Obra de Rocío Tisera
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martes, mayo 10

Hermann Hesse - La ejecución



El novelista y poeta alemán Hermann Hesse (1877-1962), premio Nobel en 1946, anticipó en muchos aspectos las vanguardias europeas por sus ideas irracionalistas y místicas. Sus obras giran en torno a la individualidad y la autorrealización humanas, y suelen tratar el tema de la búsqueda de la identidad en las sociedades tradicionales. En sus últimas obras, como El lobo estepario (1927), utilizó conceptos psicoanalíticos de Carl Jung para explicar las dualidades humanas. A continuación, uno de sus textos.



LA EJECUCIÓN (1908)

En su peregrinación, el maestro y algunos de sus discípulos bajaron de la montaña al llano y se encaminaron hacia las murallas de la gran ciudad. Ante la puerta se había congregado una gran muchedumbre. Cuando se hallaron más cerca vieron un cadalso levantado y los verdugos ocupados en llevar a rastras hacia el tajo a un individuo ya muy debilitado por el calabozo y los tormentos. La plebe se agolpaba alrededor del espectáculo. Hacían mofa del reo y le escupían, movían bulla y esperaban con impaciencia la decapitación. -¿Quién será y qué delitos habrá perpetrado -se preguntaban unos a otros los discípulos- para que la multitud desee su muerte con tanto afán? Aquí no se ve a nadie que manifieste compasión ni que llore. -Supongo que será un hereje -dijo el maestro con tristeza. Siguieron acercándose, y cuando se vieron confundidos con el gentío los discípulos preguntaron a izquierda y derecha quién era y qué crímenes había cometido el que en aquellos momentos se arrodillaba frente al tajo. -Es un hereje -decía la gente muy indignada-. ¡Hola! ¡Ahora inclina su cabeza condenada! ¡Acabemos de una vez! En verdad ese perro quiso enseñarnos que la ciudad del Paraíso tiene sólo dos puertas, ¡cuando a todos nosotros nos consta perfectamente que las puertas son doce! Asombrados, los discípulos se reunieron alrededor del maestro y le preguntaron: -¿Cómo lo adivinaste, maestro? Él sonrió y, mientras echaba de nuevo a andar, dijo en voz baja: -No ha sido difícil. Si fuese un asesino, o un bandolero o cualquier otra especie de criminal, habríamos visto entre las gentes del pueblo pena y compasión. Muchos llorarían y algunos hasta pondrían el grito en el cielo proclamando su inocencia. Al que tiene una creencia diferente, en cambio, se le puede sacrificar y echar su cadáver a los perros sin que el pueblo se inmute.

lunes, mayo 2

Arthur Rimbaud - Tres Poesías





El poeta francés Arthur Rimbaud (1854-1891) fue uno de los máximos representantes del simbolismo. Dio muestras de una gran precocidad intelectual y comenzó a escribir versos a los diez años. Su obra está profundamente influida por Baudelaire, por sus lecturas sobre ocultismo y por su preocupación religiosa. Su exploración sobre el inconsciente individual y su experimentación con el ritmo y las palabras, que emplea únicamente por su valor evocativo, marcaron el tono del movimiento simbolista. Aquí, poesías de su autoría.


VENUS ANADIOMENA (1)

Como de un ataúd verde, en hoja de lata,
con pelo engominado, moreno, y con carencias
muy mal disimuladas, de una añosa bañera
emerge, lento y burdo, un rostro de mujer.

El cuello sigue luego, craso y gris, y los hombros
huesudos, una espalda que duda en su salida
y, después, los riñones quieren alzar el vuelo:
bajo la piel, el sebo, a capas, como hojaldre.

El espinazo, rojo, y el conjunto presentan
un regusto espantoso, y se observa ante todo
detalles que es preciso analizar con lupa.

El lomo luce dos palabras: CLARA VENUS (2).
Un cuerpo que se agita y ofrece su montura
hermosa, con su úlcera, tenebrosa, en el ano (3).

(1) Advocación de Venus que nace de las aguas. La profanación del mito es absoluta y tiene un alcance muy superior al de los dos textos que Rim¬baud imita, según los eruditos: Los antros infectos, de Glatigny (en Viñas lo¬cas) y una estrofa de François Coppée aparecida en la revista El Parnaso. Este poema justifica nuestra voluntad de matizar la división clásica de las Poesías de Rimbaud, en lo que se refiere a su actitud frente al amor y a la mujer, en dos bloques que se opondrían radicalmente; división cuya razón estaría en la hipotética violación del poeta en el Cuartel de Babilonia, duran¬te la Comuna.

(2) Hermosa Venus. Esta inscripción aparece grabada como si fuera un tatuaje. El tema del tatuaje viene del texto de Glatigny, pero en él es mu¬cho más anodino: Venus lleva grabados dos nombres, uno de mujer y otro de hombre, Pierre y Lolotte. La profanación del mito de la belleza y del amor

(3) Anotación que ya anuncia los versos de Los estupras.



