Obra de Rocío Tisera

lunes, septiembre 8

El joven, el ómnibus y la bella


No pocas veces he oído aquella anécdota en la que un joven (a veces un amigo, en otras un conocido, en muchas otras un desconocido) viajando en ómnibus se enamora de una bella mujer, joven y dulce, frágil y sensual, en el mismo instante en que los oníricos ojos de ella se encuentran con su mirada. El resto de la historia suele variar en ciertos aspectos, pero en general todos los relatos comparten el mismo final: el joven (ya sea mi amigo, mi conocido, o el desconocido) desciende del ómnibus sin haberse animado a acercarse a ella para preguntarle el nombre, y sin siquiera atreverse a decirle el suyo. Entre ella y el joven solo hubo miradas que se rozaron con timidez, ansiosas e ingenuas. Entre ese ángel que apareció en esta parte del mundo, y aquel simple mortal vulgar, mediocre y cobarde, solo hubo un intercambio de tontas sonrisas insinuadas, de algún que otro gesto estúpido como el de levantar una ceja, o el de morderse lentamente el labio superior, o hacer un suspiro de enamorado, o un murmullo cómplice. Ahora bien, ¿Saben que pienso de esta historia tantas veces escuchada? Yo creo que esa joven tan bella y seductora que enamora a tantos hombres diferentes y de distintos lugares, es en realidad una sola mujer, una misma mujer. Y creo que es bastante lógico que aquellos jóvenes no se hayan animado a acercarse a ella, ni se hayan atrevido a conocerla. Porque para mí, para mi modesto punto de vista, esa mujer hermosa e imposible es ni más ni menos que la felicidad personificada, la mismísima dicha que tomó cuerpo de mujer y que nadie se anima a conquistar…

1 comentario:

alas de vida dijo...

bella y curiosa forma de ver la felicidad, pero...y si fuera esa bella la que busca la felicidad? de todos es sabido que está al alcance de nuestros corazones, pero rara vez la hayamos, así que me pregunto hacía donde miramos? y si la felicidad fuera una mujer con una cara común por eso nadie la ve, por que pasa demasiado desapercibida?..
jejeje...no prentendo destrozar tu historia, pues me encanta, pero mi mente se empeña siempre en dar un giro a las cosas....disculpa. mil besos