Obra de Rocío Tisera

martes, mayo 5

Tres cosas por decirte


Decidí escribir todo lo que brota de mi pecho, todo, porque si intentara decírtelo correría el riesgo de que tus labios de pronto me interrumpieran y me callaran. Así, de esta manera, podré escribirte, y decirte, estas tres cosas que siento y me abruman:
-Se que tu boca es el agua fresca que ya nunca más volveré a beber. Pero igual, mi traidora memoria sigue desbordándose de recuerdos en el que tú estás presente. Y me duele. Me dueles. Tú eres una pena que llevo encarnada, que lastima, pero que no puedo ni quiero sacar de mí.
-Si al menos me revelaras porque me abandonaste, quizás te diría porque razón algún día tú podrías volver. Pero me dejaste sin ofrecerme ni una sola explicación, y ahora no se como evitar que la historia que vivimos termine de esfumarse y de diluirse en la nada, y tampoco se como impedir que el pasado que compartimos quede disecado en viejas cartas y fotos que solo logran angustiarme más.
- En el aire ya no queda ningún perfume que me recuerden a tu amor. Pero las palabras del ayer aun quedaron revoloteando por nuestro cuarto. Y cuando el silencio de la noche es grande y por momentos logro respirar con calma, las puedo volver a escuchar, una y otra y otra vez. Por eso no puedo olvidarte, por más que tu mirada hoy sea tan distante que haga estremecer mi carne, por más que tus manos estén tan frías, casi tan frías como lo es tu sangre.
Decidí escribirte estas tres cosas a ti, la prójima que más quise amar como a mi mismo. No se si te mereces tanta sinceridad, tanta franqueza, tanto amor. Realmente, no lo se.
Pero aquí puedes leerlas. Y aquí, no puedes callarme.

domingo, mayo 3

El diablo del abogado


Él se hallaba de pie en el medio de la sala que durante unos seis años le sirvió de estudio jurídico. A su derecha, sus pertenencias se encontraban dentro de una caja.
Estaba a punto de quitar de la pared el diploma que lo habilitaba como abogado:
“Doctor Mario González Lazarte”, pero luego de meditarlo por algunos segundos desistió de la idea. Se dirigió a la caja para revisar los objetos que allí había guardado y sacó de ese revoltijo de cosas una pesada arma. Constató que siguiera cargada como lo había estado todo ese tiempo (“por seguridad personal”, solía decir) y la empuñó firmemente con su mano derecha. En ese instante su mente se puso en blanco, sus dientes se apretaron con furia y así, cerrando los ojos, apretó decidido el gatillo. …pero el estallido no se produjo y la bala no salió disparada. Intentó hacerlo otra vez, una vez más, jaló del gatillo infinidad de veces, pero el destino le volvió a negar su fatal deseo. Furioso, lanzó el arma contra la pared, maldiciendo el momento en que decidió comprarla. Abatido, se dirigió al amplio ventanal por el cual se observaba el Boulevard Illia, investigando si era factible arrojarse desde allí. Pero desde esa corta altura, estaba en un segundo piso, lo más probable es que de arrojarse terminaría llevando su humanidad a una silla de ruedas, con los huesos rotos, pero aún vivo. Entonces se sentó en el piso, desahuciado, vencido, apoyando su cabeza entre sus rodillas, intentando clarificar su mente, calmar sus pensamientos… Hasta que sus ojos de manera extraña comenzaron nuevamente a brillar, a la vez que una sonrisa maliciosa se le instalaba en el rostro. Rápidamente se puso de pié, y se dirigió a hacia donde había arrojado el revolver. Lo tomó, lo observó detenidamente y murmuró la inscripción que poseía en la misma empuñadura: “Bush Corporation”. Tomó la caja con sus pertenencias y abandonó el edificio, con el revólver descansando en el bolsillo derecho de su saco. “Tú me vas a salvar”, dijo sonriendo, mientras lo palmeaba disimuladamente. Llegó a su departamento, salvado casi de milagro del embargo que le entabló su ex­-esposa y comenzó a redactar, en una vieja máquina de escribir (ya que también sufrió el embargo de su computadora) la carta documento con la que iniciaría la demanda legal contra “Bush Corporation”, aduciendo la publicidad engañosa y la estafa que sufrió al comprar un producto comprobadamente deficiente y defectuoso.

El juicio, de cifras millonarias, fue zanjado en poco tiempo por una jugosa compensación presentada por la compañía intimada, sumamente beneficiosa para el abogado.
De esta manera, él podía terminar totalmente con los problemas financieros que le aquejaban luego de su desastroso divorcio.
Tres meses más tarde, retiró del banco todo el dinero que había ganado por el pleito.
Se compró una ostentosa Ferrari deportiva de color roja, con la cual recorrió las sierras cordobesas por un mes entero. Se compró un impresionante chalet en Carlos Paz, en donde todas las noches organizaba las orgías más escandalosas e inmorales que se hubieran realizado en esa villa turística, por las cuales desfilaban las prostitutas más jóvenes y bellas, y por lo tanto más caras, de toda la provincia. Se vistió con los trajes más lujosos, compró los manjares más exquisitos, bebió los whiskys más caros, probó las drogas más puras y potentes… pero también se compró un costoso revólver calibre cuarenta y cinco, el más preciso, el más letal, el más mortal… y al final, solo para terminar con el trabajo, se voló la cabeza, tal como lo había decidido un buen tiempo atrás.

viernes, mayo 1

Por el amor de ella


Para conseguir el amor de ella, ¡Bah!, en realidad, para acostarme con ella, gasté muchísimo dinero invitándola a pubs, cenas, viajes, le ofrecí costosos regalos y presentes. Acepté conocer a su familia y tuve que mantener largas y tediosas conversaciones con los padres de ella, soportar a sus insufribles cinco hermanos menores, aguantar a su cargoso y baboso perro, acariciar a su arisco e inquieto gato. Eso, sin mencionar que con el tiempo me cansé de escuchar las incoherencias que ella continuamente habla y las estupideces que ininterrumpidamente hace, y de soportar las concurridas fiestas familiares y los aburridos paseos al campo de sus abuelos, y de llevarla al cine a ver esas tediosas y cursis películas que tanto le gustan, y de sufrir esa pedorra música romántica que siempre escucha y de tener que darle siempre la razón, por más que sepa que no la tiene.
Pensándolo bien… ¿No me convendría más pagarle cien pesos a una linda prostituta, una vez a la semana, en vez de tener que soportar toda esta tortura, todos los días, a la expectativa de algo que quizás no ocurra?
Yo me estoy convenciendo, poco a poco, que si…

miércoles, abril 29

El aguila


Hacía mucho tiempo que quería hacerme un tatuaje. El problema era que no tenía bien en claro con cual quedarme. Buscaba algo que fuera original, único, impactante, con personalidad. Después de un año de búsqueda, finalmente logré encontrar un diseño que me terminó de convencer. Hallé ese dibujo de casualidad en medio de un montón de revistas de historietas. Estaba en una peluquería, esperando mi turno, y apenas lo vi no lo dudé, me agaché un poco, fingiendo leer para ocultarme tras una planta que estaba sobre una mesita ratona, y de un rápido tirón arranqué esa hoja de la revista. Inmediatamente cambié de planes y en lugar de cortarme el cabello, que buena falta me hacía, me dirigí a un local que un amigo tenía en el centro comercial.
Mientras caminaba, me llevaba todo por delante, porque no dejaba de contemplar aquel impactante dibujo: un águila gigante de metal, con ojos rojos y brillantes, llevando en pleno vuelo, una doncella desnuda entre sus garras. Ya podía imaginármelo en mi brazo derecho, luciéndolo con orgullo, mientras todos mis amigos me preguntaban intrigados donde había conseguido ese dibujo.
Nueve cuadras más adelante, llegué a mi destino. En el local, además de tatuajes, se podían conseguir buenos cds, dvds, remeras y revistas de rock, por lo que siempre era un lugar muy concurrido por los chicos del barrio. Apenas ingresé, una figura me dejó perplejo.
Una morocha de ojos celestes, que estaba pagando en la caja un dvd de La Renga, me derritió con su mirada. No podía dejar de contemplarla y me había quedado realmente atónito. Pero hubo un detalle que me dejó más pasmado. Su musculosa roja dejaba ver en su brazo derecho un tatuaje: era un águila gigante de metal, con ojos rojos y brillantes, llevando en pleno vuelo, un hombre desnudo entre sus garras…
A pesar de mi timidez, que suele potenciarse aún más cuando delante de mí hay una mujer de semejante belleza, se me hizo inevitable detenerla y hablarle, aunque en realidad fue “tartamudearle”.
-Discúlpame, pero no pude evitar dejar de ver tu tatuaje. Está fabuloso. ¿Quién te lo hizo?
-Ah, el tatuaje… me lo hice en este lugar, creo que se llama Lucas.-Dijo ella con la voz más dulce que había escuchado en mi vida.
-Si, lo conozco, es amigo mío. Vos sabes que…mirá la casualidad, esto es lo que yo venía a tatuarme…
Y de mi mochila saque el mismo dibujo del águila. Ella comenzó a reírse y sus ojos parecían hacer brillar su hermoso rostro.
-¿Cómo te llamas? -Le pregunté ya más resuelto, envalentonado por su sonrisa.
-Carolina, bah, todos me dicen Caro.
Y volvió a sonreír.
-Yo me llamo Maximiliano, por lo tanto, todos me dicen Maxi.-Le dije sonriendo y ya jugado por jugado continué diciéndole- Caro, te invito al bar a tomar algo ¿qué opinas…?