EL MAL (1)

Mientras que los gargajos rojos de la metralla
silban surcando el cielo azul, día tras día,
y que, escarlata o verdes (2), cerca del rey que ríe
se hunden batallones que el fuego incendia en masa;

mientras que una locura desenfrenada aplasta
y convierte en mantillo humeante a mil hombres;
¡pobres muertos! sumidos en estío, en la yerba,
en tu gozo, Natura, que santa los creaste,

existe un Dios que ríe en los adamascados
del altar, al incienso, a los cálices de oro,
que acunado en Hosannas dulcemente se duerme.

Pero se sobresalta, cuando madres uncidas
a la angustia y que lloran bajo sus cofias negras (3)
le ofrecen un ochavo envuelto en su pañuelo.

(1) Título ambiguo. ¿Qué es el Mal?: ¿la guerra?, ¿Dios? ¿La contrapo¬sición entre la Historia (por oposición a la naturaleza) y la presencia de un Dios ligado únicamente a los aspectos de una liturgia simonista? Poema ambiguo hasta en la interpretación de la risa de Dios (¿satisfecho en medio del lujo? ¿Sarcástico ante el lujo que lo rodea, mientras sólo le interesa la ofrenda de los pobres?). Prefiero dejar el texto en su ambigüedad bañada por un sentimiento político y social y por un decorado litúrgico, constan¬tes siempre ambiguas de la poética de Rimbaud.
(2) Escarlata, es decir, francés; verde, es decir, prusiano. Admiremos en este fuego cruzado de metáforas salvajes, el cromatismo singular que los cuatro versos pintan a brochazos.
(3) Presencia del dolor femenino de las clases populares, siempre respe¬tado, incluso cuando se presta al sarcasmo religioso o social.



EL DURMIENTE DEL VALLE (1)

Un hoyo de verdor, por el que canta un río
enganchando, a lo loco, por la yerba, jirones
de plata; donde el sol de la montaña altiva
brilla: una vaguada que crece en musgo y luz.

Un soldado, sin casco y con la boca abierta,
bañada por el berro fresco y azul su nuca,
duerme, tendido, bajo las nubes, en la yerba,
pálido, en su lecho, sobre el que llueve el sol.

Con sus pies entre gladios (2) duerme y sonríe como
sonríe un niño enfermo; sin duda está soñando:
Natura, acúnalo con calor: tiene frío.

Su nariz ya no late con el olor del campo;
duerme en el sol; su mano sobre el pecho tranquilo;
con dos boquetes rojos en el lado derecho.

(1) Poema de guerra, lo importante en él es la perfección formal del cua¬dro, como ajena al paroxismo del tema tratado: encuadre, colores, haz, todo contribuye a esta perfección. Pero también estamos ante la construc¬ción del nido para el último sueño: en los brazos de la vida, agua y ver¬dor. Más tarde, Rimbaud, en sus últimos poemas, pedirá para sí la muerte vegetal del árbol, en la fusión con naturaleza.
(2) Término preferido para los gladiolos de agua.

martes, abril 26

Liev Tolstói - El salto


El novelista, ensayista y narrado ruso Liev Nikoláievich Tolstói (1828-1910), fue un profundo pensador social y moral, y uno de los más eminentes autores del realismo de todos los tiempos. Entre sus principales obras se encuentran las novelas “Guerra y Paz” y “Ana Karénina”. Tolstói escribió además numerosos cuentos de carácter edificante, ambientados en escenarios rurales, que se publicaron reunidos en el volumen Historias para el pueblo (1884-1885). Escribió asimismo otras obras destinadas a lectores cultos, también decididamente moralizantes en cuanto al contenido, pero en las que dedica un mayor espacio al desarrollo de su poderosa inventiva. A continuación, uno de sus cuentos. EL SALTO (LIEV TOLSTÓI) Un navío regresaba al puerto después de dar la vuelta al mundo; el tiempo era bueno y todos los pasajeros estaban en el puente. Entre las personas, un mono, con sus gestos y sus saltos, era la diversión de todos. Aquel mono, viendo que era objeto de las miradas generales, cada vez hacía más gestos, daba más saltos y se burlaba de las personas, imitándolas. De pronto saltó sobre un muchacho de doce años, hijo del capitán del barco, le quitó el sombrero, se lo puso en la cabeza y gateó por el mástil. Todo el mundo reía; pero el niño, con la cabeza al aire, no sabía qué hacer: si imitarlos o llorar. El mono tomó asiento en la cofa, y con los dientes y las uñas empezó a romper el sombrero. Se hubiera dicho que su objeto era provocar la cólera del niño al ver los signos que le hacía mientras le mostraba la prenda. El jovenzuelo lo amenazaba, lo injuriaba; pero el mono seguía su obra. Los marineros reían. De pronto el muchacho se puso rojo de cólera; luego, despojándose de alguna ropa, se lanzó tras el mono. De un salto estuvo a su lado; pero el animal, más ágil y más diestro, se le escapó. -¡No te irás! -gritó el muchacho, trepando por donde él. El mono lo hacía subir, subir... pero el niño no renunciaba a la lucha. En la cima del mástil, el mono, sosteniéndose de una cuerda con una mano, con la otra colgó el sombrero en la más elevada cofa y desde allí se echó a reír mostrando los dientes. Del mástil donde estaba colgado el sombrero había más de dos metros; por lo tanto, no podía cogerlo sin grandísimo peligro. Todo el mundo reía viendo la lucha del pequeño contra el animal; pero al ver que el niño dejaba la cuerda y se ponía sobre la cofa, los marineros quedaron paralizados por el espanto. Un falso movimiento y caería al puente. Aun cuando cogiera el sombrero no conseguiría bajar. Todos esperaban ansiosamente el resultado de aquello. De repente alguien lanzó un grito de espanto. El niño miró abajo y vaciló. En aquel momento el capitán del barco, el padre del niño, salió de su camarote llevando en la mano una escopeta para matar gaviotas. Vio a su hijo en el mástil y apuntándole inmediatamente, exclamó: -¡Al agua!... ¡Al agua o te mato!... El niño vacilaba sin comprender. -¡Salta o te mato!... ¡Uno, dos!... Y en el momento en que el capitán gritaba: -¡Tres!... -el niño se dejó caer hacia el mar. Como una bala penetró su cuerpo en el agua; mas apenas lo habían cubierto las olas, cuando veinte bravos marineros lo seguían. En el espacio de cuarenta segundos, que parecieron un siglo a los espectadores, el cuerpo del muchacho apareció en la superficie. Lo transportaron al barco y algunos minutos después empezó a echar agua por la boca y respiró. Cuando su padre lo vio salvado, exhaló un grito, como si algo lo hubiese tenido algo ahogado, y escapó a su camarote.

