamente a la basura.
-Naty, haceme un favor, llamá a la ambulancia así se llevan a ese viejo de mierda, que está estorbando en el pasillo. Yo voy tirando a la calle todas las porquerías de él, así puedo desocupar la pieza.
-¡Ufa, mamá! ¿Por que yo? Yo me voy con las chicas al shopping. Que llame Pamela…
-¡No mami, no! ¡Que llame ella! Me tengo que cambiar urgente la ropa porque ya viene Matías a llevarme a dar una vuelta en su moto…
-¡Por Dios! Que chicas inútiles que son… ¡Bah! Tienen razón, mejor váyanse de acá porque las dos no sirven para nada. Dejen que yo, como siempre, me encargue de limpiar toda la porquería que hay en esta casa…
viernes, agosto 28
El dolor le hizo recordar

El dolor le dio el ánimo necesario para tomar con decisión y firmeza el arma.
Y también para poder disparar.
martes, agosto 25
Hermosa mañana
sábado, agosto 22
Golpes

Es que de eso se trata la vida, ¿no? Es caer y volver a levantarnos, una y otra vez.
miércoles, agosto 19
Rompecabezas
domingo, agosto 16
Trece días
“Celeste, porque te fuiste, mi Celeste”, sollozó Víctor cuando volvió a ver el rostro de su esposa, aunque ya no era él mismo que conocía. Le besó la frente, y comprobó que estaba muy pálida, muy fría, muy… Ya había amanecido, y la radiante luz del sol, reflejada en sus lágrimas, pareció quemarle los ojos.
De pronto, un señor vestido de un lustroso traje negro se le acercó con lentitud, le volvió a dar el pésame y le dijo con voz resignada: “Señor, ya es hora de cerrar el ataúd”. Víctor, por un instante, estuvo a punto de decir que si, casi de forma automática, pero al mismo tiempo recordó el sueño en el que ese ángel le avisaba sobre la pronta resurrección de su esposa. “¡No!”, gritó, “¡Aun no! ¡Denle tiempo por favor!”.
El encargado de la sala velatoria, sorprendido, le preguntó sin perder su parsimoniosa formalidad, “¿Tiempo para que, señor?”. “¡Para que resucite! ¿Para qué va a ser sino?”, fue la sorpresiva respuesta. Al oír esto, las mujeres que se encontraban en la sala comenzaron a llorar aún con más desconsuelo, mientras que los hombres se acercaban a él para calmarlo e intentar hacerlo entrar en razón. “Tranquilo víctor, tranquilo. Tomá un calmante, estás bajo mucha presión y…” Pero él no los escuchaba, solo repetía una y otra vez, cada vez con más vehemencia, con más convencimiento, “¡No se van a llevar a mi mujer! ¡Ella va a resucitar! ¿No lo entienden? ¡Me lo dijo un ángel!”De nada sirvió que sus familiares y amigos intentaran convencerlo de que todo eso era totalmente imposible, no lo lograron ni aún recordándole por cuanto tiempo la pobre de Celeste sufrió por ese maldito cáncer que finalmente le robó la vida. Víctor no pudo, no logró, no quiso entenderlo. Es por esa misma razón que ahora, en este mismo momento, él se encuentra en su casa, observando fijamente el féretro abierto ubicado en el living, a la espera de que su amada mujer resucite, a pesar de que eso es algo sobrenatural, a pesar de que ya han pasado trece días desde que aquel ángel le hablara en el sueño.
lunes, agosto 10
Perdón si me olvidé
PINTURA DE SOL HALABI
Perdón si me olvidé
de nuestro aniversario,
del día de tu cumpleaños,
de aquella canción que sonaba
cuando nos conocimos,
de tu sabor de helado preferido,
de despertarte con un beso,
de tu segundo nombre,
de avisarte que llegaría tarde.
Perdón si me olvidé
de todas estas cosas
y de algunas otras más.
Pasa que,
como siempre,
ando distraído,
volando por los aires,
viviendo en la luna,
y me olvido de todo.
Esto me viene sucediendo
desde hace ya
un buen tiempo,
más precisamente
desde aquel día,
en que comencé a pensar
en ti.
viernes, agosto 7
Luca Prodan
martes, agosto 4
Ideal
sábado, agosto 1
Dibujo de Rocío
miércoles, julio 29
Es mi último día aquí
Es mi último día aquí,
lo se,
y no tengo miedo,
a que podría temer
si yo estoy
plenamente convencido
de que hoy
es mi último día aquí.
Es mi último día aquí,
puedo sentirlo,
percibirlo en la piel,
n el aire,
en el último trago
del agua que bebo,
en el tartamudeo
que lleva mi voz,
en el nulo sabor
del último bocado
de mi última comida.
Es mi último día aquí
y lo vivo, lo disfruto
como debe hacerse
en una situación así,
lo gozo con demencia,
con razón, con regocijo,
sin importarme ninguna resaca,
ningún dolor,
ningún arrepentimiento.
¿Que puede
llegar a importarme
el día después,
lo que acontezca mañana?
Si se que hoy,
si estoy seguro que hoy,
es mi último día aquí…
domingo, julio 26
Darwin tiene razón
domingo, julio 12
MICROCUENTOS 17
De pronto, la superficie de hielo crujió y una grieta profunda se abrió ante los pies del esquimal. La plataforma en la que él se encontraba se separó así del resto, y comenzó a flotar sobre el mar del polo norte a la deriva. “¡Me cago en el calentamiento global!”, gritó el esquimal, al ver que lo lejos, sobre la otra superficie de hielo, había quedado su amada. Quizás, él nunca más tendría la posibilidad de volverla a ver…
TRES OVNIS
Acampando en el cerro Uritorco, tuve la extraordinaria suerte, en tres ocasiones diferentes, de poder contemplar a un ovni surcando velozmente por el cielo estrellado. Pero nadie me creyó cuando lo conté, ya que dio la casualidad de que justo en esas tres oportunidades yo me hallaba algo embriagado. ¡Qué estúpida es la gente! ¿Acaso es que no saben que los borrachos siempre dicen la verdad?
MI LUNA DE MIEL
Mi luna de miel fue realmente fabulosa. Imagínense, una hermosa y paradisíaca playa caribeña, el más lujoso de los hoteles, un majestuoso casino, fiestas divertidas e interminables, restoranes distinguidos… El único problema, lo único negativo, es que tenía que estar allí con mi esposa.
viernes, julio 10
Mírame