De más está decir que no me tatué el águila. Por lo visto, seguramente que no fui el único en ver aquella revista de historietas. Tuvieron que pasar dos años más para que, al fin, encontrara el tatuaje que me dejará satisfecho por completo. Hoy lo luzco orgulloso en mi brazo derecho. ¿Qué me tatué? El bello rostro de Caro. Mi mujer.

lunes, abril 27

Diario íntimo


Durante mi juventud, y a lo largo de muchos años, dejé reflejadas las experiencias y pensamientos de cada día que transcurría en un cuaderno que mantuve oculto de los ojos de mi familia. Pasó el tiempo, y un día, uno de mis hijos, el más grande, me confesó en una charla casual que sin querer, buscando un libro en el desván, había encontrado uno de los tantos diarios que solía escribir y que no había podido evitar caer en la tentación de leerlo. Él aprovechó ese comentario para hacerme una pregunta, bastante extrañado por cierto: “Papá ¿porque escribiste tu libro solo de lunes a viernes y todas las hojas que correspondían a los sábados y domingos quedaron en blanco, sin una sola palabra escrita?” Yo, algo incómodo, le respondí rápidamente: “Porque en aquellos años, hijo, yo era muy religioso y al ser mitad judío por parte de mi madre, mitad católico por parte de mi padre, consagraba todo el sábado a Jehová y todo el domingo a Dios, por lo que no me quedaba mucho tiempo para hacer otra cosa salvo que orar”. Mi hijo, al parecer, quedó satisfecho con mi respuesta, sin imaginar que todo se trataba de una burda y cobarde mentira. Por supuesto que no podía decirle a mi querido hijo que esas hojas de mi diario estaban en blanco porque también se encontraba totalmente en blanco mi intoxicada mente, luego de aquellas largas y bizarras noches de alcohol, drogas y desenfreno… ¡Y bueno, que le iba a hacer! Yo era muy joven por entonces…

sábado, abril 25

Tratado sobre religión

(Ilustración: Rocambole)


En verdad, no recuerdo mucho sobre el accidente. Solo tengo en mi cabeza unas vagas imágenes de un auto destruido dando interminables tumbos a un lado de la ruta. Creo que se trató de un accidente que involucró a varios vehículos. No se, solo tengo esa sensación. Recuerdo un rumor de voces desconocidas alrededor de mí y luego solo la oscuridad.
El vacío duró por algún tiempo, aunque no puedo precisar si se trató de un minuto o de un siglo. Solo se que de pronto, de la nada, apareció una luz y yo, en lugar de quedarme en ese tranquilo universo negro, fui sin dudarlo tras ese punto brillante, no porque estuviera seguro de algo, sino por simple curiosidad. Caminé hacia la luz, sin ningún obstáculo la atravesé y de pronto me hallé ante una muralla que parecía elevarse infinitamente hacia las alturas.

Un amplio portón con rejas que parecían estar hechas de oro puro, dejaba ver un verde y frondoso bosque que llenó mis sentidos de vivos colores, de aromas dulces y suaves, de sonidos agradables y por sobre todo de una calma que me relajaba hasta casi adormecerme. En el ingreso de esa fortaleza que protegía ese paraíso, un viejo se hallaba sentado dentro de una garita, llevaba uno de esos tradicionales uniformes que suelen vestirlos guardias de seguridad. Cuando ese señor advirtió mi presencia, se puso lentamente de pié, tomando al mismo tiempo una carpeta que se encontraba sobre el escritorio. Yo me acerqué hasta el portón y apoyé mis manos en las doradas y brillantes rejas. El viejito se acercó a mí, acomodándose la gorra azul y luego de limpiar muy cuidadosamente sus lentes, comenzó a preguntar.
- ¿Cual es su nombre?
- Mi nombre es Stavniel Iser.
El viejo se volvió a sacar los lentes y volvió a limpiarlos hasta que él pareció finalmente convencido de que en los cristales ya no quedaba ninguna suciedad.
-¿Usted es Stavniel Iser? ¡Un placer conocerlo! Así que usted es quien escribió que “…el hombre es un animal, más evolucionado, pero un animal al fin. Un caballo, al morir ¿Va al cielo o al infierno? ¿Hay animales buenos o malos? Dicen que los animales, a excepción del hombre, aunque él es un animal, no tienen alma. ¿Por qué están tan seguros? ¿Será porque no hablan, no razonan? De ser así, una persona que nazca con problemas neurológicos o con algún retraso mental, o las que se encuentran debido a un accidente en vida vegetativa, ¿tampoco tienen alma? ¿Y si el alma no existe? Si el alma no existe tampoco existe el cielo, ni el infierno…. ¿Y si Dios no existe..?”
-Si, es así, yo lo escribí – Contesté con algo de vanidad.
El viejito se quitó los lentes y me volvió a mirar. Parecía estar algo malhumorado.
-Y es él que escribió también que “…si Dios es perfecto, si Dios ve todo y sabe todo y puede hacer todo y es todopoderoso, infinito e invencible. ¿Por qué nos hace sufrir? ¿Por qué permite que pasen todas las catástrofes, desastres naturales, guerras, injusticias, etc., etc.? Si él sabe todo lo que va a pasar ¿Por qué permite que todas esas desgracias sucedan? Dicen los teólogos que es para que nosotros aprendamos con la experiencia. ¿Usted dejaría que sus hijos se maten, se torturen, se roben, se violen, solo para que aprendan de esas experiencias? ¿Aprender que? Hubiese sido más fácil, ya que Dios es perfecto, que de una sola vez el hombre hubiese sido creado perfecto, a no ser que nuestra deidad se trate de un ser cínico y malvado que goza viendo sufrir a su creación....”
En ese momento, ya no estuve muy convencido de decir que si. Pero opté por reconocer la verdad.
-Efectivamente, eso lo escribí en mi último libro “Tratado sobre religión”.
-Por lo tanto, usted también expuso en esa misma obra que “…suponiendo que Dios existe y que es lo más perfecto, puro y poderoso, es muy insensato pensar que nosotros, seres grotescos, impuros, imperfectos y por sobre todo viles, pasemos de este estado material y burdo a situarnos al lado de lo más todopoderoso del universo. Me parece que no es que nos estemos elevando hacia Dios, sino que a Dios lo estamos bajando al nivel del hombre. Me parece contradictorio pensar que una persona que robó, mató o violó, con solo creer en Dios y rezar, reciba el perdón divino y se gane el paraíso. En este tema, la religión pone en igual nivel al que vivió sin pecar y al que se pecó todo. Esto del perdón celestial no deja de ser otra cosa que un indulto para hacer lo que se nos cante sin cargos de conciencia…”
Cuando ese extraño anciano terminó de decir estas palabras de manera hosca y antipática, percibí que me encontraba en un aprieto.
-Y… Si, es así exactamente, usted lo ha dicho en forma textual, palabra por palabra. Tiene una memoria asombrosa.
-Aja. Eso suele decir la gente que me conoce… Bueno, de acuerdo a mi memoria, usted continúa su diatriba con palabras como “…si Dios está en todos lados ¿Por qué es necesaria la construcción de iglesias? ¿Por qué la mayoría de las iglesias son edificios refinados, que en su mayoría hacen ostentación de objetos valiosos, si en todas las religiones se habla de que la única manera de llegar a Dios es dejando a un lado lo material? Cada iglesia, cada religión, ejerce una parte del poder sobre una nación o una región. Nadie quiere perder esa posición privilegiada en la toma de decisiones de un estado...”
Después de esto, me di cuenta que definitivamente me hallaba en problemas.
-Efectivamente, eso es lo expongo en mi ensayo.
Cuando el viejito terminó de preguntarme, repreguntarme y de anotar en su planilla todas mis respuestas, y sin mostrar en su rostro ningún tipo de sentimiento ni emoción, me habló con voz grave y un poco cansada.
-Lo siento don Iser, pero en este reino no hay lugar para usted.
Un cartel colocado en un extremo del portón decía con letras claras y doradas “La casa se reserva el derecho de admisión”. Fue lo último que alcancé a ver en aquel onírico y hermoso lugar, porque de pronto volvió la oscuridad total y el silencio absoluto.

