Obra de Rocío Tisera

martes, enero 25

Fantasma


Óleo de Oswaldo Guayasamín


Me levanté de la cama en la madrugada para ir al baño. Sentía calor, mucho calor, quizás se debía a la fiebre que me había aquejado en los últimos días. Me lavé la cara, levanté la vista y allí, en el espejo, apareció un horrible espectro que me sobresaltó, un fantasma de gesto angustiado y expresión desesperada que me miraba fijo a los ojos como suplicando algún tipo de ayuda. Quedé inmóvil, sin reacción, solo atiné a agachar la cabeza, apagar la luz y regresar a la cama. Al día siguiente, les comenté la situación a mis amigos y la mayoría de ellos coincidía en que, siendo yo víctima de una pesadilla o de una alucinación causada por la fiebre, ese fantasma que descubrí en el espejo del baño no era más que el reflejo de mi rostro. Puede ser. Lo que no termino de explicarme es porque ese fenómeno sigue repitiéndose en cada madrugada que necesito ir al baño. Siempre se encuentra allí, en el espejo, ese fantasma que me pide auxilio y que yo no se como ayudar. ¿Y si mis amigos tienen razón? ¿Y si en realidad solo soy yo pidiéndome ayuda a mi mismo? De ser así, al menos, podría entender porque ese rostro que aparece en el espejo tiene ese destello de angustia en la mirada…

1 comentario:

aliada dijo...

Me ha gustado mucho, tiene un atisbo de terror estilo Allan.
Bravo!!