Obra de Rocío Tisera

martes, octubre 5

Oficios

Fotografía de Ananké Asseff

Si una persona alguna vez en su vida trabaja, digamos, de jardinero, sea por el tiempo que sea. ¿Seguirá siendo jardinero para toda su vida? ¿Es jardinero por más que nunca más vuelva a dedicarse a la jardinería?
Y si alguien en su juventud fue, por ejemplo, taxista, por más que solo se hubiera subido un solo día al taxi, ¿Seguirá siendo taxista para toda la vida?
¿Y como será en el caso de mi vecino? Él hace treinta años cometió un asesinato. Siguiendo con estas premisas, ¿Aún seguirá siendo un asesino? ¿Lo será a pesar de todo el tiempo que pasó? ¿Deberé cuidarme de él? En realidad, mi vecino no me inspira mucha confianza que digamos. Y mucho menos en este momento en que puedo verlo desde mi ventana, acercándose a mi casa, sosteniendo un revólver en su firme mano.

2 comentarios:

aliada dijo...

Me encanta. Es muy bueno.

Plas, plas, plas (aplausos)

Anónimo dijo...

Este relato me recuerda una vieja polémica tal vez aún no superada tirada sobre la mesa (en realidad sobre la esquina) por el filósofo argentino Christian Quarantelli, quién preguntaba: si manejó un camión alguna vez ¿es camionero o era camionero? duda jamás zanjada pero que más de un dolor de cabeza generara en este destacado pensador. Y pensar que se perdió tanto tiempo en disquisiciones tales como ¿cuál es el sentido de la vida?, la escencia del ser y otras paparruchadas. Saludos. Osvaldo