miércoles, abril 20

CHARLES BUKOWSKI - COMO SER UN GRAN ESCRITOR


La escritura, prosa y poesía de Charles Bukowski (1920-1994), llana y contundente, refleja la vida de la clase trabajadora, el alcoholismo y otros temas habitualmente sacados de su propia experiencia vital. Escribió el guión de la película Barfly en la que el actor Mickey Rourke interpretaba a un alcohólico salvaje a la deriva. Éste y otros éxitos cimentaron su reputación literaria, pero Bukowski se sintió siempre más cómodo entre los trabajadores a salto de mata, los vagabundos y los bebedores que entre los vapores de la fama literaria que, contra todo pronóstico, alcanzaría más adelante. Aquí una poesía de su autoría: “Como ser un gran escritor”. Tienes que cojerte a muchas mujeres bellas mujeres, y escribir unos pocos poemas de amor decentes y no te preocupes por la edad y los nuevos talentos. Sólo toma más cerveza, más y más cerveza. Anda al hipódromo por lo menos una vez a la semana y gana si es posible. Aprender a ganar es difícil, cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. Y no olvides tu Brahms, tu Bach y tu cerveza. No te exijas. Duerme hasta el mediodía. Evita las tarjetas de crédito o pagar cualquier cosa en término. Acuérdate de que no hay un pedazo de culo en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977). Y si tienes capacidad de amar ámate a ti mismo primero pero siempre sé consciente de la posibilidad de la total derrota ya sea por buenas o malas razones. Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente una mala cosa. Quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos y como las arañas, sé paciente, el tiempo es la cruz de todos. Más el exilio la derrota la traición toda esa basura. Quédate con la cerveza, la cerveza es continua sangre. Una amante continua. Agarra una buena máquina de escribir y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana dale duro a esa cosa, dale duro. Haz de eso una pelea de peso pesado. Haz como el toro en la primer embestida. y recuerda a los perros viejos, que pelearon tan bien: Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun. Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas como te está pasando a ti ahora, sin mujeres sin comida sin esperanza... entonces no estás listo toma más cerveza. Hay tiempo. Y si no hay, está bien igual.

sábado, abril 16

Bertolt Brecht - El analfabeto político


El poeta, director teatral y dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898-1956), influyó enormemente en la creación y en la producción teatral moderna con el tratamiento original y distanciado de los temas sociales y de los experimentos revolucionarios. Brecht escribió obras satíricas enormemente críticas con el capitalismo, el nazismo y Adolf Hitler. Defendió un tipo de teatro en el que el público pudiera concentrarse en los temas más que sentirse conmovido por los personajes. Así, desarrolló un teatro épico revolucionario en el que los actores recitaban sus papeles sin añadir ninguna emoción a su actuación -en ocasiones hasta llevaban máscaras- de modo que al público le llegaran fácilmente los mensajes del autor. Aquí, un brillante pensamiento de Brecht. El analfabeto político (Bertolt Brecht) El peor analfabeto, es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

sábado, marzo 26

Milan Kundera: "La risa y los dos abismos"



Milan Kundera (novelista, poeta, dramaturgo y escritor de relatos cortos) nació en 1929 en Brno, Checoslovaquia (hoy la República Checa y Eslovaquia). En 1980 obtuvo la ciudadanía francesa. Es mundialmente conocido por sus novelas, de un oscuro humor que se adentra en las ironías de la vida moderna. En sus escritos combina el humor, el erotismo y la crítica política. Algunas de sus obras son: “La broma” (1967), “El libro de los amores ridículos” (1968), “El libro de la risa y el olvido” (1979,) “La insoportable levedad del ser” (1984), “La inmortalidad” (1990), “La lentitud” (1995) y “La ignorancia” (2000)
A continuación, un pensamiento de Kundera.