Un nuevo punto blanquecino apareció repentinamente y comenzó a ensancharse ante mis cegados ojos. Nuevamente, fui hacia él y me introduje temerariamente en ese resplandor. Aparecí en un lugar desolado, lleno de escombros y de inmundicias, un escenario semejante a una de aquellas grandes ciudades destruidas por la furia de la guerra.
El cielo se encontraba cubierto por unas densas y rojizas nubes que aparecían intimidantes ante mis sorprendidos ojos. En el aire flotaba un tufo que olía a sangre, a corrupción, a muerte. Hallé a un hombre desagradable y de mal aspecto, sentado sobre el tronco de un árbol caído, que se encontraba en llamas. Él parecía no sufrir el fuego y se lo veía calmo y distendido. Cuando advirtió mi presencia se sonrió burlonamente. Su rostro, aún lleno de arrugas y cicatrices, le hacía aparentar no más de cincuenta años. Sus ropas aparentaban ser aquellas que suelen vestir los mendigos y vagabundos en cualquier ciudad del mundo, pero su forma de hablar era correcta y distinguida. A pesar de todo, daba la sensación de ser una persona importante y poderosa.
-¡Bienvenido a mi reino! Por lo visto no ha sido una agradable recepción la que tuvo en el otro lado, pero no se preocupe, aquí a todos los recibimos con los brazos abiertos. ¿Cuál es su nombre, amigo?
-Mi nombre es Stavniel Iser. ¿Por casualidad, esto no es el…?
-¡Ah! Tú eres el mismo Stavniel Iser que escribió que “…una persona que profesa alguna religión, puede matar, robar, pecar y sin embargo recibir el perdón de Dios e ir al paraíso. Una persona atea o que no practica ninguna religión y que jamás robó, mató o pecó, para las distintas iglesias termina ardiendo irremediablemente en el infierno. La religión, por lo tanto, es una inmunidad para atentar contra nuestros prójimos sin sentir luego cargos de conciencia…”
-Si, yo lo escribí –Dije de mala gana, pero ya curado de espanto.
-Me parecía. Entonces fuiste tú el que también publicó que “…cada vez es menor la cantidad de gente que practica o que pertenece a una religión. Sin embargo cuando alguien dice que Dios no existe, todos se vuelven locos. En realidad, ellos tampoco creen mucho en Dios, ya que si creyeran en Él, vivirían respetando, al menos, los preceptos básicos de buen comportamiento y sanas costumbres y ni hablemos de los mandamientos… Si la gente peca sin miedo, es porque no teme el infierno, porque no cree en el infierno. Si no existe el infierno tampoco debería existir por lo tanto el paraíso. Y si no creen en el infierno ni tampoco en el cielo… ¿Es por que tampoco creen en Dios...?”
-Está en lo correcto.
-Pero mire que interesante… A mi personalmente me llama mucho la atención cuando usted dice que “…la gente que va a las iglesias en los barrios de más ingresos, rezan y profesan el amor por el prójimo. Pero apenas traspasan las puertas de esos lugares sagrados, miran con el mayor de los desprecios a los pobres, mendigos y hasta a los niños que piden monedas. Rápidamente se olvidan del amor al prójimo a no ser que para esa gente de clase acomodada, el prójimo sea solo otra persona de su clase social…” Y ni hablar cuando comenta que “…las religiones en vez de criticar y condenar a los agnósticos y ateos deberían preocuparse por los actos de sus respectivos fieles que cometen cualquier barbaridad y se refugian luego en el perdón de Dios…” Y también es imperdible la acidez que derrocha frases como “…yo voy a convencer a creer en el juicio final cuando vea a todos los religiosos del mundo desprendiéndose de sus valores materiales, quedándose solo con los que llevan puesto, para comenzar una vida más pura, más espiritual, más armoniosa. Pero si ellos no están convencidos de aquello que tanto predican, ¡Porque intentan convencerme de ello a mí…!”
-¡Vaya! Es realmente maravillosa su memoria. Por lo visto ha leído con mucho detenimiento mis obras…
-Y dígame, don Iser, ¿Qué piensa ahora de todo lo que escribió en su libro, luego de haber visitado los dos reinos?
-Que realmente no me parecen gran cosa. El Cielo, el Infierno… Creo que no son más que estados alterados de la mente, no los presiento como si fueran de esencia espiritual. Ahora, disculpe, pero tengo una pregunta que hacerle. La reencarnación, ¿existe o no?
-¡Pero claro que si, mi amigo! ¡Claro que existe! Precisamente, viendo que no le resulta muy interesante mi reino, ahora mismo lo mando hacia allá, hacia el eterno punto de partida. Disfrútelo, que este será su último viaje por hoy…

De pronto todo se hizo oscuro otra vez y los lamentos y quejidos del averno se callaron.
Y de nuevo se encendió la luz, pero ya no en forma de punto en expansión, en forma de túnel, sino que hubo una explosión de claridad por todo mi alrededor.
Estaba en una sala de quirófano y alcancé a ver a un par de doctores, con sus respectivos barbijos. Yo entonces me pregunté “¿Acaso seré un bebé? ¿Será cierto que tendré una nueva vida? ¿Cuál será mi nuevo nombre…?”
Mientras me hallaba fascinado ante estos interrogantes, uno de los doctores se acercó a mí, vio mi rostro y con una sonrisa burlona le preguntó a su colega que se encontraba cerca
-¿Así que este es un famoso escritor?
-Si, así parece…
-Iser… Stavniel Iser… Si, si, creo que es él.
-¡Que suerte tiene este tipo! ¡Fue el único que sobrevivió en ese accidente!
Yo, extremadamente adolorido, aún a pesar de los múltiples sedantes que me suministraron, alcancé a preguntar con un hilo de voz
-¿Qué me pasó?
El doctor que se encontraba a mi lado, sin dejar de sonreír, dijo sin perder su ironía
-Nada, sacando que estuviste muerto durante un par de segundos… ¡Nada!
El otro doctor, sin perder tiempo, también se aproximó a la cama y con mucha curiosidad me preguntó
-¿Y? ¿Qué hay del otro lado? ¿Qué fue lo que vio? ¿Usted escribe sobre esos temas, no es así?
-¿Qué vi? Nada, la verdad es que no vi absolutamente nada. Todo es tal cual como lo escribí en mis libros…

jueves, abril 23

La mano de Dios


22 de Junio de 1986. Mundial de Fútbol de México. Estadio Azteca.
La Selección Argentina se enfrenta contra la de Inglaterra. A los 6 minutos del segundo tiempo, Diego Armando Maradona, de ahora en más D10S, se eleva por los aires dentro del área inglesa y cabecea la pelota con su mano izquierda desaireando al arquero Peter Shilton. El balón ingresó en el arco británico y el árbitro tunecino Bennaceur, seguramente un adorador más de D10S, convalido el gol sin dudar. ¡¡¡Gooooool!!! Argentina 1 Inglaterra 0. Reconozco que a este gol lo grité casi tanto como el que el mismísimo D10S convirtió tan solo cuatro minutos después, ni más ni menos que el mejor gol en la historia de los mundiales, el de la apilada inolvidable. Yo por entonces tenía solo 13 años, y por esas cosas propias de la ingenuidad y el fanatismo, sentí que con ese gol ilegítimo vengábamos aquel partido del mundial de Inglaterra en 1966 en que ante el dueño de casa, la mano negra de un árbitro alemán nos había dejado fuera de competencia, como así también nos desquitábamos de siglos de piratería inglesa, y hasta de la derrota en la tristísima Guerra de las Islas Malvinas (lamentablemente, aún Falklands). Si, se que viendo esa jugada a la distancia, tras el implacable paso del tiempo, es imposible llegar a la conclusión de que el gol es un completo fraude, que es un gesto antideportivo, que es un acto deshonesto, tramposo y que es un mal ejemplo para todos los niños del mundo que practican deportes. Pero… ¡Qué mierda! Aún hoy cuando por los canales de deportes repiten de tanto en tanto este gol, se me pone la piel de gallina de la misma forma que con el segundo que hizo D10S. ¡¡¡Gooooool!!! ¡Gol mierda! ¡Por fin pudimos joder a los ingleses! ¡¡¡Al fin los cagamos una vez!!!

martes, abril 21

MICROCUENTOS 13


ESPECTADORES: Aquellos que aún imploran a cada uno de sus sordos dioses, siguen aguardando alguna miserable respuesta. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué nos sucede esto? Parece que los dioses al final se convirtieron en pervertidos espectadores, excitados en sus cómodos tronos celestiales, viendo como la humanidad se revuelve y agoniza y calma su sed bebiendo de su propia sangre.

ABRO MI PECHO: Abro mi pecho y muestro sin sentir pudor todas mis entrañas, todas mis miserias. Abro mi pecho, dejando escapar al hostil exterior la potente luz de mi ansiada alba. Comienza a amanecer y mi ser ya es blanca luz que quema.

FUTURO: Utilizando una llave secreta, conjugando un verso oscuro, pronunciando la frase hermética, la vidente me invitará a ingresar a un laberinto imposible levantado ante mis ojos. Luego veré la tinta virgen comenzar a fluir sobre ese tosco papel, a través de mi mano temblorosa que es movida por fuerzas desconocidas. De esa manera, podré secuestrar imágenes, seguramente borrosas, del desconocido y temido porvenir. Esto es, al menos, lo que recuerdo del sueño de anoche.

TELARAÑAS: Tejo finas telarañas sobre mi tibia cama y espero con mucha paciencia el grato momento en que con inocencia vengas hacia mí y te quedes atrapada entre ellas, tan sorprendida, tan indefensa, tan excitada... Cuando me abalance sobre ti, puedes dar por seguro que no te dejaré escapar y que tú no desearás resistir. Ya tengo el dulce veneno que usaré contigo y solo me queda por esperar que se presente la oportunidad. Ven, acércate, te estoy esperando…

domingo, abril 19

Otros diez pensamientos inútiles más


1- Las palabras son como los pedos, a ambos se los termina llevando el viento.
2- “Yo tengo mucha personalidad”, comentó un amigo mío que sufre de doble personalidad.
3- Uno de los mayores engaños de la Iglesia Católica a través de los siglos fue hacernos creer que Jesús era (de acuerdo a las ilustraciones religiosas) de tez bien blanca, de cabellos rubios y de ojos celestes. Pavada de ario se mandaron…
4- El negocio de las cárceles siempre funciona porque el gobierno posee una clientela cautiva. O sea, la gente pobre…
5- La Democracia es el poder del pueblo, la Aristocracia el poder de los ricos, la Tecnocracia el poder de los tecnócratas y la Pancracia es mi tortuga.
6- Cría cuervos y cosecharas tempestades. Se que el refrán está mal, pero suena lindo.
7- Lo bueno de tener siempre un perro cerca, es que te podes tirar todos los pedos que quieras y echarle la culpa a él.
8- Los asiáticos tienden a inventar mascotas virtuales porque las de carne y hueso generalmente terminan en la parrilla.
9- “Viejos eran los de antes”, decía mi abuelo.
10- ¡Que contradicción! De rodillas se puede estar orando a Dios o… ¡Practicando sexo oral!

