
Tengo ganas de no hacer nada. No tengo ganas de nada.
Solo me quedaré sentado, en esta plaza desierta mirando aquella hamaca que se encuentra rota, aquel tobogán que quedó destruido, ese subibaja que está inutilizado, partido por la mitad.
Nada de ganas tengo. Tengo ganas de nada.
Escucho mi respiración, el viento, el trino de un gorrión, pero no la risa de los chicos, ni sus gritos, ni sus canciones, ni sus peleas, ni sus llantos.
No tengo ganas de nada.
Si no estuviera rota aquella hamaca, quizás me levantaría de este banco solitario y comenzaría a volar, como lo solía hacer mucho tiempo atrás.
Antes, si que tenía ganas de hacer de todo…
Solo me quedaré sentado, en esta plaza desierta mirando aquella hamaca que se encuentra rota, aquel tobogán que quedó destruido, ese subibaja que está inutilizado, partido por la mitad.
Nada de ganas tengo. Tengo ganas de nada.
Escucho mi respiración, el viento, el trino de un gorrión, pero no la risa de los chicos, ni sus gritos, ni sus canciones, ni sus peleas, ni sus llantos.
No tengo ganas de nada.
Si no estuviera rota aquella hamaca, quizás me levantaría de este banco solitario y comenzaría a volar, como lo solía hacer mucho tiempo atrás.
Antes, si que tenía ganas de hacer de todo…


