“El hombre emplea la misma manifestación fisiológica –la risa- para expresar dos actitudes metafísicas distintas. El sombrero de alguien cae sobre el ataúd en una tumba recién abierta, el funeral pierde sentido y nace la risa. Dos amantes corren por la pradera, tomados de la mano, riendo. La risa de ellos no tiene nada que ver con las bromas o el humor, es la risa grave de los ángeles que expresan su alegría de existir. Ambos tipos de risa están entre los placeres de la vida, pero cuando se los lleva a extremos también denotan un Apocalipsis dual: la risa entusiasta de los ángeles-fanáticos, que están tan convencidos de la significación de su mundo que están dispuestos a colgar a todo quien no comparta el júbilo de ellos. Y la otra risa, que suena desde el costado opuesto, que proclama que todo ha dejado de tener sentido, que hasta los funerales son ridículos, el sexo grupal es una mera pantomima cómica. La vida humana está limitada por dos abismos: el fanatismo por un lado, el escepticismo absoluto por el otro.”

lunes, febrero 28

Eduardo Galeano - 3 textos de espejos



Eduardo Galeano – 3 textos de Espejos (Una historia casi universal)

Fragmentos de su libro “Espejos (Una historia casi universal)”, a continuación.

De deseo somos

La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar. Tenía boca, pero no tenía con quién hablar. La vida era una, y siendo una era ninguna.
Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.
Los dos se encontraron y se rieron. Les daba risa verse, y tocarse también.

Fundación de la división del trabajo

Dicen que fue el rey Manu quien otorgó prestigio divino a las castas de la India.
De su boca, brotaron los sacerdotes. De sus brazos, los reyes y los guerreros. De sus muslos, los comerciantes. De sus pies, los siervos y los artesanos.
Y a partir de entonces se construyó la pirámide social, que en la India tiene más de tres mil pisos.
Cada cual nace donde debe nacer, para hacer lo que debe hacer. En tu cuna está tu tumba, tu origen es tu destino: tu vida es la recompensa o el castigo que merecen tus vidas anteriores, y la herencia dicta tu lugar y tu función.
El rey Manu aconsejaba corregir la mala conducta: Si una persona de casta inferior escucha los versos de los libros sagrados, se le echará plomo derretido en los oídos; y si los recita, se le cortará la lengua. Estas pedagogías ya no se aplican, pero todavía quien se sale de su sitio, en el amor, en el trabajo o en lo que sea, arriesga escarmientos públicos que podrían matarlo o dejarlo más muerto que vivo.
Los sincasta, uno de cada cinco hindúes, están por debajo de los de más abajo. Los llaman intocables, porque contaminan: malditos entre los malditos, no pueden hablar con los demás, ni caminar sus caminos, ni tocar sus vasos ni sus platos. La ley los protege, la realidad los expulsa. A ellos, cualquiera los humilla; a ellas, cualquiera las viola, que ahí sí que resultan tocables las intocables.
A fines del año 2004, cuando el tsunami embistió contra las costas de la India, los intocables se ocuparon de recoger la basura y los muertos.
Como siempre.

Fundación de la belleza

Están allí, pintadas en las paredes y en los techos de las cavernas.
Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no tienen edad. Han nacido hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las mira.
¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera? ¿Cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos dibujar esas líneas volanderas que escapan de la roca y se van al aire? ¿Cómo pudieron ellos…?
¿O eran ellas?

miércoles, febrero 23

Angélica Gorodischer - Los viajes en el tiempo



La narradora Angélica Gorodischer nació en Buenos Aires en 1929. Su estilo reúne rasgos propios del barroco con un humor muchas veces incisivo y asentado en la utilización del lenguaje coloquial. Entre sus obras más importantes: Cuentos con soldados (1965), Opus dos (1967), Casta luna electrónica (1977), Mala noche y parir hembra (1983), Kalpa Imperial (1983), Floreros del alabastro, alfombras de Bujara (1985), Trafalgar (1986), Jugo de mango (1988), Las repúblicas (1991), Fábula de la Virgen y el bombero (1993), Prodigios (1994) y La noche del inocente (1996).
Aquí, una reflexión de Gorodischer acerca de las paradojas de los viajes en el tiempo.
“Cuando se habla de viajes por el tiempo, en el primero en el que se piensa es en Hebert George Wells. Yo tengo una debilidad especial por Wells, del que Verne decía con cierto desprecio: “Yo aplico la ciencia; el la inventa”. Y tengo debilidad por Wells justamente por eso, porque se larga a la pileta sin averiguar si hay agua, porque se lo inventa todo. El libro de Wells sobre el viaje por el tiempo es ya un clásico, porque de lo que se trata no es de ir hacia atrás o hacia adelante en el tiempo, sino de ver cuales son las consecuencias de violar las leyes del ayer y del mañana. Paradoja fundamental: si me voy al pasado y mato a mi abuelo antes de que se case con mi abuela, no nazco nunca, no existo. Pero si no existo ¿quién es el que va al pasado a matar a mi abuelo? Si no existo nadie va al pasado y mi abuelo se casa con mi abuela y tienen hijos y yo soy uno de los hijos de los hijos y por supuesto, existo. Si existo soy el que va al pasado y mata a mi abuelo y así sucesivamente. Otra más: Soy varón de padre desconocido. Voy al pasado a averiguar quién se acostó con mi madre y me engendró. Busco a mi madre y mientras tanto conozco una muchacha, tenemos un romance, me acuesto con ella y engendro un hijo y esa muchacha que cambió de nombre y de ciudad cuando supo que estaba embarazada fue mi madre y yo soy mi propio padre. Si seguimos con los ejemplos podemos llenar páginas y horas…”

