Obra de Rocío Tisera

sábado, octubre 4

Alguien sueña


Alguien sueña que es un guerrero, viejo y cansado, al que finalmente le llegó el turno de ser vencido. Herido y desarmado, recostado en el barro frío, él yace sobre la sangre misma del campo de batalla.
Alguien sueña naufragar en alta mar, bajo una tormenta que parece ser parte del mismo Apocalipsis. Él toma, muy fríamente, la decisión de hundirse junto a ese extraño barco, a pesar de no ser el capitán, a pesar de haber sido jamás ni un simple marinero.
Alguien sueña ser un pútrido y corrupto muerto vivo, que se niega con tenacidad a acomodar sus frágiles quebradizos huesos en el incómodo ataúd. Él se resiste a abandonar este mundo, dejando así de esta manera a millares y millares de golosos gusanos, sin la suculenta comida que han deseado durante todos estos años en que él vivió.
Alguien sueña que es el único dueño de todas las frescas lluvias y que sin embargo se muere de sed. Y sueña que a pesar de navegar por un ancho y caudaloso río, nunca logrará desembocar en el anhelado mar.
Alguien sueña y es muy probable que lo haga por última vez. Sueña que nunca existió y que jamás va a llegar a existir. Él no sabe que solo necesita despegar sus párpados, de una buena vez, y resignarse a soportar, con firme estoicismo, la impiadosa realidad.
Alguien sueña en estos mismos momentos, que no encuentra el final apropiado para estas palabras. Solo sueña que escribe y escribe sin sentido, acumulando palabras que nadie leerá.
Él sueña, solo sueña...

4 comentarios:

SARITA ~ CONTIGO EN LA DISTANCIA dijo...
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SARITA ~ CONTIGO EN LA DISTANCIA dijo...
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SARITA ~ CONTIGO EN LA DISTANCIA dijo...
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SARITA ~ CONTIGO EN LA DISTANCIA dijo...

Gustavo:

Aquí estoy para decirte, no sólo que te he leído, sino lo mucho que comprendido y me he identificado con tus pensamientos y tu sentir.

Quizás lo que escribas no será comprendido por todos, ya que no todos los seres humanos tienen una profunda sensibilidad ni el deseo de ahondar en lo que es el gran misterio de la vida; tal vez porque viven al margen de todo, sumergidos en un inmenso océano de superficialidad o por miedo a enfretarse con esa realidad aterradora que los paraliza.

¡No nos queda otra! Tenemos que ser constantes y tolerantes (con nosotros mismos y los demás), por mucho que nos cueste. Hay que seguir en la búsqueda de lo que realmente somos dentro de nosotros mismos, nuestra pura y verdadera esencia que sólo contempla el bien, lo bello y todo lo maravilloso de nuestro existir y como parte integral de este inmenso universo; sin dejar a un lado esos valores y principios que bien sabemos se han perdido y que son la fundación y basamento para crear todo lo bueno dentro de nosotros mismos y en nuestro entorno para darle al bien la oportunidad que florezca y resplandezca ante todo el mal que contemplamos.

Este mundo no se hizo para los timoratos ni débiles de carácter y espíritu. Tenemos que ser capaces de enfrentarnos a la realidad, contra viento y marea, con “estoicismo y a veces con resignación” como bien dices tú.

Ya bien sabemos que nos es imposible cambiar todo aquello que no está bajo nuestro control. Lo que podemos cambiar comienza por nosotros mismos confiando en que con nuestro ejemplo y a través de nuestras buenas obras lleguemos a inspirar a aquellos que no han querido despertarse y abrir los ojos a la realidad. Todo el bien que realicemos con las más puras intenciones se reflejará en nuestro entorno y de una manera misteriosa regresará a nosotros con creces; aunque no resulte ser exactamente lo que esperábamos o planeamos. Lo importante es que el resultado final sea el bien propio y el de los demás. Sólo así vamos a encontrar esa gran satisfacción y felicidad que tanto añoramos en esta vida que hasta ahora es la única que conocemos y se nos ha otorgado.

No podemos darnos por vencidos y es necesario seguir adelante con fe y esperanza, siempre tratando de hacer posible nuestros sueños sin hacerle daño a nadie; reconociendo nuestras propias limitaciones y aceptando las que se presenten en nuestro camino. Esto en sí es una ardua tarea, nada es fácil en esta vida; porque siempre nos vamos a encontrar obstáculos y barreras muy difíciles de cruzar; situaciones que van precisamente en contra de nuestros más arraigados principios y lo que para nosotros resulta lo más natural y lógico.

No siempre vamos a encontrar lo que nos parece razonable, mucho menos en estos tiempos plenos de tanta inseguridad e incertidumbre que nos deja perplejos ante esa “impiadosa realidad” y que tal parece que todo lo que rige y acontece en este mundo está intencionalmente creado por los hombres para desanimarnos, confundirnos y hacernos sentir impotentes.

¿Cómo mantenerse en paz y armonía encontrando un balance dentro de nosotros mismos en este mundo insólito que nos rodea?

Definitivamente es gran reto para aquellas mentes pensantes y de almas sensibles. Creo que tú eres una de ellas. Lo único que te puedo decir es que hay que ser fuerte y seguir en pie de lucha ante esa impiadosa realidad para nunca llegar a caer en un abismo del cual no tengamos salida porque nos dejamos vencer - sea por el miedo, desilusión o simplemente porque pensamos que se nos acabaron las fuerzas y no hay más nada que hacer que rendirnos ante la adversidad y el sentido de impotencia ante ella.

Dos cosas fundamentales y esenciales para poder soportar los embates en la vida: Fe en Dios y en nosotros mismos, sin ella estamos perdidos y vencidos.

Me impresionó mucho tu entrada, la cuál me inspiró a escribirte.
Sigue escribiendo y te seguiré leyendo.

¡Que Dios te cuide y guíe por el camino del bien. ¡Ruego porque todo lo que tú más desees y sueñes se convierta en realidad, aportándote paz, tranquilidad, satisfacción y felicidad¡

Cariños,

Sarita

p.d. Perdona el haberme tomado la libertad de hacer tan extenso mi comentario. Como anteriormente dicho: ¡Me inspiraste!