viernes, abril 17

Anoche soñé con una guerra


Anoche soñé con una guerra, y fue una alucinación turbadora y escalofriante. En él, pude ver que La Vida era una bella dama que llevaba bien oculto, debajo de su hermoso vestido de fiesta, un sobrio traje de luto, de un lustroso negro, y que de esa manera, simplemente cambiando de vestuario, La Vida, tan agraciada y nuestra, se convertía ni más ni menos que en La Parca, la temida y detestable Huesuda. Todos los que nos hallábamos allí pudimos ver esa transformación. En el sueño, estaba seguro de que hasta los más crueles y cínicos verdugos habían comenzado a temer por sus propias vidas miserables.
Anoche soñé con una guerra, y pude ver escenas terribles, sucesos que no tenían ningún sentido para mí. Vi como soldados daban su vida por obtener una victoria para poder así convertirse en héroes, aunque esa misma celebridad les duraba solo un breve lapso de tiempo. Y vi como otros tantos soldados sufrían la inevitable derrota para transformarse así en mártires, aunque al menos tenían el consuelo de que de esa manera sus legados perduraban en el tiempo y la memoria.
Anoche soñé con una guerra. Una cruel guerra. El extraño paisaje en el que me hallaba se encontraba lleno de objetos grises y polvorientos, pero tan vacío de misericordia y humanidad, era todo tan solitario… En ese lugar, pude ver que los extensos campos habían tenido una cosecha demasiado macabra: centenares de helados cementerios, todos improlijamente adornados con mil flores descoloridas y resecas. En medio de esa calma tan desconcertante, tan descomunal, podría decir que el simple sonido de mi respiración me exasperaba, temiendo que mi presencia pudiera ser advertida por alguien, o por algo…
Anoche soñé con una guerra, y fue una verdadera pesadilla. Pude ver moribundos de largas barbas que ocultaban sus caras, pero no sus miedos. Puede ver personas vacías, sin rostro, sin alma, vagando sobre calles sin vida, mientras las carnes expuestas al sol comenzaban a apestar. Vi fantasmas bailando sobre las tumbas de sus enemigos y otros que destruían los nombres grabados en las grises lápidas de piedra. Pude ver a una de esas ánimas como demolía cada una de las letras que conforman mi apellido. En ese momento, tuve miedo de ya no poder despertar nunca más. Ese torbellino furioso de espíritus insatisfechos, aprovechaba la debilidad en la que se encontraba mi conciencia y se sujetaba a ella para hundirla en lo más profundo del frío barro.
Anoche soñé con una guerra. Una atroz y sanguinaria guerra. Desperté con el primer rayo de sol, sano y salvo, aunque bastante alterado y agitado por el miedo. Si, miedo. Ya es de mediodía y aún no puedo dejar de sentir ese mismo temor.

miércoles, abril 15

Diez pensamientos inútiles más


1-Existen cuatro libros que te llevan al paraíso: la Biblia, la Tora, el Corán y el Kama
Sutra.
2-La vía láctea ¿Es el esperma de Dios?
3-Es sabido que los gatos hidráulicos negros suelen darle mala suerte a muchos mecánicos.
4-“Es mentira eso de que madre hay una sola”, repetía la hija de una lesbiana.
5-¿Que es lo peor que le puede pasar a un incestuoso? ¡Que se le mueran todos los familiares!
6-De tanto gritar “¡a coger que se acaba el mundo!”, nuestro planeta terminó destruyéndose por sobrepoblación.
7- “Yo no se porque a veces me siento algo rechazado” solía comentar un negro judío comunista homosexual.
8- Regalarle a una mamá, justamente en el día de la madre, un secarropas, un microondas, una maquina de coser, una lavadora automática, etc., es una forma sutil de decirle que siga trabajando ¡y que no pierda tiempo en festejos!
9-“Para mi lo mejor es hacer el amor con un puerco espín”, solía decir un zoofílico sadomasoquista.
10-El fútbol es el deporte más bello del mundo, si nuestro equipo favorito gana. Cuando nuestro equipo pierde, el fútbol solo consiste en veintidós boludos corriendo detrás de una pelota.

lunes, abril 13

MICROCUENTOS 12


EN EL TEMPLO: Me refugio en el templo, lugar en donde los noventa y nueve nombres que posee mi dios, son pronunciados una y otra vez hasta lograr el mantra que se adueñe de mi lengua. Me refugio en el templo en esta interminable y fría madrugada, hasta que mi voz logra olvidar el resto de las palabras y dejo de ser un ser, logrando que ni la misma muerte me nombre al repasar su cruel inventario. Me refugio en el templo porque afuera, en el exterior, todo se cae, todo se viene abajo…

BISIESTO: Tengo un amigo que cumple años el 29 de febrero, por lo tanto, nació en un año bisiesto. Debe ser por esa razón que él, si bien aparenta tener alrededor de 20 años, debería tener en realidad unos 80, ya que el nació en ¡1928! Por lo visto, nacer un 29 de Febrero te hace cumplir un año recién cada cuatro años. Eso si que es tener buena suerte.

LA ÚLTIMA CAÍDA: Poco a poco vuelvo a ser el mismo. Sacudo la tierra, acomodo mis ropas y empiezo a olvidar el dolor causado por la última caída. Respiro profundamente y no solo que no encuentro heridas en mí ser, sino que en el aire puedo volver a percibir ese perfume cautivante, ese aroma del que me había enamorado enloquecidamente y que creía perdido, olvidado en una primavera de hace ya un buen tiempo atrás. Poco a poco vuelvo a ser el mismo, y así, ya sin miedo, empiezo a caminar otra vez.

PERTURBADO: Hace poco tiempo, me he dado cuenta de que cada noche tengo sueños extraños que provocan que mi vida se perturbe. Hace poco tiempo, me he dado cuenta de que tengo una vida perturbada que me provoca cada noche extraños sueños.

sábado, abril 11

Diez pensamientos inútiles


1- Creo que bailar es un buen método para adelgazar a menos que se trate de salsa o merengue.
2- Si te sientes solo y quieres que alguien se acerque a ti, tirate un pedo. Es infalible.
3- Si en los deportes uno no tiene pasta de campeón, no hay más remedio que dedicarse a comer pastas.
4- Hay gente que ve el vaso medio vacío, pero también existe otra que lo ve medio lleno y encima se lo toma.
5- Para llegar a una conclusión hay que estar tan al vicio como yo lo estoy ahora para llegar a esta conclusión.
6- La desventaja para todo hijo único es que cuando rompe algo no tiene a quien echarle la culpa.
7- No des un consejo si nadie te lo pide, por lo tanto, no me hagas caso porque yo te estoy dando un consejo sin que me lo pidas.
8- Pobre de aquellos que comen de la mano de los poderosos, ellos no saben que ha estado haciendo esa misma mano antes.
9- Siendo que la mujer vive en promedio muchos años más que el hombre, ellas deberían tener la gentileza de cedernos el asiento cada vez que viajamos en ómnibus.
10- Un padre que da consejos, más que padre es un verdadero rompehuevos.

jueves, abril 9

La traición


Los dos estaban acostados, mirando fijamente el techo de la habitación de ese hotel por horas. El silencio, que duró un largo momento, se debía a razones diferentes para cada uno. Para él, era producto del cansancio y del sueño que comenzaba a sentir. Pero ella, se encontraba callada por otro motivo, estaba pensando la manera de decirle algo muy importante a su amado.
En un momento, ella lo mira, lo abraza recostándose sobre el pecho de él y murmura unas palabras, con bastante miedo de que él se asustara.
-Deberíamos… matar a mi marido… Estoy cansada de tener que esconderme cada vez que deseamos estar juntos, de tener la obligación de convivir con él aunque nunca llegué a soportarlo, de fingir que lo amo… Lo abandonaría de inmediato si no fuera porque el maldito me dejaría en la calle y encima sin un solo peso…
El cerró sus ojos, intentando fingir que dormía. Pero no lo pudo evitar y escuchó cada una de esas estremecedoras palabras.

Pablo, un chico de 22 años, sentía fascinación por esa mujer hermosa, elegante y experimentada, pero por nada del mundo, ni aún por una fortuna, se quería ver involucrado en un hecho de ese tipo.
Obviamente, para Laura, con sus 41 años, él no solo significaba un regreso a su juventud, o una conquista para la envidia de sus amigas, sino que cada vez se comprometía más y más afectivamente con ese joven.
Los amigos de Pablo no le creían del todo cuando él contaba que tenía citas clandestinas con Laura Bulrrich, la impactante esposa del acaudalado empresario siderúrgico Jornet Freites, pero se sorprendían de verlo llevar una vida con demasiados lujos para alguien que recién comenzaba a trabajar en su gimnasio. Si bien el local se encontraba ubicado en la zona céntrica y contaba con varios clientes de clase alta, no dejaba de ser un gimnasio más entre todos los que funcionaban en la ciudad.

Laura terminó su cigarrillo, mientras contemplaba a su joven amante dormir plácidamente. Se vistió con rapidez y luego de revisar los llamados que le habían realizado a su celular, le dio un beso a Pablo para despertarlo.
-Adiós mi amor, nos vemos mañana. Apúrate que se te está haciendo tarde.
Pablo se desperezó y cuando se levantó de la cama, Laura ya había salido. Se dio una ducha tibia y partió rumbo al gimnasio. A las 16,30 comenzaba el segundo turno.

Al día siguiente, luego de una intensa rutina de aerobox, Laura le entregó disimuladamente una carta. Pablo la recibió sin entender pero la guardó velozmente en su bolso.
No intercambiaron ninguna palabra y evitaron hacerse algún gesto suspicaz.
Había demasiada gente esa jornada e intentaron no llamar la atención. Apenas Pablo llegó a su casa, abrió el bolso casi con desesperación y buscó la carta.