domingo, enero 16

Franz Kafka - 3 Textos Breves



Franz Kafka (03/07/1883 – 03/06/1924) nació en Praga, en el seno de una familia acomodada perteneciente a la minoría judía de lengua alemana. Con “La metamorfosis” (1915), “En la colonia penitenciaria” (1919), “El proceso” (1925), “El castillo” (1926) y “América” (1927), se convirtió en uno de los máximos escritores de todos los tiempos. En su obra, la mayor parte publicada de manera póstuma, predominan las atmósferas opresivas y las situaciones que combinan el absurdo con la tragedia.

Aquí, tres breves textos “kafkianos”.

La verdad sobre Sancho Panza

Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.

El zopilote

Un zopilote estaba mordisqueándome los pies. Ya había despedazado mis botas y calcetas, y ahora ya estaba mordiendo mis propios pies. Una y otra vez les daba un mordisco, luego me rondaba varias veces, sin cesar, para después volver a continuar con su trabajo. Un caballero, de repente, pasó, echó un vistazo, y luego me preguntó por qué sufría al zopilote. -Estoy perdido -le dije-. Cuando vino y comenzó a atacarme, yo por supuesto traté de hacer que se fuera, hasta traté de estrangularlo, pero estos animales son muy fuertes... estuvo a punto de echarse a mi cara, mas preferí sacrificar mis pies. Ahora están casi deshechos.
-¡Vete tú a saber, dejándote torturar de esta manera! -me dijo el caballero-. Un tiro, y te echas al zopilote.
-¿En serio? -dije-. ¿Y usted me haría el favor?
-Con gusto -dijo el caballero- sólo tengo que ir a casa por mi pistola. ¿Podría usted esperar otra media hora?
-Quién sabe -le dije, y me estuve por un momento, tieso de dolor. Entonces le dije-: Sin embargo, vaya a ver si puede... por favor.
-Muy bien -dijo el caballero- trataré de hacerlo lo más pronto que pueda.
Durante la conversación, el zopilote había estado tranquilamente escuchando, girando su ojo lentamente entre mí y el caballero. Ahora me había dado cuenta que había estado entendiéndolo todo; alzó ala, se hizo hacia atrás, para agarrar vuelo, y luego, como un jabalinista, lanzó su pico por mi boca, muy dentro de mí. Cayendo hacia atrás, me alivió el sentirle ahogarse irremediablemente en mi sangre, la cual estaba llenando cada uno de mis huecos, inundando cada una de mis costas.

Una pequeña fábula

¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.
-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato... y se lo comió.

miércoles, diciembre 29

Eduardo Galeano - ¿Las cosas por su nombre?



A continuación, un imperdible pensamiento de Eduardo Galeano.

"Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública: el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado; el imperialismo se llama globalización; las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos; el oportunismo se llama pragmatismo; la traición se llama realismo; los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos; la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar; el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilidad del mercado laboral; el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina fuera la mayoría; en lugar de dictadura militar se dice proceso; las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas; cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, son cleptómanos; el saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito; se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles; para decir ciegos, se dice no videntes; un negro es un hombre de color; donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida; repentina dolencia significa infarto; nunca se dice muerte; sino desaparición física..."

viernes, noviembre 12

Ambrose Bierce



Ambrose Bierce (1842-1914?), escritor satírico y periodista estadounidense, nacido en Meigs County (Ohio). Prestó sus servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense (1861-1865). Bierce se estableció en San Francisco, donde escribió breves e ingeniosos artículos políticos y una columna para el periódico News-Letter. En 1868 se convirtió en su editor. En 1872 se trasladó a Londres. Bajo el seudónimo de Dod Grile, escribió corrosivos artículos y relatos para las revistas Fun y Figaro, que posteriormente se publicaron en la recopilación Telarañas de una calavera vacía (1874). Bierce regresó a San Francisco en 1877. Allí continuó colaborando con el Argonaut, fue editor del Wasp y escribió una columna para el Sunday Examiner, propiedad de William Hearst. En su estilo sobresale un ingenio y una fascinación por el horror y la muerte y su dominio del relato hizo que se le comparara en ocasiones con los escritores estadounidenses Edgar Allan Poe y Bret Harte. Entre 1899 y 1913 trabajó para Hearst en Washington y se dedicó a revisar sus propias obras. En 1913 viajó a México donde participó en la Revolución Mexicana y nunca más se supo de él. Sus Obras completas se publicaron en 12 volúmenes (1909-1912) e incluyen el Diccionario del diablo, titulado originalmente Diccionario del cínico (1906).

