Obra de Rocío Tisera

domingo, abril 24

Un cuento acerca de plagios


Hoy me levanté con la intención de escribir un cuento acerca de un escritor famoso que plagiaba historias de la Web y que se hacía cada vez más rico y famoso a costa de ignotos cuentistas que publicaban en blogs, pero cada vez que intentaba comenzar a escribir, mi pequeña hija me interrumpía para que jugara con ella o para mostrarme algún dibujo que acababa de realizar. Yo intentaba explicarle que estaba ocupado pero ella no me hacía caso, así que lamentablemente tuve que optar por ignorarla. Bueno, el cuento hubiera consistido en que uno de esos desconocidos escritores descubriría el plagio del que fue víctima e intentaría hacer justicia por mano propia, eliminando al prestigioso escritor. En el momento en que intentaba añadir más elementos jugosos al relato para que el desarrollo fuera más entretenido, mi esposa se aparecía ante mí para contarme chismes de su familia, de la mía, de los vecinos, etc. Yo me limitaba a asentir con la cabeza y continuaba escribiendo, intentando que mi inspiración no se esfumara. Pero ella seguía y seguía hablando como si nada. Así que al final le pedí por favor que se callara de una buena vez y le grité que me importaba un bledo que la mujer del albañil de la vuelta se estuviera viendo a escondidas con el carnicero de la esquina. Vuelvo a la historia del cuento. El escritor plagiado, de escasos recursos, atraviesa innumerables obstáculos y adversidades hasta que por fin consigue viajar hasta España para ultimar su venganza. Allí, la historia toma un giro, ya que el joven escritor comienza a meditar sobre el valor de la literatura en la vida del hombre y si las palabras pueden tener un dueño, si pueden ser esclavas de una sola persona o si en realidad pertenecen a todos por igual. Pero mientras intento plasmar algo de sentido en el final del cuento y encontrar el desenlace perfecto, escucho los insultos de mi mujer, que me grita, entre otras cosas, que soy un mal padre, un pésimo esposo, un inútil, una tipo que tiene la cabeza llena de boludeces, que ya esta cansada y que no me aguanta más y que se va y nunca más me quiere volver a ver… Un buen final podría ser que ambos escritores terminen conociéndose y debatiendo si el plagio existe cuando ya todo está escrito. Podría ser. Pero me distraigo viendo a mi esposa y a mi hija cargando bolsos y maletas mientras a través de la ventana veo a un taxi detenerse frente a mi casa. En fin, así es muy difícil convertirse en escrito y poder escribir algo digno. La verdad es que me parece más rápido y hasta más práctico, plagiar alguno de todos esos textos que están dando vueltas en la Internet.

2 comentarios:

aliada dijo...

Lo del plagio es buena idea, jajaja, eso demuestra que alguien te ha leído, y que te considera escritor y que tu obra es literatura, y .... En fin, pero, hablando mal y pronto, que mierda hacen copiando las obras de arte!!!

Solera dijo...

Es muy bueno, yo quiero escribir un cuento acerca de tu cuento de alguien que intenta escribir un cuento.