“Hoy a la tarde Enrique va a ir al gimnasio. Trata de que haga los ejercicios más extenuantes y agotadores que puedas recomendarle. Cuando haya terminado su rutina el tomará su pastilla, pero no se dará cuenta que yo se la cambié por otra, ya puedes imaginarte por cual. Trata de que la ambulancia se demore el mayor tiempo posible y todo quedará como si hubiese sido un paro cardiaco. Debido a su edad no despertará sospechas.”
La carta fue destruida inmediatamente. Tuvo pánico de quedar involucrado como cómplice de algo tan horrible.

Pronto llegó la noche y Laura comenzó a impacientarse.
No tenía noticias de lo que había sucedido con su esposo y temía que el plan que la llevaría hacia su felicidad, hubiese fracasado. Tomó un tranquilizante para poder conciliar el sueño y se acostó decidida a olvidarse del tema. Seguramente Pablo no quiso ni ir a verla ni llamarla para no despertar dudas a la policía.
Luego de tomar el calmante, Laura durmió placidamente, pero nunca más despertó.
Unos ladrones entraron a la casa y la asesinaron sin que ella supiera lo que estaba sucediendo.
La investigación policial fracasó en determinar quienes habían sido los asesinos de Laura y como habían hecho para ingresar a una mansión con tan sofisticados sistema de seguridad.

Al poco tiempo, Pablo cerró su gimnasio y se mudó a otro barrio. Ahora, no solo ocupa un importante cargo de gerente en una prestigiosa empresa siderúrgica, sino que también es la mano derecha de Jornet Freites. Y no es para menos.
Es muy difícil conseguir gente tan fiel y confiable, en estos tiempos en que por dinero, por poder o por amor, te puede traicionar cualquiera, incluso la mujer que uno siempre ha amado.

viernes, marzo 20

Arena

(Salvador Dalí)

Caminé descalzo sin descansar
hasta que me volví arena
y fui desalmado
por la noche oscura.
Ignoré la existencia
de todos caminos
hasta que llegué exactamente
al que me convenía transitar.
El maldito tiempo
corría muy velozmente,
y por eso decidí marchar
con pasos lentos y seguros.
Y me fui convenciendo
de que cada uno de mis latidos
me daban la vida necesaria
para poder regresar hasta aquí,
y que siempre la posibilidad
de recuperar lo perdido,
porque todos los caminos
nos permiten volver.
Caminé descalzo sin descansar
hasta que me volví arena
y en cada tramo de esta ruinosa ruta
desperdigué vestigios de mi ser.

martes, marzo 17

Amor pesado


Esto es así, hasta un fanático del heavy metal puede llegar a enamorarse de una forma tan melosa y repugnante que hasta sus propios amigos y familiares desearan asesinarlo a sangre fría. Este sujeto, por ejemplo, quemó todos sus CDs y DVDs y borró todos sus MP3 de Sepultura, Metallica y AC/DC por la única razón de que no le gustaban a su nueva novia, la razón de su embobamiento. Ahora se lo puede ver por la calle caminando como un idiota, cantando a viva voz canciones de Cristian Castro y boleros de Luís Miguel, deshojando margaritas y no pudiendo borrar de la cara esa sonrisa estúpida y enamorada que causa el asco y las náuseas de los ocasionales transeúntes que sin querer lo observen.
Dios nos libre de caer a nosotros en esta deliciosa y adictiva trampa, de caer enfermos en esta hermosa y mágica epidemia, que nos hace ir sin rumbo como zombis.¡¡¡Aguante el Metal!!!

sábado, marzo 14

Espermatozoides


¡Guau! ¿Cual de todos ellos habrá sido el ganador, el héroe que se quedó con el premio mayor? Porque la verdad es que esto parece una carrera demente, una lucha desenfrenada, una competencia bastante desleal, por otra parte… Toda la gloria quedó para aquel gladiador espermatozoide que superó en velocidad y fuerza a millones de competidores para poder llegar a la meta y así ingresar a ese ansiado Olimpo que en realidad es el mismísimo óvulo femenino. Dios quiera que el ser que este espermatozoide ha ayudado a engendrar, sea en el futuro una persona de bien, honesta, trabajadora y que piense siempre en los demás. O sea, para decirlo en otras palabras, ojalá que esa persona jamás se convierta con el tiempo en un político…

miércoles, marzo 11

Apología al olvido

(Salvador Dalí)

Grandes son los torrentes
de imágenes grises, vagas y errantes
que brotan de la mente, buscando
un buen lugar en donde desembocar.

Entonces escribo esas palabras
que censuro en mi alma,
sin tener que preocuparme
por quien las pueda decodificar.

Cada autobiografía revelada
es una apología al olvido
y la que yo estoy ahora escribiendo
jamás será la excepción.

Escribo, y todo lo olvidado
seguramente alguien lo recordará
y sin saberlo, inconscientemente,
esa misma persona,
pronunciará todas esas frases por mí.

domingo, marzo 8

Oso de peluche degenerado


La verdad es que nunca confié en ese osito. Siempre tenía una mirada media extraña, con un brillo pervertido y degenerado. Pero así y todo se lo regalé a mi mujer (la verdad es que me había olvidado y lo compré de apuro en un negocio que se encontraba camino a casa), un día que cumplíamos otro aniversario más de casados. Lamentablemente me di cuenta demasiado tarde de que ese peluche era realmente un vil depravado. Muy tarde. Anoche, cuando llegué del trabajo, por el desorden que hallé en casa y las cosas que faltaban, terminé de convencerme que ese osito de mierda, ese peluche hijo de puta, se escapó de mi casa junto con la traidora de mi mujer… ¡Siempre supe que ese osito de peluche me iba a causar problemas!

martes, febrero 24

Reencuentro


En los primeros meses de noviazgo con Adriana solía bromear diciéndole que si por esas cosas del destino dejábamos de estar juntos, y si cada uno seguía por su camino y dejábamos de vernos, yo la esperaría en la plaza Alberdi el día 21 de setiembre del año 2000 para reencontrarnos, para contarnos en que andaban nuestras vidas y sobre todo, para preguntarle si ella era feliz sin mí. Ella, también bromeando, me preguntaba a que hora sería la cita, no fuera cosa de que termináramos desencontrándonos. “A eso de las nueve de la noche”, le respondía y nos reíamos de algo que en ese momento nos parecía tan lejano e irreal. Corría el verano de 1992 y con toda la inocencia propia de aquella juventud, ni siquiera imaginábamos que esa instancia finalmente llegaría. Porque el tiempo pasó vertiginosamente y esa relación con Adriana solo duró un par de años. Durante mucho tiempo, no supe que había sido de su vida.

Una noche, de casualidad, o quizás no tanto, salí a caminar por el barrio, yendo por la avenida 24 de septiembre hasta llegar a la plaza Alberdi. Me acerqué hasta el quiosco de revistas, compré una de fútbol y me senté en uno de los bancos para ojearla, mientras tomaba un poco de aire. “El club Talleres de Córdoba festejó con una goleada el comienzo de la primavera”, rezaba uno de los titulares. Esa noche hacía demasiado calor para esa época del año. De pronto algo empezó a inquietarme y comencé a pensar a que podía deberse. Nada se me ocurría, pero ese titular había activado algo que se hallaba oculto en mi memoria. ¡Pero claro! ¡Qué estúpido que soy! ¡Hoy es 21 de septiembre de 2000! El recuerdo de Adriana volvió hacia mí y me sonreí pensando en aquella cita que nos habíamos prometido aquel día tan lejano. Pero sabía que era completamente imposible que ella apareciera, y eso no hizo más que llenarme de nostalgia y de mucha melancolía.

Era absolutamente descabellado pensar que Adriana se presentara aquella noche, lo sabía.
Pero de pronto, una figura femenina comenzó a acercarse a mí. Mis ojos llorosos me impedían ver claramente lo que sucedía a mi alrededor, y tal vez por eso no advertí su cercana presencia. Me refregué los ojos y miré instintivamente el reloj. ¡Eran las nueve de la noche! Levanté la mirada sobresaltado y retrocedí a través del banco, hasta casi caerme al piso. Esa mujer que se acercaba… ¡Era Adriana, no podía ser otra! A pesar de todo el tiempo que pasó, nunca confundiría sus cabellos oscuros y ondulados, su mirada intimidante y felina, su sonrisa altanera… Pero era imposible. ¡Imposible! Me levanté del banco y huí espantado, como un demente, por el medio de la avenida, esquivando autos, colectivos, camiones, trolebuses, motos…

Pensar que si no me hubiera encontrado con mi amigo Pedro hace solo unas semanas, nunca me hubiera enterado de aquella lamentable noticia, y yo habría pasado toda la noche, sin saberlo, sin siquiera imaginarlo, con un fantasma. Si, dije bien, ¡con un fantasma! Porque Adriana, tal como luego pude leerlo en un diario y tan solo así terminar de convencerme, había fallecido cinco años atrás en un terrible accidente de tránsito.

sábado, febrero 21

Dioses


Se de un dios que infructuosamente intentaba pasar desapercibido.
Se de un dios que siempre tendía a enamorarse del mal.
Se de un dios que creaba dogmas para que existieran los herejes.
Se de un dios cuya bigamia espiritual lo llevaba a querer al bien casi tanto como al mal.
Se de un dios que tuvo una secta que nunca lavaba las mentes, sino que las ensuciaba tan solo un poco más.
Se de un dios que volvió cleptómano al tiempo para que se desvelase por robar vidas.
Se de un dios que no deseaba ser una estrella fugaz ni una fiebre pasajera, sino que venía aquí para quedarse, para quemarnos.
Se de un dios que desconfiaba de todo aquello que siempre pasaba, de todo aquello que nunca se posaba.
Se de un dios que creo el elixir de la vida eterna y luego lo hizo evaporar muy lentamente, ante los ojos de todos.
Se de un dios que poseía la particularidad de adorar todo tipo de blasfemias, todo tipo de pecados.
Se de un dios que no siempre creía en si mismo, por lo que a veces se volvía ateo.
Se de un dios que en todo momento tenía los alfileres preparados para el momento del maleficio.
Se de un dios que creía que a las personas las cargaba el diablo.
Se de un dios que sabía que el destierro del alma era peor que el entierro de la carne.
Se de un dios que conocía al mejor de los creyentes, que era aquel que no podía creer en nada.
Se de un dios degradado que se convirtió en un ángel condenado al fuego del olvido.
Se de un dios que siempre huía espantado de las sangrientas guerras que él mismo había provocado.
Se de un dios que deseaba tener de hijo a un Cristo subversivo.
Se de un dios que advirtió a su pueblo que no esperara soles de quién solo regalaba oscuridad.
Se de un dios que odiaba a todos aquellos que tiraban piedras solo para olvidar sus propios pecados.
Se de un dios que se convertía en rayo y que solía fulminar a todos quienes lo adoraban.