La máquina voladora - Ambrose Bierce

Un hombre ingenioso que había construido una máquina voladora invitó a un grupo numeroso de personas para verla subir. A la hora señalada, con todo preparado, el hombre entró en la máquina y la puso en funcionamiento. El aparato atravesó enseguida el piso firme sobre el cual había sido construido, y se hundió en la tierra perdiéndose de vista; el aeronauta apenas logró saltar afuera y ponerse a salvo.
-Bueno –dijo-, he hecho todo lo necesario para demostrar la corrección de mis detalles. Los defectos -agregó, echando una mirada al piso arruinado- son apenas básicos y fundamentales.
Luego de esa declaración, la gente se le acercó con donativos para construir una segunda máquina.

Los dos poetas - Ambrose Bierce

Dos poetas peleaban por la manzana de la discordia y el hueso de la disputa, pues tenían mucha hambre.
- Hijos míos –dijo Apolo- repartiré los premios entre los dos. Tú –le dijo al primer poeta- sobresales en arte: toma la manzana. Y tú –le dijo al segundo poeta- en imaginación: toma el hueso.
- ¡Al arte el mejor premio! –dijo el primer poeta, triunfante, y al intentar devorar su premio se rompió todos los dientes. La manzana era una obra de arte.
- Eso demuestra el desprecio de nuestro amo por el mero arte –dijo el segundo poeta, sonriendo. Entonces intentó roer su hueso, pero los dientes lo atravesaron sin encontrar resistencia. Era un hueso imaginario.

El funcionario escrupuloso - Ambrose Bierce

Mientras un inspector de ferrocarril cumplía esmeradamente con su trabajo de colocar obstáculos en las vías y desarreglar las señales, recibió la noticia de que el presidente de la compañía estaba a punto de despedirlo por incompetente.
- ¡Santo Dios! – gritó el hombre-; hay más accidentes en toda mi zona que en el resto de la línea.
- El presidente es muy quisquilloso –dijo el hombre que había traído la noticia-; piensa que se puede provocar la misma pérdida de vidas sin necesidad de dañar tanto las propiedades de la compañía.
- ¿Qué espera? ¿Qué mate a tiros a los pasajeros por las ventanillas del tren? –exclamó el indignado funcionario clavando una traviesa floja sobre las vías-; ¿me toma por un asesino?

lunes, noviembre 8

Augusto Monterroso



El narrador y ensayista Augusto Monterroso (1921-2003) nació en Tegucigalpa, Honduras. A los 15 años se estableció en Guatemala. Desde muy joven se implicó en la vida política de su país. A los 23 años se exilió en México. En 1953 publicó “Uno de cada tres y el centenario”, y en 1959 “Obras completas (y otros cuentos)”. Una prosa concisa, sencilla y accesible y una abierta inclinación hacia la parodia, la fábula y el ensayo, sientan los cimientos de un universo inquietante, que oscila entre el nonsense (forma en verso o en prosa que busca efectos extraños, absurdos y habitualmente humorísticos transgrediendo las leyes de la lógica, la semántica y la sintaxis), el humor negro y la paradoja. Otros títulos, signada siempre por la brevedad, son: “La oveja negra y demás fábulas” (1969), “Animales y hombres” (1971), “Movimiento perpetuo” (1972) o la novela “Lo demás es silencio” (1978), firmado con el heterónimo Eduardo Torres. También inclasificables, aunque más próximos al área de la reflexión literaria, no exenta de creatividad y fantasía, son: “La letra e, fragmento de un diario” (1987), “Viaje al centro de la fábula” (entrevistas, 1981) o “La palabra mágica” (1983). Su composición de una sola línea, “Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, está considerada como el relato más breve de la literatura universal. En 1996 reunió en “Cuentos, fábulas y lo demás es silencio” el conjunto de su obra de ficción. En 1999 publicó “La vaca”, una recopilación de “ensayos que parecen cuentos y cuentos que parecen ensayos”. Es autor también del libro memorialístico Los buscadores de oro (1993). En 2000 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Monterroso actuó como intermediario en las negociaciones de paz entabladas entre el gobierno y la guerrilla revolucionaria de su país.
(¡Gracias Encarta!)

A continuación, una muestra de su brillante estilo.

“Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges” – Augusto Monterroso

El encuentro con Borges no sucede nunca sin consecuencias. He aquí algunas de las cosas que pueden ocurrir entre benéficas y maléficas:

1- Pasar a su lado sin darse cuenta. (maléfica)
2- Pasar a su lado, regresarse y seguirlo durante un buen trecho para ver que hace. (benéfica)
3- Pasar a su lado, regresarse y seguirlo para siempre. (maléfica)
4- Descubrir que uno es tonto y que hasta ese momento no se le había ocurrido una idea que más o menos valiera la pena. (benéfica)
5- Descubrir que uno es inteligente puesto que le gusta Borges (benéfica)
6- Deslumbrase con la fábula de Aquiles y la tortuga y creer que por ahí va la cosa. (maléfica)
7- Descubrir el infinito y la eternidad. (benéfica)
8- Preocuparse por el infinito y la eternidad. (benéfica)
9- Creer en el infinito y la eternidad (maléfica)
10-Dejar de escribir (benéfica)

jueves, noviembre 4

Albert Einstein - La Crisis



El físico Albert Einstein elaboró a lo largo de su vida distintas propuestas en apoyo de las causas sociales; todas ellas, tal como sucedía con sus teorías, eran fruto de una intuición asombrosa que utilizaba como base la observación y las astutas y cuidadosas valoraciones. Aquí, una reflexión acerca de los momentos de crisis que puede llegar a sufrir tanto una persona como un país (nosotros los argentinos sabemos bien de que se trata este tema...)

