Obra de Rocío Tisera

sábado, agosto 23

Rutina


Maldita costumbre la que posee nuestro temperamento: facilitarnos prontamente en los momentos más tensos de esas palabras que más hieren, de otorgarles a nuestros labios un arsenal de frases, listo para ser usado y así lastimarnos, y distanciarnos, cerrando con ello todas las puertas, cortando de esta manera cada camino. En cambio cuando se intenta reconstruir la armonía, tan lenta y cuidadosamente como a una torre de naipes, o cuando simplemente se intenta transmitir la felicidad que nace de la compañía, de la unión y del afecto, la boca se vuelve un inmenso desierto y los silencios abundan como la misma arena. Ese absurdo orgullo, mientras más intenta aparentar ser fuerte más nos sigue debilitando ante esa inevitable y ruin rutina, que nos enceguece, nos anula y nos impide apreciar en todos sus detalles, ese paraíso, ese hermoso cielo, oculto y deslumbrante, en el que habitualmente solemos encontramos tu y yo.

1 comentario:

Carlos Alberto Arellano dijo...

Gustavo:

¡Muy interesante!

Creo que este corto de Jan Svankmajer te va a gustar:

Dimensiones del diálogo