Yo he tenido la suerte de que este corazón pagano nunca fue bendecido por ninguno de esos mil dioses que habitaban este mísero Olimpo. Mil dioses que hoy, de pronto, han dejado de existir...

miércoles, febrero 18

Yo no tengo la culpa


Yo no tengo la culpa de que todas las estrellas me hagan navegar irresistiblemente hacia ti.
Yo no tengo la culpa de que cada tanto, un enjambre de dulce nostalgia invada mi casa y me ataque sorpresivamente
Yo no tengo la culpa de que hayamos pretendido ser dos personas desprevenidas que quisieron valer por una.
Yo no tengo la culpa de que cada vez que camine buscando un refugio, durante toda la fría madrugada, termine dándome cuenta de que ese refugio es el mismo camino que me lleva a tu boca.
Yo no tengo la culpa de no pretender la eternidad, sino vivir aunque sea solo un minuto contigo.
Yo no tengo la culpa que aquí habite el hastío y que se haya acostumbrado a estar a mi lado y que se haya convertido en un enemigo al que ya no puedo odiar.
Yo no tengo la culpa de haberte dado los mejores años de mi agonía.
Yo no tengo la culpa de que existan largas noches que me hagan sentir aquel eterno y tonto temor de olvidar tu rostro y de no encontrar jamás un dulce motivo que me induzca a soñar.
Yo no tengo la culpa de que tus labios tantas veces hayan murmurado el adiós y que tan pocas veces hayan dicho lo que deseaba escuchar.
Yo no tengo la culpa de estar en medio de una ciudad superpoblada pero dentro de un cuarto en el que me siento absolutamente solo.
Yo no tengo la culpa de que cada recuerdo se mantenga tan fiel y que cada uno de ellos ya haya pasado a formar parte de mi misma carne.
Yo no tengo la culpa de ser una palabra que solo puede renacer en tu voz.
Yo no tengo la culpa de haber probado el azúcar de tu piel sin haber imaginado que hoy estaría añorando saborear otro poco.
Yo no tengo la culpa de que nunca podamos estar a mano mientras tus recuerdos me lastimen de esta manera.

Tú, si tú, tienes la culpa. La culpa de haberme convertido en un estúpido, un imbécil, un infeliz, que no puede dejar pasar ni un solo segundo sin recordarte…

domingo, febrero 15

Debajo de mi piel


Comienza a amanecer
debajo de mi piel,
dentro de mis venas,
y se despliega
con mucha premura
un cielo rojizo
furioso y brillante,
coagulado de estrellas.
Puedo sentir el alba
inundando las arterias,
recorriéndolas como lava,
abriendo anchos canales
en mi convulsionado cuerpo.
Porque la sangre
ahora es un vivaz fuego,
una llamarada sagrada
que nace de ese glorioso sol
y que hoy
late más que nunca,
insaciable e iracundo.
Comienza a amanecer
debajo de mi piel,
y hoy solo puedo pensar
en brillar…

jueves, enero 22

Si quieres ser estrella de rock...


Joven músico de rock, si crees que el paso del tiempo poco a poco va acabando con tus sueños de éxito, fama y fortuna, si sientes que se te van acabando las oportunidades para llegar a ser un músico reconocido, idolatrado y adorado por tus fans, no te desanimes que aún hay una solución. Si estás por cumplir 27 años y ya te has cansado de luchar por el estrellato, guarda en un buen lugar todos los CDs que hayas grabado con tu grupo, manda algún demo a uno de esos programas rockeros de FM y... ¡Suicídate! ¡Si! ¡Quítate la vida! No puede fallar, sino fíjate: Kurt Cobain (Nirvana), Jimi Hendrix, Jim Morrison (The Doors), Brian Jones (Rolling Stones), Janis Joplin... Todos ellos murieron a los 27. (Sin olvidar que Syd Vicious, el de los Pistols, incluso murió a los 22 años) Está bien, se que no vas a poder disfrutar de la fama, pero solo piensa que tu tumba será la más visitada del cementerio y que en un par de meses tu rostro estará impreso en todas las remeras que usaran los adolescentes y que en un par de años tu nombre aparecerá en todas las enciclopedias.
Ya sabes, joven músico de rock, a los 27 años un simple disparo... ¡y al estrellato!

martes, enero 20

Profunda noche

(Dibu de Rocío Tisera)

Veo a una gigantesca luna que aparece ante mis ojos y a medida que se eleva en las alturas comienza a arrojar grises noches por sobre los techos de las miserables y tristes casuchas.
Veo un viejo tren que marcha furiosamente, como si se tratase de un implacable matón que persigue y acorrala, por sobre las oxidadas vías, a su espantada víctima.
Veo en la calle a unos muchachos que se encuentran melancólicos (y quizás demasiado alcohólicos) ladrándose con toda la furia que les permite sus gargantas, intentando ocultar que no tienen las agallas suficientes como para poder morderse.
Veo, bajo esa media luz que nos regala el cielo, como los ángeles intentan pasar desapercibidos entremedio de una turba de demonios.
Y siento como el aire se está volviendo cada vez más denso, intensamente tenso, abortando cada palabra que intenta pronunciar la boca reseca.
Y percibo que la oscuridad ya dejó de protegerme y que quedé a merced de la asquerosa realidad que me embiste deliberadamente, una y otra vez, con toda su furia.
Y creo, que el barro que mastican mis muelas es mejor que toda esa mierda que acostumbra a comer el resto.
Cierro mis cansados ojos para dejar de presenciar lo que sucede a mi alrededor, pero me es imposible dejar de escucharlo todo. Porque es en la profunda noche cuando mejor pueden reconocerse cada una de las miles de voces que susurran, blasfeman e injurian a escondidas. Porque la luna sigue allí, y yo aún sigo aquí esperando, sabiendo que este hechizo que me mantiene atado a la nada solo podrá destruirse cuando en el horizonte estalle la primera luz del sol.
Veo, siento, percibo. Y aún creo.

domingo, enero 18

Pueblo


Un simple destello puede condenar para siempre a todo un Pueblo, por más inteligente y astuto que él se crea. Por ejemplo, yo se de un exótico lugar en donde su Pueblo un día contempló el resplandor más bello e hipnótico que puede llegar a existir en el mundo entero, y no pudo resistir la tentación de salir corriendo enloquecidamente a su encuentro. ¡Vaya decepción! Aquel brillo que lo enceguecía, que lo atraía, no provenía como él hubiera deseado del dulce y preciado oro o de un mágico baúl repleto de joyas y de tesoros. El brillo nacía de unas nuevas, relucientes y pesadas cadenas que esperaban ansiosas por él. Cadenas, que el día de hoy aún lleva firmemente sujetas alrededor de él. ¡Pobre Pueblo! Si tú tan solo lo conocieras…

viernes, enero 16

S.O.S.

(Salvador Dalí)

Soy Oscuro Ser,
Solo Observo Soledad.
Siembro Odios Sigilosos
Saboreando Ordinarios Sacrificios.
Si Olvido Soñar,
Suelo Oír Susurros.
Singulares Ondas Sedantes
Sedientas, Orgullosas, Sediciosas…

Somnolienta Oda Suicida
Suda Ociosa Sal
Sombreando Orgánicas Superficies,
Serenas Obscenidades Surrealistas.
Sádico Oráculo Santo
Sutilmente Obtiene Sangre,
Saciándose Obstinado, Salvajemente,
Segregando Oxigenada Saliva.

Surgen Olores Sepulcrales,
Suenan Opresivos Sonidos
Sobre Oportunos Sitios,
Señales Olvidadas Supuran.
Siguiendo Ordenadamente Signos,
Símbolos, Objetos Subliminales,
Subo Ocres Sierras,
Selecciono Otras Salidas.

Suficientes Ocasiones Sospeché
Secretos, Ocultos Simulacros,
Sufrí Obediencia Servilmente,
Sostuve Obligado Sigilo.
Soporte Ofensas Saturadas
Segundos O Siglos.
Soy Oscuro Ser,
Solo Observo Soledad.

miércoles, enero 14

Podría...