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederles a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

miércoles, octubre 27

La Prueba - Poesía de Jorge Luis Borges



“La Prueba” es uno de los poemas de Jorge Luis Borges que aparece en “La Cifra”, esa espléndida colección de versos publicada en 1981. Con estas inteligentes y escatológicas frases, el genial escritor nos recuerda lo que somos y lo que en el futuro seremos…

Del otro lado de la puerta un hombre
deja caer su corrupción. En vano
elevará esta noche su plegaria
a su curioso Dios que es tres, dos, uno
y se dirá que es inmortal. Ahora
oye la profecía de su muerte
y sabe que es un animal sentado.
Eres, hermano, ese hombre, agradezcamos
los vermes y el olvido.

jueves, octubre 7

Mario Benedetti - Poema a la clase media


A continuación, un genial poema del escritor uruguayo Mario Benedetti en el cual describe con fina ironía la idiosincrasia de esta clase social que casi se encuentra en extinción en nuestra sufrida Latinoamérica.

Clase media
medio rica
medio culta,
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande.
Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres.
Si escucha a un Hitler
medio le gusta,
si habla un Che
medio también.
En el medio de la nada
medio duda,
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, solo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en reina.
Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio.

jueves, agosto 19

"Vieja María", poema de Ernesto Guevara

Pintura de Ruth Hansen

El siguiente, es un poema llamado “Vieja María”, texto escrito por Ernesto “Che” Guevara. (Muy crudo, pero bueno. Al menos, a mí me gusta)

Vieja María, vas a morir,
quiero hablarte en serio:
Tu vida fue un rosario completo de agonías,
no hubo hombre amado, ni salud, ni dinero,
apenas el hambre para ser compartida;
quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
que tu hija fabricó sin saber cómo.
Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo.
Restriega tus callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.
Escucha, abuela proletaria:
Cree en el hombre que llega,
cree en el futuro que nunca verás.
Ni reces al dios inclemente
que toda una vida mintió tu esperanza;
ni pidas clemencia a la muerte
para ver crecer a tus caricias pardas;
los cielos son sordos y en ti manda el oscuro,
sobre todo tendrás una roja venganza
lo juro por la exacta dimensión de mis ideales.
Muere en paz, vieja luchadora.
vas a morir, vieja María;
treinta proyectos de mortaja
dirán adiós con la mirada,
el día de estos que te vayas.
Vas a morir, vieja María,
quedarán mudas las paredes de la sala
cuando la muerte se conjugue con el asma
y copulen su amor en tu garganta.
Esas tres caricias construidas de bronce
(la única luz que alivia tu noche)
esos tres nietos vestidos de hambre,
añorarán los nudos de los dedos viejos
donde siempre encontraban alguna sonrisa.
Eso era todo, vieja María.
tu vida fue un rosario de flacas agonías
no hubo hombre amado, salud, alegría,
apenas el hambre para ser compartida,
tu vida fue triste, vieja María.
Cuando el anuncio de descanso eterno
enturbia el dolor de tus pupilas,
cuando tus manos de perpetua fregona
absorban la última ingenua caricia,
piensas en ellos… y lloras,
pobre vieja María.
¡No, no lo hagas!
No ores al dios indolente
que toda una vida mintió tu esperanza
ni pidas clemencia a la muerte,
tu vida fue horriblemente vestida de hambre,
acaba vestida de asma.
Pero quiero anunciarte
en voz baja y viril de las esperanzas,
la más roja y viril de las venganzas,
quiero jurarlo por la exacta
dimensión de mis ideales.
Toma esta mano de hombre que parece niño
entre las tuyas pulidas de jabón amarillo,
restriega los callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mis manos de médico.
Descansa en paz, vieja María,
descansa en paz, vieja luchadora,
tus nietos todos vivirán la aurora,
LO JURO.

jueves, julio 8

Tres microcuentos de Julio Cortázar



Julio Cortázar, escritor argentino (nació en Bruselas en 1914, pero sus padres se trasladaron pronto a Buenos Aires) fue un renovador respecto a la estructura y el uso del lenguaje tanto en el cuento breve como en el género narrativo en general.
Cortázar mantuvo, a lo largo de su vida, un compromiso político activo, sobre todo en defensa de los derechos humanos. En 1951 viajó a París en donde se desempeñó como traductor de la UNESCO y en 1981 se nacionalizó francés, como protesta a la dictadura militar en Argentina. Fallecería en aquella ciudad en 1984. Entre sus obras inmortales figuran: “Rayuela” (1963), “62 / modelo para armar” (1968), “Todos los fuegos, el fuego”, “El libro de Manuel” (1973), etc.

