Obra de Rocío Tisera

viernes, mayo 15

El Libro Mágico


Kurt Morrison tuvo una obsesión que lo mantuvo ocupado durante toda su vida: la creación de un libro que tuviera la particularidad de que este comenzara en cualquier página (o sea que la historia pudiera ser contada a partir de cualquier página al azar) y que esta pudiera darse por terminada, con un final coherente, en cualquier parte de la obra, algo muy significativo para aquellos lectores que, ya sea por sueño, cansancio, aburrimiento o por tener que realizar otras actividades, decidiese cerrar de pronto el libro.
Obviamente llevar adelante esta tarea no fue nada fácil y le consumió al pobre de Morrison la mayor parte de su existencia. Escribió miles de volúmenes de las mas variadas temáticas, pero no alcanzaba a lograr el efecto que buscaba. Siempre había algo que fallaba en alguna parte del libro que hacía fracasar su intento. Experimentó con diversos tipos de novelas y narrativas, intentó con la novela histórica y hasta con una novela autobiográfica.
Recién cuando cumplió los setenta y dos años de edad, Morrison logró lo que tanto anhelaba. Por fin había podido escribir el Libro Mágico por el que tanto luchó. Pero luego de leerlo y releerlo de diversas maneras para comprobar que funcionaba, su salud comenzó a debilitarse. Como si fuera una maldición, la culminación de su labor lo había llevado inevitablemente a la tumba. Kurt Morrison había escrito una obra monumental que se asemejaba al movimiento continuo, un libro que al comenzar y terminar en cualquier parte, no contenía ni principio, ni fin. Lamentablemente, solo un par de personas, aparte de él lograron leerlo. Uno fue su hijo John, que enloqueció apenas terminó de leerlo y al día de hoy se encuentra internado en una institución siquiátrica. El otro lector fue Luca, el hermano Morrison, que apenas cerró el libro se dirigió hacia su casa, tomó un arma, bajó el sótano y se disparó en la sien.
Luego de estos sucesos, un allegado a la familia cuyo nombre no se reveló, desapareció con la obra sin saberse que fue lo que finalmente hizo con ella. A la luz de los hechos, si de él nació la decisión de destruirla, puede decirse que tomó la medida correcta.

3 comentarios:

Justbreath dijo...

... woow... me encanto!

Kareen dijo...

Que miedo... aunque claro, algo sin principio ni final; no hay cerbro humano que pueda con eso.

Saludos ^^

Solonazo dijo...

impresionante, no hay nada más que pueda opiniar con respecto a este cuento... a mí me matan los cuentos breves que encierran una gama de posibilidades no escritas

:) gustavo hola