Estaba sentado en una solitaria mesa de un bar. Iba por el tercer whisky y ya me había dado cuenta de que ella no iba a venir. Por lo tanto, podría haberme tomado todos los whiskys que hubieran sido necesarios para olvidarme de aquella mala mujer, de mi ser miserable, del mundo que me rodea… Bueno, al menos eso es lo que habría hecho. Porque no había terminado mi vaso aún, cuando una parejita de jóvenes novios, enamorados e imbéciles como son todos ellos, terminaron sentándose en una mesa cercana. No pude impedir escuchar esas empalagosas, cursis y estúpidas palabras que ellos se decían, mientras se tomaban fuertemente de la mano y se miraban a los ojos como poseídos. No se porque, lo que ellos hablaron aquella lejana noche, aún resuena en mi memoria, desesperándome, torturándome…

“-Podría ser optimista, y decir que siempre estaremos juntos.
-Podría ser pesimista, y decir que el día en que tú no estés más a mi lado, no será necesario quitarme la vida para convertirme en un triste fantasma.
-Podría ser terco, y decir que te perseguiré por todo el universo hasta que por fin conquiste tu corazón.
-Podría ser sumisa, y decir que por un beso tuyo soy capaz de dar la vida.
-Podría ser fanfarrón, y decir que no existe alguien en el mundo que te ame tanto como yo.
-Podría ser mentirosa, y decir que nunca me hiciste sufrir, que nunca me robaste la calma.
-Podría ser muchas cosas pero prefiero ser totalmente sincero para así poder decirte que aún estoy enamorado de ti.
-Podría ser celosa, y enfrentarme con todo aquel que ose mirarte, rivalizar con quienes intenten acercarse a ti.
-Podría ser escéptico y decir que por más que sea imposible estar juntos para siempre, eso no quita que pueda amarte por toda la eternidad.
-Podría ser crédula, y decir que nuestras almas jamás podrán separarse.
-¡Te amo, mi Chuchis…!”
-¡Te amo, mi Chonchis…!”

Estoy sentado en mi reposera, en el fresco patio de mi casa. Es de noche y puedo ver miles y miles de estrellas. Puede ser porque no hay luna, o porque estoy a punto de terminar una botella de whisky y hace rato que todo lo veo doble. Aún no me puedo olvidar de ella, ni de mí, ni del mundo. Y para colmo tampoco me puedo olvidar de aquella parejita de boludos que vi en el bar. ¡Por Dios! ¡Como pueden ser tan ingenuos! Nada dura para siempre, ni el mismo universo. El amor solo perdura en el recuerdo, y en el recuerdo solitario para colmo. ¡Le habré dicho palabras semejantes, igual de estúpidas quizás, a esa mujer que me convirtió en esta piltrafa despreciable que ahora mira el cielo implorando a un dios en el que ni siquiera cree, que ella regrese y todo sea como antes, rogando a una incierta divinidad cósmica que ella vuelva para nunca más marcharse y que me perdone para siempre y que me ame como alguna vez llegó a hacerlo!

“-Podría ser un soñador y decir que te convertiré en mi princesa y que te daré todo lo que desees tener.
-Podría ser realista y decir que tú eres la única persona con la que quiero pasar el resto de mis días.
-Podría ser sádico y decir que me gustaría que mueras de amor por mí.
-Podría ser masoquista y decir que por más que me hagas sufrir nunca olvidaré que yo solo vivo por vos.
-¡Te amo!
-¡Mas te amo yo!”

¡Basta, por favor! ¡Baaastaaa…! ¡Dios, quita todo de mi maldita cabeza de una buena vez!

lunes, enero 12

Me estoy poniendo viejo


Me estoy poniendo viejo, lo se. Lo se, porque prefiero la calma de una cama cálida al jubiloso descontrol festivo de la noche. Lo se, porque sin saber como, sin saber cuando, comenzaron a gustarme aquellas poesías que yo solía juzgar de cursis y que ahora las considero profundas.
Me estoy poniendo viejo, lo se. Vaya que lo se. Lo se porque ya no siento miedo de mi muerte si no la tuya y la de ella. Lo se, porque ahora no solo temo a que me dejes sino también a quedarme solo, porque no sufro el hecho de que me olvides sino a ese cruel olvido mismo que te reduce a la nada.
Me estoy poniendo viejo, lo se. Lo se, porque por primera vez lo estoy escribiendo, lo se porque hoy son más los recuerdos que los proyectos, porque es mas frondoso mi pasado que mi futuro. Lo se porque cada noche me visitan aquellos fantasmas que tanto ame. Lo se, porque me duele el alma más que la columna, lo se, porque me mata mas la pena que la humedad.
Me estoy poniendo viejo, lo se, y eso es irrefutable, y eso es irremediable…

sábado, enero 10

Lo imperdonable


“A medida que pasan los años, una pareja puede perder la pasión, el entusiasmo, los proyectos, etc. Hay matrimonios que se mantienen unidos durante décadas y en los que quizás ya se perdió el amor, reemplazado eso si, por el compañerismo y por esa forma especial de amistad y afecto que se genera con el tiempo. En fin, una pareja puede carecer de uno o de muchos atributos sin que se resienta, pero lo único que nunca puede faltarle es la confianza, la lealtad. Porque nunca se termina de perdonar una infidelidad. La persona que resulto engañada puede disimular y disminuir esa mezcla de ira, vergüenza, decepción y pena que puede llegar a sentir, pero nunca podrá olvidar lo sufrido por completo. Esa persona, herida en su orgullo, quizás intente vengarse siendo también infiel, o celará enfermizamente a su pareja temiendo ser nuevamente engañada, o le recordará una y otra vez, echándole en cara cada vez que la discusión lo permita, aquella infidelidad que el otro u otra le infringió. Y ni hablar de finales muchísimos más trágicos como los que suelen aparecer en los noticieros, secuestros de hijos, homicidios, suicidios, todos ellos debidos a dramas pasionales. Cuando en un matrimonio o un noviazgo, la relación no da para más, creo que lo más conveniente es hablar el tema de frente y terminar por las buenas, y no hacerle sufrir esa horrible humillación a esa persona que alguna vez se amó…”
Esto fue lo que me dijo mi psicoanalista en la sesión de ayer y esas palabras aún no dejan de resonar en mi cabeza. Y creo que él tiene razón. Hoy le diré a Micaela toda lo que le he ocultado en este largo tiempo. Y espero que ella haga exactamente lo mismo. Y ojalá que todo termine allí, por las buenas, hablando como os que somos, y que no sea necesario que tenga que utilizar el arma que llevo escondida entre mis ropas.

jueves, enero 8

Llegué a estar tan...


Llegué a estar tan solo que preferí estar mal acompañado.
Llegué a estar tan aburrido que me había convertido en un gran dique que se rebalsaba de tiempo perdido.
Llegué a estar con tanta mala suerte que la melodía más hermosa que había escuchado fue la que me terminó de ensordecer.
Llegué a estar tan desahuciado que ignoraba a los demás de la misma manera en que pretendía ser ignorado por ellos.
Llegué a estar tan depresivo que los viejos amores ya no lograban embriagarme, que los dulces licores habían dejado de excitarme, y temía haber perdido el efecto que ellos causaban en mí.
Llegué a estar tan desesperado que tuve que enfrentarme a esa encrucijada del destino en la que debo matar lo que me lastima o dejarme caer sumisamente.
Llegué a estar tan cobarde que me había convertido en un perro que ladraba pero no se animaba a morder.
Llegué a estar tan apagado que lo único que podía llegar a sucederme es que comenzara a brillar con toda intensidad, otra vez.
Llegué a estar tan cansado que mi mente solía continuar el viaje que mi cuerpo abandonaba con fácil resignación.
Llegué a estar tan pesimista que creía que iba a ser el primero en partir de este mundo y al final terminé encontrándome solo, enterrando a todos.
Llegué a estar tan solo que, por las dudas, aún prefiero estar mal acompañado.

martes, enero 6

Gélida llovizna


La única manera de contemplar esta gélida llovizna, sin sentir esa asquerosa y patética melancolía de siempre, es teniéndote cerca. De otra forma, esta tarde tan angustiante se transformaría en una pantalla gigante en la que serían proyectadas aquellas tristes imágenes que durante tanto tiempo he alejado de mi conciencia. Porque el sonido de cada gota anuncia la llegada de un nuevo recuerdo que empañará la mirada, distorsionando este paisaje cada vez mas y mas, al punto de dejarme casi ciego. Porque la luz de un nuevo relámpago me despierta sobresaltadamente de ese trance en el que caigo, víctima de tanto vacío, de tanta nostalgia.
Por todo esto, gracias. Si no fuera por tu compañía, por tu indispensable presencia, este espectáculo de la naturaleza, tan bello para la mayoría de las personas, no sería más que una cruel e infinita tortura para mi alma. Gracias, hermosa…

domingo, enero 4

Entidades Públicas


Tres de la mañana. La botella de whisky ya perdió la mitad de su contenido debido a mi sed de borrachera. Hay música sonando a lo lejos, música de mi adolescencia, un rock que me recuerda a ella, a mí, a aquellos locos y bellos tiempos que se perdieron para siempre. Sobre la mesa, al lado de mi vaso ahora vacío, tengo mi arma cargada, dispuesta para ser usada. Tomo un trago más, como para darme un poco de coraje, pero, no se porque, no me animo y mi dedo índice sigue sin atreverse a jalar de una vez del gatillo. Realmente no se si esto es bueno o no. Vuelvo a dejar el revólver sobre la mesa y me levanto tambaleando rumbo a la cocina. Busco entre los diarios, tomo un suplemento y encuentro una sección que dice: “Entidades Públicas”. Mi estado alcohólico me hace ver doble, triple, pero algo alcanzo a leer: “Centro de Asistencia al Suicida”. Voy hasta el teléfono, marco el número que allí aparece y esperé. Al instante me atendió una voz femenina. Intenté hablar pero no pude, ya que aquella voz era en realidad una grabación. “El Centro de Asistencia al Suicida atiende de lunes a viernes desde las nueve hasta las veintiún horas”, me explicó esa voz sin vida. Pero hoy es sábado y deben ser algo así como las tres de la mañana. O sea que esa “Entidad” atiende solo a aquellos “afortunados” que intentan suicidarse en los días y las horas menos probables de acuerdo a las estadísticas… Pero en realidad no me importó mucho. Me volví a sentar, tomé un par de vasos más de whisky y me quedé dormido sobre la mesa.