A continuación, tres microcuentos de este genio de la literatura mundial.

HISTORIA VERIDICA

A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caro, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.


HISTORIA

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.


PROGRESO Y RETROCESO

Inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía, empujaba un poco con la cabeza y pop ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca.
Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar adentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte.

miércoles, junio 30

René Pérez Joglar "Residente" (Calle 13)



La buena poesía, ¿solo puede provenir de los sofisticados círculos literarios? ¿O puede existir incluso en aquellos ámbitos que no son considerados “intelectuales”? Si bien, las letras de la música reggaeton son en un 99,99 % machistas, sexistas y hacen apología a la violencia y a las drogas (el 0,01 % restante habla de otros asuntos, pero sin dejar de insinuar todo esto, ja), de tanto en tanto en el barro puede hallarse alguna perla. Como esta.

“Canción para un niño de la calle” (René Pérez Joglar “Residente”, con Mercedes Sosa, canción que aparece en el disco de la inolvidable Negra, "Cantora 2")

Todo lo tóxico de mi país a mí me entra por la nariz.
Lavo auto, limpio zapato, huelo pega y también huelo paco.
Robo billeteras pero soy buena gente, soy una sonrisa sin dientes.
Lluvia sin techo, uña con tierra, soy lo que sobró de la guerra.
Un estómago vacío, soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío.
El mejor guía turístico del arrabal por tres pesos te paseo por la capital.
No necesito visa para volar por el redondel porque yo juego con aviones de papel.
Arroz con piedra, mango con vino y lo que falta me lo imagino.
Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto.
Por si los tigres me escupen un balazo.

lunes, mayo 31

Daniel Salzano

Ilustración de Juan José Delfini



Daniel Salzano es uno de los más talentosos y geniales escritores cordobeses. Escribe cada sábado en el diario La Voz del Interior en su columna “Quienes y Cuando”, en donde con su particular estilo (me lo imagino escribiendo con una melancólica sonrisa) habla de personas y personajes de Córdoba y el mundo, cine, música, literatura, todo ello matizado con los recuerdos de su infancia y su adolescencia, y su sabia visión del presente.
Reconozco que siempre he deseado escribir como él, así también como admito que en alguna oportunidad he intentado imitar su estilo, obviamente sin resultados alentadores. Que le vamos a hacer. Siempre va a ser mejor el original. Aquí va una prueba de ello.

“Ando bien” (del libro “El muchacho que no sabía llegar al fondo de las cosas”, Daniel Salzano)

De amigos ando bien / Supongamos que estoy en un bar / rodeado de sillas/ ¿Qué hora tiene mozo? / Son las once y diez / ¿Qué hora tiene mozo?/ Son las once y veintitrés / De amigos ando bien / pero son las doce menos cinco / y las sillas siguen vacías.
De libros ando bien / en eso las cosas no han cambiado/ sigo calentándome / con libros / debajo de las sábanas / Estoy esperando / ir al psicoanalista / para darle mi opinión: / duermo con libros / doctor / porque soy un niño / de sesenta años / que le teme a la ignorancia.
De penas ando bien / las penas se meten en la vida / a una cierta edad / y van aumentando de peso / Cuando digo que de penas ando bien / quiero decir que me usan el champú / el teléfono / y me ocupan el sillón / como Clint Eastwood / con las botas encima de la mesa.
De penas ando bien / y de lluvias / también / Podría describir / con lujo de detalles / cómo quedan las botas de la pena / después de pisar el agua de la lluvia / Ando bien / en serio / ando muy bien.
De sueños ando bien / cuando no sueño que reparto besos al voleo / es que viene el chico de La isla del tesoro y me pregunta no se qué cosa / quiero decir que de pibes ando bien / De penas ando bien / Y de ausencias: / en el diario busco la página de los muertos / y paso la yema del pulgar / sobre las palabras / y las fotos.
De fotos ando bien / Tengo una de Orson Welles / otra del Pato Donald / y una del año 1983 / en la que salgo / después de las elecciones / levantando los brazos / oé oé oé / Del corazón en cambio / no ando bien / me parezco al cieguito / que vende lotería / en la puerta de Barujel / tengo el 77 / los puñales / tengo el 18 / la sangre.

miércoles, mayo 19

Federico García Lorca

Ilustración de Juan José Delfini


El genial poeta y dramaturgo español Federico García Lorca nació en 1898 en Fuente Vaqueros. Sus posiciones antifascistas le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil española. En 1936 fue fusilado en Granada por fuerzas franquistas.

El siguiente es uno de los poemas que más fascina de su obra: “Ciudad sin sueño”, de su libro Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930 y recién publicado en 1940.
“Calificados muchas veces de surrealistas, los poemas de esta obra clave de García Lorca, expresan el horror ante la falta de raíces naturales, la ausencia de una mitología unificadora o de un sueño colectivo que den sentido a una sociedad impersonal, violenta y desgarrada.” (Esto lo dice Microsoft Encarta, no yo, aclaro).
Aquí, una de sus joyas.

Ciudad sin sueño. (Nocturno del Brooklyn Bridge).
Federico García Lorca.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.