Obra de Rocío Tisera

jueves, agosto 5

Básquet



Iba caminando por la calle y me encontré con un amigo que hacía mucho tiempo que no veía. Lo saludé afectuosamente peo noté que se encontraba algo malhumorado.
-¿Pasó algo malo? –Le pregunté.
-Te pusiste a pensar alguna vez que nosotros podríamos haber triunfado en la N.B.A. y ser grandes basquetbolistas como el Manu Ginobili? –Me respondió algo encolerizado.
Lo miré fijamente a mi amigo y no comprendí su interpelación. Además, él es más petiso que yo, y eso que yo mido un metro con sesenta y cinco centímetros. Intenté una respuesta.
-Bueno, en parte eso es imposible porque ni vos ni yo jugamos nunca al básquet...
-¡Aja! ¡Ahí quería llegar! ¿Por que crees que ambos nunca jugamos al básquet?
-Será por qué nos gusta más el fútbol, o por la altura, o por…
-¡Pero claro! ¡Por la altura! ¿No te das cuenta? ¡Nos discriminan! Pero yo tengo la solución. ¡Si señor! Yo se que es lo que voy a hacer...
-¿Y que vas a hacer? –inquirí ya demasiado intrigado.
-Voy a crear la Liga Mundial de Básquet... ¡Para petisos! Si, ¡Solo para petisos! Solo voy a querer verles la cara a esos engreídos de la N.B.A. cuando vean el éxito que voy a conseguir con mi liga... ¡Ja ja ja!
Mi amigo se alejó riendo sin importarle que la gente se quedara observándolo como si fuera un demente. Mi amigo es un buen tipo. Ojalá tenga éxito...