la que me hacen sufrir
tus bellos ojos,
que me miran
sin mirar,
como si yo no estuviera,
como si yo me perdiera
en una brumosa lejanía.
No me miras,
no adviertes mi presencia,
y si tus ojos no me ven,
si tu mirada
no se adueña de mí,
yo me convierto
en un tonto fantasma
que marcha errante
sin asustar a nadie,
sin causar daño alguno.
Soy nada,
soy tu nada.
Si no me miras,
si no me reflejo
en tus pupilas,
soy como aire
que se mueve
en forma de brisa,
soy agua
que fluye
como un manantial,
Pero por más que lo intente
no puedo apagar
la llama de tu ira,
no puedo evitar
que me sigas odiando
tanto como yo
te estoy amando.
Por eso,
por favor
levanta tu mirada,
y mírame,
aunque sea eso,
por solo una vez,
mírame…
miércoles, julio 8
No puedo dormir

Pienso en lo que me espera mañana, y no puedo dormir.
Pienso en que no me alcanza el dinero, y no puedo dormir.
Pienso en que nadie puede ayudarme, y no puedo dormir.
Pienso que soy un verdadero estúpido, y no pudo dormir.
Pienso que ya no tiene sentido lamentarse, y no puedo dormir.
Escucho gritos, ladridos, disparos, coches a toda velocidad, y no puedo dormir.
Entonces me levanto, tomo un trago de agua, cargo el arma, y salgo decidido a enfrentarme de una vez por todas con mi problema. No me queda más remedio. Tarde o temprano, necesitaré algo de tranquilidad para no volverme loco. Y para poder dormir aunque sea un par de horas…
lunes, julio 6
MICROCUENTOS 16

De pronto estornudé y me transformé en perro. Volví a estornudar y me convertí en gato. Estornudé otra vez y volví a ser yo. Pero luego tosí y me volví elefante, y así quedé. Por más que tosí y tosí, una y otra vez, no pude volver a mi condición de humano. Por ese motivo, ahora soy un solitario paquidermo que camina incómodo por las atestadas peatonales cordobesas sin lograr, nunca, poder pasar desapercibido.
RACHA DE VIENTO
Justo en el momento en que abrí el portón para salir de mi hogar, sopló una fuerte racha de viento que llenó todo de tierra, incluso mi ojo. Regresé lagrimeando como si acabara de pelar mil cebollas y de muy mal humor. Y no es para menos. Como no habría de estar fastidioso, si yo, en mi condición de cíclope, llego a quedar ciego de mi único ojito.
BLA BLA BLA
Él se acerca a ella. Ella tiene lágrimas en su mejilla. Él le dice: “Bla bla bla”, pero de pronto ella lo interrumpe y le replica entre sollozos: “Bla bla bla… bla bla bla”. Él, sin dejarle terminar la frase, la toma con mucha suavidad del mentón, la acerca hacia su boca y la besa. “Bla bla” alcanza a decir ella, entre suspiros, entre beso y beso. “Bla bla”, le responde él, de una manera mágica, sin dejar de besarla en ningún momento.
sábado, julio 4
Perdón Neruda (Poesía escatológica)
estos últimos días
siento que nuestro amor
se despedaza,
se desgrana,
se rompe,
se diluye,
se esfuma,
se desploma,
se destruye,
se desmaterializa,
se desarma,
se retuerce,
se muere,
se extingue,
se desvanece,
se desaparece,
se escapa,
se fuga,
se apaga,
se oscurece.
Amada mía
en pocas palabras,
siento que nuestro amor
se está yendo
lenta y dolorosamente
a la mismísima mierda.
(Perdón Neruda que estás en los cielos por no lograr hallar un final más poético y menos escatológico que este…)
jueves, julio 2
Ernesto Guevara en calle Roma

Yo viví gran parte de mi vida en ese barrio, incluso por un tiempo supe vivir en un departamento ubicado a pocos metros de donde fue sacada la fotografía. Y la verdad, es que es muy extraño ver en una vieja foto a un personaje histórico, y esto lo digo más allá de toda ideología, deambulando por las mismas calles por las que uno anduvo tantas veces. ¡Guaaau! ¿Qué cosas habrá meditado el Che, mientras vagaba por las calles de barrio General Paz?
martes, junio 30
Picazón

Pero para que seguir relatando esto, si el gran Franz Kafka ya lo ha escrito de manera genial hace tantos años atrás… Creo que si él hubiera sido un contemporáneo mío, habría sido el único ser humano en la Tierra que podría entender cabalmente de lo que ahora estoy intentando decirles. “Ser humano”, que extraña que me suena esa frase en estos momentos…
domingo, junio 28
La venganza de las bolsas