El próximo lunes a las nueve de la mañana, abriré una nueva botella y empezaré a tomar tanto como lo hice anoche, llamaré al “Centro de Asistencia al Suicida” y le haré escuchar en vivo y en directo al hijo de mil puta que me atienda el llamado, el bello sonido que realizará mi arma cuando me dispare para quitarme, al fin, la vida.
¡Entidades Públicas! Es demasiada burocracia para un pobre diablo que solo intenta volarse los sesos…

viernes, enero 2

Árbol que se quema


Soy un árbol que se quema.
Se incendia mi existencia.
Siento que de mis heridas
brota la espesa savia
ardiendo como lava.
Hundo mis raíces
en el humus profundo,
buscando humedad,
la fresca gota
que pueda calmar
esta desconocida sed.
Pero creo que hoy
la suerte me abandonó,
y a aquella vital agua
no consigo hallarla,
no logro beberla.
Se que todo esto
ya ha dejado de ser
el mágico bosque de siempre
que me protegía y amaba,
y que ahora
tan solo formo parte
de un tétrico cementerio
que huele a madera quemada.
Y se también
que de este lúgubre sitio
nunca podré huir,
sino tan solo contemplar,
impotentemente,
como se aproxima
con cruel lentitud hacia a mí,
esas doradas y majestuosas llamas
que ansían consumirme.
Me queda muy poco tiempo,
ya lo acepté con resignación.
Lamento no llegar de pie
para sentir aquel fuerte viento
que aparece cada otoño,
y que desviste por completo
mis inmensas ramas.
Me gusta ver
como mis hojas secas
quedan desparramadas
sobre la hierba amarilla.
Me gusta imaginar
que todas ellas forman
una cálida y mullida cama
en donde a la hora de la siesta
duerme mi desnuda sombra.
Lamento no poder gritar,
llorar, huir,
pelear, defenderme…
Este es mi destino
Y no puedo luchar contra él.
Porque yo solo soy un árbol.
Un simple árbol que se quema.

martes, diciembre 30

Agua


En una ocasión, mi hija, por entonces de cinco años, me dijo entusiasmada “¡Papá, no trabajes más y quedate en casa!”. Yo, de una manera simple, le comenté porque no podía dejar de trabajar y a su vez, como sentía curiosidad por su inquietud, le hice una pregunta “¿Y de dónde vamos a sacar dinero para vivir?”. Ella me respondió “¿Y de dónde va a ser? ¡Del cajero, papá!”. Ahí recién comprendí que ella creía que el cajero automático te daba plata porque si nomás, de buenos que eran los del banco, y no que esa plata era la que me habían pagado por mi trabajo… ¡Ja!
Bueno, algo parecido sucede con toda esa gente que malgasta inconscientemente el agua. Porque en esta sociedad que vivimos el derroche es impresionante. Y si llegas explicarle a alguien que el líquido elemento se está acabando, que las napas subterráneas se están secando, que los ríos ya están bastante contaminados y luego le preguntas a ese alguien de donde vamos a sacar agua potable en un futuro cercano, el te va a responder “¡Del pico de la canilla! ¡Del grifo! ¡De donde mierda sino…!”
Quizás los niños terminan comprendiendo las explicaciones de manera más rápida y fácil que muchos de los os. Ojalá que ellos nunca pierdan sus inquietudes y el entusiasmo, y puedan cuidar los recursos naturales de manera más eficaz que nosotros, antes de que se nos haga demasiado tarde…

lunes, diciembre 29

Aburrido


Este paradójico mundo está habitado por millones de personas que muchas veces se aburren, se hastían, se deprimen. Algunas intentan solucionar esta situación comprando compulsivamente cosas que no necesitan, otras, consumiendo peligrosas drogas, o alcoholizándose hasta más no poder, o llevando una vida extremadamente violenta, o robando, no por hambre, no por necesidad, sino simplemente por hacerlo. Existen personas que, solo por aburrimiento, llegan al absurdo extremo de asesinar a la primera persona que se le cruza en el camino, o incluso, de quitarse la vida.

Hoy, como en tantos días, yo me siento aburrido, hastiado, deprimido, tedioso, fastidioso, abatido, desanimado, y unos cuantos sinónimos más por el estilo. Pero en lo único en lo que pude pensar en este soporífero y monótono momento fue en sentarme frente a la computadora, maltratar la vista, aporrear al teclado y ponerme a escribir cualquier puta cosa, lo primero que se me pasara por la cabeza, cualquier estupidez que se me ocurriera.
Esto, por ejemplo.

(Aún sigo aburrido, pero al menos aún no maté a nadie…)

sábado, diciembre 20

Películas de mierda


En el ciclo "Películas de mierda" que se realiza en el "Cine Municipal Ortofilms" todo el mes se proyectará "Te tuve en un tubo" (Sudán, 2006) del director Sudanés Melakomo Conarena. Este es un film de Ciencia Ficción que transcurre en el año 2070, en donde el mundo es gobernado en su totalidad por las mujeres y en el que los hombres son esclavos. Allí las mujeres no tienen más embarazos, ya que apenas el ovulo es fecundado se lo traslada a un tubo de ensayo en donde terminará su desarrollo. Por lo tanto, las futuras madres llevan consigo a todos lados (al trabajo, al shopping, a la peluquería, al gimnasio, etc.) a esos fetitos guardándolos en un coqueto estuche de cuero. El nudo de la historia se desarrolla en torno a una joven, quien rompe accidentalmente el tubo de ensayo de su bebé con un infortunado codazo, en medio de un partido de billar con sus amigas. Ella realizará una cruzada para lograr que todas las mujeres dejen la tecnología atrás y vuelvan a usar sus úteros para la gestación de los bebés. No les cuento el final porque es tan moquero que quiero que lo vean ustedes y se traguen ese bodrio como lo hice yo. El film cuenta con las actuaciones de Telapongo Depié y Agarra Mela de Unavez. Duración: 5 horas, 37 minutos. Subtítulos en coreano. Calificación: Incalificable...

viernes, diciembre 19

Tormenta de verano


La violenta tormenta de verano dejó sin luces a la ciudad, y las ráfagas de aire y agua inundaron mi asfixiante habitación. Encendí una vela, cerré las ventanas, y continué contemplando tu imagen en aquella foto que destruí mil veces, en esa misma fotografía que reconstruí mil veces también. Te sufro porque se que nunca, pero nunca, podremos quedar a mano, mientras tus recuerdos me lastimen de esta manera. Te extraño porque cada tanto, un enjambre de dulce nostalgia me ataca sorpresivamente. El hastío hoy habita aquí y se acostumbró a quedarse a mi lado, transformándose en un enemigo al que jamás pude llegar a odiar por completo.
Las ventanas de pronto se abrieron de un fuerte golpe y mi habitación se volvió a refrescar, pero el viento apagó la única vela encendida, y todo volvió a ser silencio y todo volvió a ser desolación.
Te extraño, hermosa y maldita muchacha, te juro por la luz de aquel relámpago que acaba de cruzar por el cielo, que te extraño a más no poder…

miércoles, diciembre 17

La verdad


Nadie soporta la verdad, aunque todos fingimos quererla conocer. Tememos muy secretamente el momento en que el fuerte viento comience a soplar, descargando sobre la tierra sus pulmones bien hinchados, limpiando así aquella arena que oculta las certezas, descubriendo al sol los rastros de lo cierto, de lo concreto. De a poco comenzará a caerse aquel castillo de naipes que entre todos ayudamos a levantar, cuando cada uno de nosotros fue colocando una mentira sobre la otra, un engaño contra una desesperanza, una falacia apoyada sobre una traición. Nunca comprendimos que una mentira piadosa no deja de ser una mentira, que una mentira blanca en realidad es más oscura que la misma noche.
En este momento, la gente puede ver como sus cabellos se despeinan debido a la brisa que sopla suavemente desde el sur. Y todos comienzan a mirarse entre ellos, y todos comienzan a temer que esta obra de teatro termine y que todo se revele. No, nadie soportará la verdad, ni tú, ni yo, absolutamente nadie…

lunes, diciembre 15

El que lee


“El que lee es puto”. Así rezaba una leyenda escrita en la pared de una casa abandonada. No se puede decir precisamente que el muchacho que utilizó ese aerosol tenía mucho por decir. Es más, tranquilamente podemos afirmar que ese chico es, aparte de un estúpido homofóbico, un soberano pelotudo. Menos mal que al poco tiempo, otra mano anónima también armada con un aerosol negro, tachando la palabra “puto” y cambiándola por otra, reformuló la frase. En la pared de esa casa abandonada ahora puede leerse lo siguiente: “El que lee es culto”. Al menos, este otro chico si tiene algo interesante por decir.

domingo, diciembre 14

Beso


No puedo más que decir la verdad, confesar que me es imposible resistir la inercia que me lleva intempestivamente hacia tu boca, confesar que intento por intermedio de los labios, transmitirte la maldición de mis sueños más locos y afiebrados para hacer que la dulce humedad duerma cada noche en tu cuerpo.
Por eso bésame, que la ansiedad ha llegado a doler, de tanto desear probar el adictivo estimulante que guardas en tu alma.
Por ello acércate, que por demasiado tiempo he sido un fantasma errante, un ánima en pena, que cada noche ha murmurado palabras en tu dormido oído.
Y por Dios llámame, que cada noche muero esperando el amanecer, anhelando estar por toda la eternidad enterrado junto a ti, bajo esas cálidas sábanas blancas de tu cama.